Si lo amas, aléjate
Marla permaneció varios segundos frente a la puerta.
El sobre seguía en sus manos.
No tenía nombre.
No tenía dirección.
Solo aquella fotografía.
Ella y Alessandro.
Sonriendo.
Abrazados.
Felices.
Y detrás, aquellas palabras:
"Si lo amas... aléjate antes de que sea demasiado tarde."
Marla tragó saliva.
—Esto no es normal...
Por primera vez desde que había descubierto quién era realmente Alessandro, sintió miedo.
No por ella.
Por él.
---
Sacó el teléfono y llamó inmediatamente.
Alessandro contestó al primer tono.
—Marla.
Su voz sonaba preocupada.
—Alessandro...
—¿Qué ocurre?
Ella respiró profundamente.
—Encontré algo debajo de mi puerta.
Hubo un silencio.
—¿Qué?
—Una fotografía.
De nosotros.
Alessandro se quedó completamente quieto.
—No la toques más.
—Ya la tengo en la mano.
—Marla, escúchame. Aléjate de la puerta y ve a una habitación segura.
—¿Qué está pasando?
—Hazlo primero.
Su tono era diferente.
Ya no era el hombre cariñoso que ella conocía.
Era el jefe que todos temían.
Marla obedeció.
—Estoy dentro.
—Bien.
Voy para allá.
---
Veinte minutos después, varios vehículos negros llegaron a la casa.
Alessandro bajó del primero.
Entró rápidamente.
Cuando vio a Marla, su expresión cambió.
Corrió hacia ella y la abrazó.
—¿Estás bien?
—Sí.
Él tomó su rostro entre las manos.
—¿Estás segura?
—Sí.
Pero estoy asustada.
Alessandro cerró los ojos.
La abrazó con fuerza.
—Lo siento.
—Tú no hiciste esto.
—Pero te metí en mi mundo.
Marla se separó ligeramente.
—No.
Yo elegí quedarme.
Él la miró.
—Marla...
—No quiero que me apartes de ti por miedo.
Quiero saber qué está pasando.
Alessandro guardó silencio.
Finalmente le mostró la fotografía.
—Es Moretti.
Marla miró la imagen.
—¿El hombre que te está amenazando?
—Sí.
—¿Qué quiere?
Alessandro respondió sin dudar.
—Quiere destruirme.
Marla bajó la mirada.
—¿Y para eso me está usando?
—Sí.
Ella permaneció callada unos segundos.
Después levantó los ojos.
—Entonces no voy a darle lo que quiere.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—Que no voy a alejarme de ti.
Él negó.
—No sabes lo peligroso que puede ser esto.
—Y tú no sabes lo peligrosa que puedo ser cuando me propongo algo.
Alessandro la miró sorprendido.
Marla cruzó los brazos.
—Además...
Tengo una idea.
—¿Qué idea?
Ella sonrió.
—No te voy a contar todavía.
—Marla.
—Confía en mí.
Él soltó una pequeña risa pese a la situación.
—Esa frase me preocupa.
—A mí también.
---
Esa misma noche, en otro lugar de la ciudad...
Don Vittorio recibió una llamada.
—¿La chica está asustada?
—Sí.
—¿Y Alessandro?
—Está con ella.
Vittorio sonrió.
—Perfecto.
Tomó una segunda fotografía.
Esta vez no era de Marla.
Era de Alessandro.
Y debajo había escrito una fecha.
Mañana.
—Mañana comenzamos de verdad.
Pero lo que Vittorio no sabía...
era que Marla había dejado de ser simplemente la persona que Alessandro quería proteger.
Ahora ella también estaba dispuesta a luchar por él.
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Editado: 18.08.2026