El día que él dejó de esconderse
La mañana comenzó demasiado tranquila.
Marla estaba en la cocina intentando preparar el desayuno.
Alessandro la observaba desde la puerta.
—¿Qué estás haciendo?
—Huevos.
—Eso parece una tortilla.
—Es una tortilla deconstruida.
Él miró el plato.
—Está quemada.
Marla lo señaló con la espátula.
—No critiques mi arte.
Alessandro soltó una carcajada.
—No sabía que cocinar podía convertirse en una obra de arte.
—En mi cocina sí.
Él se acercó y tomó la espátula.
—Déjame ayudarte.
—¿Tú sabes cocinar?
—Estoy aprendiendo.
Marla sonrió.
—Entonces somos dos.
---
Durante unos minutos, la tensión desapareció.
Parecían una pareja normal.
Dos personas intentando preparar el desayuno.
Pero entonces...
Un vehículo se detuvo frente a la casa.
Matteo apareció inmediatamente.
—Señor.
La expresión de Alessandro cambió.
—¿Qué sucede?
—Tenemos movimiento.
Varios vehículos se acercan.
Alessandro dejó la espátula.
—Lleva a Marla al lugar seguro.
Marla lo miró.
—¿Y tú?
—Voy a encargarme de esto.
Ella negó.
—No.
—Marla...
—Me prometiste que caminaríamos juntos.
Él se quedó callado.
—No quiero esconderme mientras tú enfrentas todo.
Alessandro se acercó.
Tomó su rostro entre las manos.
—Precisamente porque te amo quiero que estés a salvo.
Marla sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—Entonces vuelve conmigo.
—Lo haré.
—Prométemelo.
—Te lo prometo.
---
Alessandro salió de la casa.
Por primera vez, no estaba huyendo.
No estaba escondiéndose.
No estaba esperando el siguiente ataque.
Se colocó frente a sus hombres.
—Quiero que todos sepan algo.
Matteo levantó la mirada.
—Esto termina hoy.
—Señor...
—Moretti quiere que yo reaccione como el hombre que era antes.
Alessandro miró hacia la ventana donde Marla lo observaba.
—Pero ya no soy ese hombre.
Matteo comprendió.
—¿Qué quiere que hagamos?
—Protejan a Marla.
Y nadie dispara si no es absolutamente necesario.
No quiero una guerra.
Quiero terminar esto sin convertirnos en aquello que ellos esperan.
---
En el interior de la casa, Marla observaba desde la ventana.
Tenía miedo.
Muchísimo.
Pero también estaba orgullosa.
Porque el hombre que había conocido ya no quería resolverlo todo con violencia.
Quería protegerla sin perderse a sí mismo.
Entonces su teléfono vibró.
Número desconocido.
Abrió el mensaje.
"Qué bonito que quieras convertirlo en un hombre bueno."
Marla sintió un escalofrío.
Llegó otro mensaje.
"Pero no puedes salvarlo de nosotros."
Y después una fotografía.
Marla dejó de respirar.
Era una imagen de Alessandro...
tomada apenas unos segundos antes.
Desde algún lugar muy cercano.
Ella levantó lentamente la mirada hacia la ventana.
Y comprendió algo terrible.
Los enemigos no estaban lejos.
Estaban mucho más cerca de lo que habían imaginado.
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Editado: 18.08.2026