El mafioso que aprendió a sonreír

Capítulo 29

No estás sola

Marla seguía mirando la fotografía.

Alessandro aparecía en ella frente a la casa.

La imagen había sido tomada desde un ángulo imposible.

Demasiado cerca.

—Alessandro...

Él entró inmediatamente al escuchar su voz.

—¿Qué pasó?

Marla le mostró el teléfono.

Su expresión cambió.

—¿Dónde recibiste esto?

—Ahora mismo.

Alessandro tomó el celular y observó la fotografía.

Luego miró hacia las ventanas.

—Todos afuera.

Los hombres de seguridad se movilizaron de inmediato.

Marla lo tomó del brazo.

—¿Está aquí?

Alessandro no quiso mentirle.

—No lo sé.

Ella tragó saliva.

—Tengo miedo.

Él dejó el teléfono sobre la mesa y la abrazó.

—Lo sé.

—¿Y si le hacen algo a alguien?

—No lo permitiré.

—¿Y si te hacen daño?

Alessandro se separó ligeramente para mirarla a los ojos.

—Entonces tendrás que regañarme cuando vuelva.

Marla soltó una pequeña risa entre lágrimas.

—Eso puedo hacerlo.

—Lo sé.

Él le besó la frente.

—Pero escucha algo.

No importa lo que pase afuera...

no estás sola.

---

Unos minutos después, Matteo regresó.

—No encontramos a nadie.

Alessandro frunció el ceño.

—Entonces están jugando con nosotros.

—Probablemente.

Marla permaneció en silencio.

De pronto, recordó algo.

—Espera.

Todos la miraron.

—La fotografía...

Marla amplió la imagen.

—Miren el fondo.

Alessandro se acercó.

Había un edificio apenas visible detrás de él.

Marla señaló una ventana.

—Ese edificio está frente a nuestra casa.

Matteo comprendió inmediatamente.

—El edificio abandonado.

Alessandro tomó su teléfono.

—Quiero todas las cámaras de seguridad de esa zona.

Ahora.

---

Una hora después, encontraron al hombre.

No era uno de los principales miembros de Moretti.

Era un vigilante.

Y llevaba días observando la casa.

Pero había algo más.

Una dirección.

Un almacén.

Alessandro miró el papel.

—Moretti quiere que vaya allí.

Marla se acercó.

—Es una trampa.

—Sí.

—Entonces no vayas.

Alessandro la miró.

—Si no voy, buscará otra forma de llegar hasta ti.

Marla apretó los labios.

—Entonces vamos juntos.

—No.

—Alessandro...

—No puedo llevarte.

Ella cruzó los brazos.

—¿Y qué dijiste sobre caminar juntos?

Él se quedó callado.

Marla sonrió ligeramente.

—Exacto.

---

Esa noche, Alessandro preparó todo.

No quería llevarla al peligro.

Pero tampoco podía dejarla completamente fuera de la situación.

—Te quedarás dentro del vehículo.

—Está bien.

—No sales hasta que yo te lo diga.

—Está bien.

—Y si algo sucede...

—Lo sé.

Marla levantó una ceja.

—Pero tú tampoco haces ninguna locura.

Alessandro sonrió.

—Eso será más difícil.

Ella tomó su mano.

—Prométemelo.

Él entrelazó sus dedos con los de ella.

—Te lo prometo.

Marla sonrió.

—Entonces vamos.

Sin saberlo...

esa noche no solo iban a encontrarse con su enemigo.

También descubrirían un secreto capaz de cambiar para siempre el destino de Alessandro.

Porque Don Vittorio Moretti no había preparado una emboscada.

Había preparado una revelación.

Y cuando Alessandro descubriera quién estaba realmente detrás de todo...

ni siquiera él estaría preparado para la verdad.




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