La cita secreta
Alessandro seguía sosteniendo el teléfono.
La llamada había terminado.
Pero aquellas palabras continuaban repitiéndose en su cabeza.
«Si quieres conocer a tu padre... ven solo.»
Marla lo observó.
—¿Qué te dijo?
Alessandro guardó silencio.
—Quiere que vaya solo.
Marla suspiró.
—Claro.
—No voy a ir.
Ella levantó una ceja.
—¿No?
—No.
—¿Y desde cuándo haces caso a mis consejos?
Alessandro sonrió.
—Desde que descubrí que casi siempre tienes razón.
Marla abrió la boca, sorprendida.
—¿Casi?
—No exageremos.
Ella le dio un pequeño golpe en el brazo.
—¡Alessandro!
Él la abrazó.
—No voy a arriesgarme a perderte.
Horas después, mientras todos intentaban descubrir quién había realizado la llamada, Marla recibió un mensaje.
Número desconocido.
No necesitas seguir a Alessandro. Si quieres respuestas sobre su familia, ven mañana a las cinco.
Debajo aparecía una dirección.
Marla frunció el ceño.
—Esto es sospechoso.
Guardó el teléfono.
Y entonces tuvo una idea.
Una idea que probablemente Alessandro odiaría.
Al día siguiente, a las cuatro y media, Marla apareció frente a Alessandro.
—Voy a salir.
Él levantó la mirada.
—¿Adónde?
—A comprar helado.
—¿Ahora?
—Sí.
—Voy contigo.
Marla sonrió.
—No.
Alessandro entrecerró los ojos.
—¿Por qué?
—Porque quiero sorprenderte.
—Marla...
Ella le dio un beso rápido en la mejilla.
—Confía en mí.
Y salió.
Alessandro permaneció inmóvil.
—Eso definitivamente fue una trampa.
Matteo apareció detrás de él.
—¿Quiere que la sigamos?
Alessandro miró hacia la puerta.
—Sí.
Una pausa.
—Pero que ella no se entere.
Marla llegó al lugar indicado.
Era una pequeña cafetería.
Se sentó junto a la ventana.
Cinco minutos después, una mujer se acercó.
Marla la reconoció.
Era la mujer de la fotografía.
La madre de Alessandro.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Marla.
La mujer se sentó frente a ella.
—Porque hay algo que Alessandro todavía no sabe.
Marla sintió un escalofrío.
—¿Qué cosa?
La mujer tomó aire.
—Su padre no desapareció por protegerlo.
Marla frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué?
La mujer miró hacia la ventana.
—Porque fue él quien ordenó que me alejaran de Alessandro.
Marla quedó en silencio.
—¿Por qué haría algo así?
La mujer bajó la voz.
—Porque su padre...
no quiere que Alessandro descubra quién es realmente.
En ese instante, el teléfono de Marla vibró.
Un mensaje de Alessandro.
«Marla, dime dónde estás.»
Ella miró la pantalla.
Después miró a la mujer.
Y comprendió que acababa de entrar en un secreto que podía destruir a la familia De Luca desde dentro.
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Editado: 18.08.2026