El secreto de la familia De Luca
Marla seguía mirando el mensaje de Alessandro.
«Dime dónde estás.»
La mujer frente a ella permanecía en silencio.
—Tengo que irme —dijo Marla.
—No.
—Es mi novio. Está preocupado.
La mujer negó lentamente.
—Si Alessandro viene ahora, todo se complicará.
Marla frunció el ceño.
—Entonces dígame la verdad.
—¿Qué verdad?
—La verdad sobre su padre.
La mujer bajó la mirada.
—Su padre no es la persona que Alessandro cree.
Marla sintió un escalofrío.
—¿Qué significa eso?
Antes de que pudiera responder, la puerta de la cafetería se abrió.
Alessandro entró.
Su rostro estaba serio.
—Marla.
Ella se levantó inmediatamente.
—¡Alessandro!
Él caminó hasta ella y la abrazó.
—¿Estás bien?
—Sí.
—Te dije que no fueras sola.
—Lo sé...
—Me preocupé.
Marla acarició su brazo.
—Lo siento.
Alessandro respiró profundamente y entonces miró a la mujer.
Su expresión cambió.
—¿Mamá?
Ella se puso de pie.
—Alessandro...
—¿Por qué estás aquí con Marla?
La mujer guardó silencio.
Marla tomó suavemente la mano de Alessandro.
—Ella quería contarme algo sobre tu padre.
Él miró a su madre.
—Entonces cuéntamelo a mí.
La mujer cerró los ojos.
—Tu padre no murió.
—Eso ya lo sé.
—Pero hay algo que nunca te dije.
Alessandro esperó.
—Él no desapareció porque quisiera protegerte.
Hizo una pausa.
—Desapareció porque estaba huyendo.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Huyendo de quién?
Su madre lo miró directamente.
—De su propia familia.
El silencio fue absoluto.
Marla apretó la mano de Alessandro.
—¿Qué hizo?
La mujer respiró profundamente.
—Antes de que tú nacieras, tu padre descubrió que alguien dentro de la familia estaba utilizando la organización para cometer crímenes que él jamás había autorizado.
Alessandro palideció.
—¿Quién?
La mujer negó con la cabeza.
—Nunca pude descubrirlo.
Pero tu padre sí.
—¿Y por eso desapareció?
—Sí.
—¿Entonces por qué nunca volvió?
Los ojos de su madre se llenaron de lágrimas.
—Porque alguien intentó matarlo.
Alessandro quedó inmóvil.
Y entonces su madre añadió:
—Y creo que esa persona sigue buscando terminar lo que empezó.
Marla sintió un escalofrío.
Alessandro miró hacia la ventana.
De repente, todo encajaba.
Las amenazas.
Las fotografías.
Moretti.
La desaparición de su padre.
Pero faltaba una pieza.
—Mamá...
¿Quién sabía dónde estaba mi padre?
Ella lo miró con miedo.
—Solo tres personas.
—¿Quiénes?
Su madre tardó unos segundos en responder.
—Tu padre.
—Yo.
—Y Vittorio Moretti.
Alessandro apretó la mandíbula.
Marla sintió que algo no estaba bien.
Porque si Vittorio había protegido el secreto durante tantos años...
quizás nunca había sido su verdadero enemigo.
Y, por primera vez, Alessandro comenzó a preguntarse:
¿Quién había estado manipulándolos a todos desde las sombras?
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Editado: 18.08.2026