Capítulo 45
La verdad que nadie esperaba
El automóvil avanzaba por la carretera en completo silencio.
Marla miraba por la ventana mientras Alessandro revisaba por tercera vez que todo estuviera preparado.
—¿Sabes? —dijo ella.
—¿Qué?
—Si vuelves a revisar esa pistola, voy a empezar a cobrarte por mi compañía.
Alessandro la miró.
—¿Cobrarme?
—Sí. Soy acompañante premium.
Él soltó una pequeña risa.
—¿Y cuánto cuesta el servicio?
Marla fingió pensarlo.
—Helado ilimitado.
—Acepto.
—Y margaritas.
—También.
—Y nada de poner esa cara de mafioso cuando me preocupo.
Alessandro tomó su mano.
—Eso no puedo prometerlo.
Marla sonrió.
—Entonces el contrato queda pendiente.
El almacén apareció frente a ellos.
Era un edificio antiguo, aparentemente abandonado.
Alessandro bajó del vehículo.
—Quédate aquí.
Marla asintió.
—Prometido.
Él se inclinó y besó su frente.
—Volveré.
—Más te vale.
Alessandro entró acompañado de Matteo y dos hombres.
Marla esperó.
Un minuto.
Dos.
Cinco.
—Esto de esperar no se me da bien —murmuró.
Entonces escuchó un sonido.
Clac.
Marla miró hacia el asiento trasero.
Nada.
Volvió a mirar hacia el almacén.
Alessandro seguía sin salir.
—Bueno... definitivamente esto no estaba en el plan.
De repente, el teléfono de Alessandro comenzó a sonar dentro del vehículo.
Marla lo tomó.
Número desconocido.
Contestó.
—¿Sí?
Una voz femenina respondió:
—Marla, escucha con atención.
Ella se quedó inmóvil.
—¿Quién eres?
—Alguien que conoció a tu madre.
Marla sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Mi madre?
—Sí.
—¿Qué sabe de ella?
Hubo un breve silencio.
—Mucho más de lo que Alessandro te ha contado.
Marla frunció el ceño.
—Alessandro no me ha ocultado nada.
—Eso crees.
La llamada terminó.
Marla miró hacia el almacén.
Algo no estaba bien.
Salió del vehículo.
—Alessandro...
Dentro del almacén, Alessandro encontró a Vittorio esperando.
—Sabía que vendrías.
Alessandro levantó la mirada.
—Habla.
Vittorio dejó un sobre sobre la mesa.
—Gabriel no es quien inició todo.
Alessandro permaneció en silencio.
—Entonces dime quién fue.
Vittorio lo miró fijamente.
—Tu madre.
Alessandro se quedó helado.
—No.
—Tu madre sabía lo que estaba ocurriendo. Ella ayudó a tu padre a desaparecer.
—¿Por qué?
Vittorio respiró profundamente.
—Para protegerte.
Alessandro tomó el sobre.
Dentro había una fotografía.
Su madre aparecía junto a una mujer mucho más joven.
Alessandro reconoció inmediatamente a la otra persona.
Era la madre de Marla.
—¿Qué significa esto?
Vittorio respondió en voz baja:
—Significa que nuestras familias se conocían mucho antes de que tú conocieras a Marla.
Alessandro sintió un escalofrío.
Antes de poder preguntar algo más, escuchó una voz detrás de él.
—¿Qué están hablando de mi madre?
Alessandro se giró.
Marla estaba en la entrada.
Su rostro había perdido toda la alegría.
—Marla...
Ella miró la fotografía en sus manos.
—Dámela.
Alessandro se la entregó.
Marla observó la imagen durante varios segundos.
—¿Por qué mi madre estaba con tu familia?
Nadie respondió.
—Alessandro...
Él se acercó.
—No sabía esto.
Marla levantó la mirada.
—¿Seguro?
—Te lo juro.
Ella respiró profundamente.
—Entonces averigüémoslo juntos.
Alessandro tomó su mano.
Vittorio los observó en silencio.
—Hay algo más.
Marla se volvió hacia él.
—¿Qué?
Vittorio señaló la fotografía.
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Editado: 04.09.2026