El monstruo en su cabeza

Capítulo 16.

Chloe y yo estábamos sentados en una mesa, jugaba con sus dedos como una excusa para tocar su piel, con el pie de su pierna cruzada rozaba levemente mi pantorrilla.

Sentía que la ceremonia se dio con rapidez, aunque duró un poco más de dos horas. Clarisa lucía muy bella en su vestido de novia y estaba muy emocionada porque lloró parte de la ceremonia, en especial cuando llegó el momento de los votos y se dio cuenta que su ahora esposo le escribió un poema.

Mario también lloró cuando la vio entrar, era más que obvio por la forma de verla que estaba muy enamorado de ella y que esos dos estaban hechos el uno para el otro. Ahora ambos se movían en su propio universo, mientras otras parejas bailaban a su alrededor.

Una mesa estalló en risa haciendo que todos volteáramos a verla, ciertamente la familia que Chloe era muy unida y bastante bromista. Todos ellos recibieron muy bien a mi madre quien ahora bailaba con un tío de Chloe y mi tía quien estaba nuevamente en la barra de postres.

La cena había sido lujosa, la fiesta se desarrollaba de una manera perfecta e incluso muchos ya estaban con algunos cócteles encima. La pista se vaciaba y llenaba de bailarines alegres, celebrando el amor de la pareja. Sin duda la numerosa familia no solo era unida, también escandalosa, divertida y hasta un poco sarcástica.

Cuando ellos se acercaban a saludar a su sobrina, Chloe me presentaba como su amigo, ellos también eran cordiales conmigo, conversaban un poco y luego se dirigían a sus respectivas mesas.

Chloe pellizco uno de mis dedos haciéndome brincar, se estaba riendo burlonamente.

—¿Por qué hiciste eso?—pregunté confundido, también me puse a reír.

—Te quedaste viendo un punto muerto, me preocupaste, ¿en qué piensas?

—En todo—señalé viéndola a los ojos unos segundos.

—¿Y eso que es?

—No sé, en lo enorme que es tu familia, en lo amable que han sido, en que mi tía dejará sin postres la fiesta—ambos volteamos a verla y nos pusimos a reír—en lo hermosa que te ves—ella se ruborizo—tu hermana se ve feliz.

Ella volteó a verla y asintió con una sonrisa, pero yo solo podía observar a Chloe. Estaba consciente que esto que sentía era nuevo, me asustaba un poco por temor a no ser correspondido, pero algo en los azulados ojos de ella me señalaba que quizás no era tan así.

—Ambos lo están, mira como Mario la ve. Es como si Clarisa fuera la única persona en este lugar, la mujer más bella, lo único que importa, eso es...—suspiró—eso es todo lo que una chica quiere.

Ella volteó a verme, ¿yo miraba a Chloe de la forma que Mario mira ahora a su esposa? Es obvio que ella no lo ve así, pero los demás ¿lo harán?

—Cuando encuentras a la persona correcta me imagino que esa es la mirada que usas.

Ella asintió, sus ojos se conectaron con los míos y por esos segundos miré como dejó de respirar. Lentamente avancé hacia ella atraído por sus labios, mi corazón latía agitado, los dos parecíamos listo para lo que iba a suceder.

—Chloe—la voz de un hombre rompió la pequeña burbuja.

Era un chico como de nuestra edad, Eduardo se llamaba, era primo de Chloe y al igual que ella lo hizo, ahora estaba en Italia estudiando. Ella me lo presentó, pero justo en ese momento no era de mi agrado por haber interrumpido la única oportunidad de la noche de poder besarla.

Eduardo y Chloe conversaron un poco, cuando se pusieron a hablar en italiano perdí el interés, obvio porque no entendía, me puse de pie e invité a mi madre a bailar la siguiente pieza.

Ella estaba pasándola muy bien, se le sentía la felicidad en su tono de voz y me preguntó un par de veces como pensaba seguir con Chloe, como niño pequeño le puse quejas del primo Eduardo, solo se limitó a pedirme paciencia y por supuesto se burló un buen tiempo.

Bailé con mi madre tres piezas y una más con mi tía, siempre pendiente de Chloe casi terminando me di cuenta que no estaba en nuestra mesa, en realidad no estaba en ninguna mesa.

—¿Me disculpas?, iré a buscar a Chloe—le susurré a mi tía.

—Si tranquilo.

Pregunté en mi mesa si la habían visto pero nadie se había percatado que ya no estaba ahí, pregunté a Eduardo quien estaba en otra mesa y me indicó que había ido a la cocina.

Cuando llegué al pequeño caos que era la cocina Steven daba órdenes nuevamente, cuando me vio se separó de los demás.

—Está en su habitación, puedes subir si quieres, pero está con su papá.

— ¿Su papá?—pregunté confundido.

El solo asintió, no entendía porque estaba con su padre, me daba cierto temor subir a su habitación, no es que nunca hubiese estado en la habitación de una chica, pero bueno, Chloe no es como las otras chicas.

Subí cada escalón con cierta lentitud esperando que su padre bajará y así no ser tan incómodo encontrarme con el ahí, pero no pasó. En el pasillo del ala este podía escuchar los murmullos saliendo de una habitación, la voz cansada de Chloe aceleró mis pasos.

La puerta de la habitación estaba entreabierta, me sorprendió ver a Chloe con un tensiómetro en su delgado brazo y su papá con un estetoscopio, la mamá de ella la miraba preocupada fue la primera en notarme.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.