El monstruo que soy tiene tu nombre

CAPÍTULO X.- Mi último lugar seguro

Me estoy derrumbando a pedazos en la habitación que alguna vez escondió nuestros secretos. Incluso la luz que se cuela por la puerta parece perderse en la oscuridad que habita este lugar. Intento dormir cada noche para escapar de mis pensamientos, pero siempre termino rendido a los pies del demonio que custodia la salida.

Lo que más me aterra no es el dolor. Es la posibilidad de no volver a ser quien era antes de conocerte. Me asusta pensar que quizá nunca vuelva a sonreír de la misma manera, a bailar sin culpa o a disfrutar las pequeñas cosas que hacían hermosa mi vida. Ahora estoy encerrado en mi propia habitación, observando cómo ese demonio sonríe mientras me obliga a revivir cada recuerdo, alimentándose de cada grito de ayuda que lanzo al cielo.

En 2023 creí saber lo que era un corazón roto. Creí entender lo que significaba regresar a casa con un nudo en la garganta y derrumbarse al cruzar la puerta. Qué equivocado estaba.

Porque ahora estoy destruido en el único lugar que alguna vez me hizo sentir seguro.

Mi habitación se convirtió en una celda. El dolor, la ira, la tristeza y el resentimiento viven aquí conmigo. Cada recuerdo es una hoja afilada atravesándome el pecho una y otra vez. Y aun así sigo sin entender algunas cosas.

Si nunca quisiste algo serio conmigo, ¿por qué me enamoraste?

¿Por qué me hiciste creer que era suficiente?

¿Por qué me hablaste de futuros que jamás pensabas construir?

¿Por qué me hiciste imaginar una historia de amor cuando solo buscabas atención?

¿Por qué me rompiste de esta manera?

Han pasado dos meses desde que todo terminó.

Todavía recuerdo aquella última vez que te vi. Actuaste con una indiferencia tan perfecta que parecía ensayada. Me lanzaste al mar, hundiste el barco que me mantenía a salvo y me dejaste rodeado de tiburones esperando el momento indicado para devorarme.

Lo peor no fue que te fueras.

Lo peor fue verte asegurarte de que seguía vivo para poder seguir sufriendo.

Mientras yo luchaba por mantenerme a flote, tú seguías riendo, continuando con tu vida como si nunca hubiera existido. Nunca tuviste el valor de decir la verdad desde el principio. Elegiste la comodidad de la mentira y me dejaste pagar las consecuencias.

He gritado al cielo tantas veces que ya perdí la cuenta.

Y aun así nadie vino a rescatarme.

Sigo aquí, solo en medio del océano.

Utilizo las pocas fuerzas que me quedan para no dejar que el vacío consuma todo lo que soy. Porque hay algo especialmente cruel en engañar a alguien que te ama. Fingir un romance para obtener beneficios, pedir comprensión mientras buscas refugio en otros brazos, consumir la felicidad de alguien para sentirte importante durante unos instantes.

Algunas personas llaman amor a eso.

Yo lo llamo cobardía.

Y mientras escribo estas palabras, entiendo que este manuscrito no es una carta para ti.

Es el testimonio de alguien que está intentando sobrevivir con el último aliento de amor que todavía le queda en el corazón.



#1412 en Novela contemporánea
#1626 en Otros
#299 en Relatos cortos

En el texto hay: desamor, amor, heartbreak

Editado: 21.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.