El Odioso Hermano De La Novia

Capitulo 23: "Nadie Podría Cuidarte Mejor Que Yo"

Debo reconocer que hacía mucho no disfrutaba de una noche tan increíble. La música, la bebida y la diversión se hicieron eco de la celebración.

La despedida terminó entre risas y llantos, de emoción por la boda y por el bebé que viene en camino.

Pero lamentablemente llega la hora de volver a casa y estoy tan ebria que apenas puedo mantenerme en pie, y todos los que podrían haberme llevado a casa ya se fueron; solo quedan Lucas y Emily, pero no quiero arruinar su momento, es su noche y tienen que estar juntos. Por desgracia, cuando llego a este estado, a pesar de estar contenta, también me pongo muy terca y no hay nadie que pueda hacerme entrar en razón:

—Sarah, hacía mucho tiempo que no te veía así —exclama Emily, sorprendida ante mi ebriedad.

—No te preocupes, Emi, estoy perfectamente bien, puedo tomar un taxi —contesto, intentando disimular mi malestar, aunque ya es imposible.

—Estás loca si piensas que te dejaré ir sola en un taxi, en ese estado; sube al auto, vienes con nosotros.

—No, claro que no, ustedes son una pareja y tienen que estar solos y amarse mucho —digo, acercándome a ellos, abrazándolos con mucho amor.

—Sarah, no seas terca, no puedes irte sola... pero tranquila, lo solucionaré —en ese momento veo que Emily se aleja y toma el celular en sus manos para hacer una llamada.

Lamentablemente, minutos después, Daniel aparece frente a nosotros. Lo que menos quería es que me viera en este estado tan deplorable, pero sin decir palabras, se acerca a mí y me toma en sus brazos:

—Perdón por la demora... —le dice a su hermana, sin mirarme.

—¿Y tú qué haces aquí? —pregunto sorprendida.

—Vine por ti —responde algo divertido, pero cansado; evidentemente estaba durmiendo y se ha levantado solo para venir por mí, sin embargo parece estar disfrutando el momento.

—No te necesito, puedo tomar un taxi —digo, alejándome de él, tambaleándome.

Impulsivamente, me acerco a la calle para parar un vehículo e irme a casa, pero Daniel me detiene cuando un auto pasa cerca de mí.

—Sarah... ¿te has vuelto loca? Por poco ese auto te arrolla —me grita preocupado. La sonrisa que tenía minutos antes se esfumó por completo.

—Déjame en paz, Daniel, solo lárgate...

—Vámonos —enojado, me toma del brazo con fuerza, para que no pueda soltarme—; la llevaré a casa, Lucas, cuida a Emily.

—No te preocupes, Daniel —exclama su cuñado.

—¡Suéltame, me haces daño! —grito, enojada.

—Te soltaré cuando estemos en el auto, no quiero que vuelvas a escaparte, no estás en tus cabales.

Una vez en el vehículo, Daniel me ubica en el asiento del acompañante, me pone el cinturón de seguridad y las trabas a la puerta. Sabe que soy capaz de arrojarme del coche en movimiento, y más en este estado.

—Lamento si te hice daño, pero es la única forma de ponerte a salvo —exclama, mirándome a los ojos.

—Hubiese preferido que Emi llame a Felipe, no sé por qué tenía que llamarte a ti.

—Porque soy su hermano y tú su mejor amiga, sabe que nadie podría cuidarte mejor que yo. ¿De verdad hubieses preferido a Felipe? Me hieres —confiesa divertido.

—No sé por qué te divierte esta situación —pregunto furiosa, devolviéndole la mirada.

—Porque jamás te vi perder la cordura como esta noche. Primero cuando Alice estaba encima de mí y ahora... —añade, sin apartar sus ojos de mí—. ¿Por qué te has puesto en este estado? Jamás te vi beber de esta manera, ¿qué te pasa?

—Nada que te importe —respondo muy grosera, desviando la mirada hacia la ventana.

—Todo de ti me importa... —confiesa, sorprendiéndome—. ¿Tanto te duele estar en este lugar?

—No sé a qué te refieres.

—Este lugar, esta ciudad... Hace once años te fuiste, sin dar ninguna explicación, y ahora regresas para la boda de Emily y mira cómo te pones... ¿O será que es por mi culpa?

—¿Tu culpa? Por favor... no seas tan egocéntrico, el mundo no gira alrededor tuyo.

—Ya lo sé, y no es porque sea egocéntrico, puedo verlo, Sarah... lo veo en tus ojos y, por más que intentes negarlo... me deseas igual que yo te deseo a ti.

—Mira, Daniel, no estoy lo suficientemente cuerda para tener una conversación contigo en este momento y de este tema... te recuerdo muy bien que fuiste tú el que me rechazó —exclamo, recordando lo sucedido la otra noche.

—Tienes razón; pero eso no significa que no te desee, solo lo hice por la ceremonia de mi hermana; después de ella, tú y yo hablaremos.

—Después de la boda volveré a la ciudad.

—Volverás... pero no sin antes hablar conmigo.

POV Daniel:

Cuando Emily me llamó por teléfono, diciéndome que Sarah había tomado de más, no podía creerlo. A pesar de que no es la primera vez que la veo ebria, nunca la había visto en este estado; realmente le está afectando mucho haber vuelto a la ciudad y eso me destruye. Odio verla triste, mucho menos con lágrimas en los ojos.

Minutos más tarde, ambos llegamos a la casa de los Harrison; al bajar, me doy cuenta de que Sarah se ha quedado dormida y, aunque intento despertarla, es imposible. La tomo entre mis brazos y la llevo hasta su habitación, sorprendiéndome de la liviandad de su cuerpo.

Una vez en su cuarto, desarmo la cama y la acuesto sobre ella.

Estoy por retirarme e irme a mi habitación, cuando siento que Sarah me toma del brazo:

—No te vayas... quédate conmigo —dice con lágrimas en los ojos, sorprendiéndome de tal manera que me acerco a ella y, dejándome llevar por un impulso, la abrazo con ternura, acariciándole su cabello.

—Si tan solo pudieras abrirte conmigo... Sarah... podrías sacar todo ese dolor que te está matando.

—No puedo hacerlo, Daniel, aún no estoy preparada... —su dolor es mi dolor y me desarma.

—Está bien, bonita, lamento haberte presionado, no volveré a hacerlo.

—Me llamaste bonita —exclama sorprendida; así la llamaba cuando éramos unos adolescentes enamorados.




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