El Orden de lo Inesperado - Borrador

Capítulo 2

Frederick

Viernes

—Fredo, ¿vas a ir con nosotros?

Frunzo el ceño.

—¿Fredo? ¿Por qué me dices así?

Estefanía sonríe, mostrando todos los dientes.

—Porque todos te dicen Freddy… y yo no quiero llamarte como los demás.

Niego con la cabeza, apenas divertido.

—No puedo. Voy a salir con mi chica.

—Vale, no te preocupes —dice encogiéndose de hombros—. Yo te excuso con los demás… que te diviertas.

Como si me fueran a extrañar.

—Igualmente. Adiós.

—Hasta el lunes —se despide, agitando la mano.

Salgo en mi bicicleta rumbo a casa. Estoy… emocionado. Hace tiempo no salgo con Carolina. Hace tiempo no somos… nosotros.

Tal vez hoy cambie eso.

Llego, me ducho y voy directo al ropero. Al abrirlo, una nota cae al suelo.

La tomo.

Amor, discúlpame. Tengo que terminar unos trabajos con Dianis y no podré salir contigo. Besos. Te amo.

Me quedo mirándola unos segundos.

Luego la arrugo y la dejo caer.

Me pongo la pijama sin ganas.

Debí ir.

Debí ir con ellos.

Me dejo caer en la cama y busco alguna película. El celular vibra. Frunzo el ceño al ver la notificación.

WhatsApp.

No uso eso.

Número desconocido.

Abro.

—¿Cómo vas?
—¿Quién eres?
—JAJAJAJA… ¿te das cuenta de que respondes todo con otra pregunta?
—Disculpa, pero no te conozco
—Fredo… ¿no me agregaste?
—¿Estefanía?
—¿Ves? Otra pregunta. Sí, soy yo.

No puedo evitar una leve sonrisa.

—Lo siento
—No lo sientas. ¿Cómo te fue con tu “chik”?
—No pudimos salir
—Nooo… ¿y ahora qué haces? Ven, seguimos aquí
—No. Ya estoy listo para dormir
—Qué aburrido… si no te conociera pensaría que inventaste lo de tu novia
—No es verdad
—Bueno… digamos que te creo
—Adiós
—Yo me voy a bailar 💃
Dejo el celular a un lado.

El silencio vuelve.

Y pesa.

Carolina ya no pasa tiempo conmigo… y por ella dejé de pasar tiempo con los demás.

¿En qué momento pasó eso?

Cierro los ojos.

Seguro es la universidad.

Tiene que ser eso.

Con el paso de los días, la rutina se repite.

Trabajo. Orden. Silencio.

Pero ahora hay algo distinto:

Almuerzos con Estefanía… y Jenna.

Risas.

Comentarios absurdos.

Conversaciones que no entiendo cómo terminan haciéndome reír.

—Mira ese hombre… con esos brazos podría cargarnos a las dos —dice Estefanía.

Suelto una carcajada.

—No lo creo.

Jenna me golpea el brazo.

—¿Nos estás diciendo gordas?

—¡No! —me sobo el brazo—. Solo digo que eso es puro esteroide.

—¿Y tú qué sabes de eso? —pregunta Estefanía.

—Iba al gimnasio.

Jenna mira mis brazos.

—Se nota que ya no.

Nos reímos los tres.

—Deberías volver —dice Estefanía—. Así reconquistas a Carolina.

La palabra reconquistar se me queda dando vueltas.

—Sí… tal vez.

Porque sí.

La estoy perdiendo.

Esa noche intento llamarla.

Buzón.

Otra vez.

Suspiro y dejo caer el celular.

Algo no está bien.

A la mañana siguiente…

—¡Fredo! —Estefanía me recibe con un abrazo lateral—. ¿Cómo te fue?

—Bien… pero Carolina no llegó.

Su expresión cambia.

—¿La llamaste?

—Sí. No responde.

—Eso no suena bien…

—¿Por qué dices eso?

Duda.

—Porque… cuando alguien se aleja así… a veces es porque ya hay alguien más.

Siento un vacío en el estómago.

—No. Ella no es así.

Quiero creerlo.

Necesito creerlo.

—Solo… habla con ella —dice con suavidad—. No dejes que esto se quede así.




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