El Pecado De Tus Labios

CAPÍTULO 10: Miroslava

Miroslava Kovac llegó a la vida de Alexander de la manera en que solían llegar la mayoría de las personas a su círculo: a través de los negocios. Era la directora de una firma de inversión europea que buscaba expandir operaciones en Manhattan, y las primeras reuniones con Alexander, estrictamente profesionales en apariencia, no tardaron en revelar, por parte de ella, un interés que iba mucho más allá de las cifras y los contratos.

Era una mujer de una belleza imponente, con el cabello rubio platino recogido siempre con una precisión quirúrgica y una inteligencia aguda que Alexander no podía negar, incluso mientras sentía crecer una incomodidad genuina ante la insistencia con la que ella buscaba prolongar cada encuentro más allá de lo estrictamente necesario.

-Deberíamos continuar esta conversación durante la cena -había sugerido Miroslava, durante su tercera reunión, con una sonrisa que dejaba poco espacio para la ambigüedad sobre sus verdaderas intenciones-. Hay detalles del acuerdo que se explican mejor en un ambiente más relajado.

-Prefiero mantener esto estrictamente profesional, señorita Kovac -había respondido Alexander, con la cortesía firme que había perfeccionado durante décadas de rechazar insinuaciones similares-. Mi equipo legal puede coordinar cualquier detalle adicional que necesitemos discutir.

Pero Miroslava no era una mujer acostumbrada a aceptar un rechazo sin insistir. En las semanas siguientes, encontró excusas recurrentes para cruzarse con Alexander: llamadas sobre "aclaraciones urgentes" del contrato, apariciones providenciales en eventos sociales que Alexander frecuentaba, mensajes que, bajo la superficie de la cordialidad profesional, dejaban entrever una persistencia que empezaba a resultar francamente incómoda.

-Es agotadora -le confesó Alexander a Niaree una noche, mientras cenaban en el ático-. Cada semana encuentra una nueva razón para insistir, a pesar de que le he dejado claro, de todas las formas posibles, que no tengo ningún interés más allá de lo profesional.

-¿Le has dicho que estás enamorado de alguien más? -preguntó Niaree, con una curiosidad que no ocultaba cierto rastro de inseguridad.

-Le he dicho que estoy comprometido emocionalmente con otra persona, sin dar más detalles -respondió Alexander-. No parece ser suficiente para disuadirla. Algunas personas, Niaree, están tan acostumbradas a conseguir lo que quieren que un rechazo simplemente lo interpretan como un desafío adicional.

Niaree sintió una punzada de inquietud que intentó disimular, consciente de que su posición -la de una mujer que ni siquiera podía reclamar abiertamente su relación con Alexander- la dejaba en una desventaja considerable frente a cualquier mujer dispuesta a perseguirlo sin las mismas restricciones.

---

La situación llegó a un punto crítico durante una gala benéfica organizada por la fundación de Alexander a finales de febrero, un evento al que Richard, ya suficientemente recuperado como para retomar gradualmente su vida social, asistió acompañado de Niaree, insistiendo en que ambos necesitaban "salir un poco más" después de meses de encierro forzado por su recuperación.

Miroslava, que había logrado conseguir una invitación a través de contactos comerciales compartidos con la fundación, no tardó en localizar a Alexander entre los invitados, aproximándose con la confianza calculada que la caracterizaba.

-Alexander, qué sorpresa tan agradable -dijo, colocando una mano sobre su brazo con una familiaridad que él no había invitado-. No sabía que estarías aquí esta noche.

-Miroslava -dijo Alexander, retirando su brazo con una cortesía firme-. Es un evento de mi propia fundación. Difícilmente podría faltar.

Desde el otro extremo del salón, Niaree observó la escena con una tensión creciente, viendo cómo Miroslava se inclinaba hacia Alexander con una intimidad que, aunque él claramente rechazaba, resultaba visible para cualquiera que estuviera prestando atención.

-Tenemos que hablar sobre la ampliación del acuerdo -insistió Miroslava, sin captar, o sin querer captar, la distancia evidente que Alexander mantenía-. ¿Podríamos encontrar un momento a solas más tarde?

-Cualquier asunto relacionado con el acuerdo puede discutirse con mi equipo la semana próxima, en horario de oficina -respondió Alexander, con una firmeza que ya no admitía ambigüedades-. Ahora, si me disculpas, tengo invitados que atender.

Se alejó hacia donde Richard y Niaree conversaban con otro grupo de socios, pero Miroslava, lejos de desanimarse, continuó observándolo durante el resto de la velada con una atención que no pasó desapercibida para Niaree, cuya inquietud crecía con cada mirada que la mujer dirigía hacia Alexander.

Fue en un momento en que Alexander se había alejado brevemente para atender una llamada urgente, cuando Niaree, dirigiéndose hacia el tocador de damas para recomponer su compostura ante la tensión acumulada de la velada, se encontró cara a cara con Miroslava en el pasillo privado que conducía a los baños del salón principal.

-Tú eres la hija de Richard Wagner, ¿verdad? -dijo Miroslava, con una sonrisa que no llegaba del todo a sus ojos-. He notado cómo miras a Alexander toda la noche. Con bastante más interés del que una simple conocida debería mostrar.

Niaree sintió que la sangre se le helaba ante la observación directa, aunque se esforzó por mantener una expresión neutra.

-No sé de qué hablas -dijo, intentando pasar de largo, pero Miroslava se interpuso, bloqueando el paso con una determinación que dejaba claro que la conversación no había terminado.

-Creo que sí sabes exactamente de qué hablo -dijo Miroslava, con un tono que había perdido por completo la cortesía inicial-. He visto cómo te busca con la mirada cuando cree que nadie lo está observando. He notado la manera en que te evita mencionar directamente cuando habla de la mujer con la que, según él, está "comprometido emocionalmente". Y ahora te veo aquí, siguiéndolo con los ojos como si fueras una adolescente enamorada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.