El Peso De La Placa

CAPÍTULO 8: LA SOMBRA DEL BUFETE

Julian Vane entró en la oficina privada de Elias Sterling. El lugar era un monumento al ego: techos de seis metros, arte renacentista robado de subastas privadas y una ventana que dominaba toda la ciudad. Sterling estaba de espaldas, mirando el tráfico nocturno.

—Valeria Thorne está resultando más... persistente de lo que previste, Julian —dijo Sterling sin girarse. Su voz era un susurro que llenaba la habitación. —Está desesperada, Elias. Cree que puede salvar el honor de su padre. Déjala que corra en círculos un poco más. Se cansará —mintió Julian con una maestría que le asustó incluso a él mismo.

—No quiero que se canse. Quiero que se detenga —Sterling se giró. Sus ojos eran dos pozos de ambición insaciable—. Garrick dice que la viste en el Muelle 17. Si estás jugando a dos bandas, Julian, recuerda que yo fui quien te sacó del arroyo. Puedo devolverte allí... o a un lugar mucho más profundo.

Julian mantuvo la sonrisa, pero por dentro, calculó cuánto tiempo le quedaba antes de que Sterling ordenara su eliminación. La lealtad ya no era una opción; la supervivencia era el único norte.




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