El Peso De La Placa

CAPÍTULO 16: CENIZAS EN EL TECLADO

Valeria salió de la sala de interrogatorios ignorando las preguntas de sus colegas y corrió hacia su despacho. El pasillo de la fiscalía se sentía infinito. Al llegar a la recepción, el silencio fue lo que la golpeó primero. Elena no estaba. Su silla estaba girada hacia la ventana y su bolso todavía colgaba del respaldo.

Valeria se acercó al escritorio. La taza de café de Elena estaba volcada, el líquido oscuro ya seco manchaba un informe sobre el caso Lumina. En el monitor de la computadora, un solo archivo estaba abierto: una foto de la casa de campo donde Valeria solía pasar los veranos de niña, con una cruz roja pintada sobre la puerta principal.

—¡Elena! —gritó Valeria, pero solo obtuvo el eco de su propia voz.

Julian apareció en la puerta, escoltado por un guardia que parecía demasiado complaciente. —Me han dejado salir bajo fianza, Valeria. Una fianza que Sterling pagó en tiempo récord —dijo Julian, acercándose al escritorio de Elena. Recogió un pequeño clip de papel doblado en forma de triángulo que estaba junto al teclado—. Esto es de Garrick. Es su firma. Sterling no quería datos, quería recordarte que nadie que esté cerca de ti está a salvo.

La desesperación de Valeria estalló. Empezó a tirar los papeles de su escritorio, buscando una pista, una dirección, cualquier cosa. Julian la sujetó por los hombros con fuerza, obligándola a mirarlo. —Si quieres encontrarla viva, tienes que dejar de ser la Fiscal Thorne y empezar a ser la hija de Arthur Thorne. Sterling ha roto el contrato. Es hora de quemar su imperio.




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