El Peso De La Placa

CAPÍTULO 25 LA HUIDA DEL INFIERNO

El estruendo de las puertas de acero sellándose tras ellos resonó en el túnel de mantenimiento como un disparo. Valeria corría sosteniendo a Elena, cuyo hombro sangraba tras un roce de bala en el pasillo. Julian cerraba la marcha, moviéndose con una eficiencia táctica que Valeria no le conocía; cada vez que una sombra se asomaba por las rejillas de ventilación, él respondía con una ráfaga controlada que mantenía a raya a los hombres de Garrick.

—¡Faltan doscientos metros para la salida de drenaje! —gritó Julian sobre el zumbido de las alarmas.

El túnel se volvía cada vez más estrecho y el agua estancada les llegaba a los tobillos. Valeria sentía el peso del sacrificio de su padre en el pecho, una presión física que le impedía respirar. Al llegar a la escotilla de salida, Riva los esperaba en una furgoneta sin luces. El detective tenía el rostro empapado de sudor y el motor rugía como un animal herido.

—¡Suban! ¡Sterling ha bloqueado las carreteras principales! —rugió Riva mientras Julian lanzaba a Elena al interior y luego ayudaba a Valeria.

La furgoneta arrancó derrapando justo cuando las luces de los helicópteros de la prisión empezaron a barrer la zona boscosa. Valeria miró por la ventana trasera hacia la mole de hormigón de Blackwood, dejando allí su pasado, su apellido y la última pizca de la mujer que creía ser.




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