El Peso De La Placa

CAPÍTULO 26: EL PACTO DE SILENCIO EN EL ASFALTO

La furgoneta avanzaba a toda velocidad por la autopista periférica. Dentro, el aire olía a hierro y desesperación. Elena, en estado de shock, era atendida por Valeria con un botiquín de emergencia. Julian y Riva discutían en la cabina delantera con voces bajas y tensas.

—Sterling va a decir que nosotros la secuestramos de la prisión —dijo Riva, mirando por el retrovisor—. Ha comprado al alcaide. Oficialmente, Valeria Thorne es ahora una fugitiva armada.

Valeria se levantó y se apoyó entre los asientos delanteros. Su mirada estaba fija en la carretera. —No importa lo que diga. Tenemos las fotos de Varga y tengo la confesión de mi padre en mi memoria. Mañana no voy a huir, Riva. Mañana voy a entrar por la puerta principal del tribunal.

Julian la miró, y por primera vez, hubo un rastro de miedo genuino en sus ojos. —Valeria, si haces eso, te arrestarán antes de que abras la boca. —No si tú entras conmigo, Julian. Como testigo de la Fiscalía. Como el hombre que lavó el dinero para Sterling.

La escena se extiende en una negociación de vida o muerte. Julian comprendió que Valeria ya no buscaba salvarse, buscaba la aniquilación mutua de todo el sistema Sterling, incluyéndose a ellos mismos. El pacto quedó sellado bajo la lluvia: una última misión suicida hacia la legalidad.




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