Han sido los dos meses mas extraños de toda mi vida, después de la primera semana de adaptación estaba convenida de que me convertiría en la paria social del instituto a la que nadie le hablaría por miedo a lo que les pudiera hacer.
Pero para mi sorpresa y para la de Manon y Maxwell, quienes esperaban que en el primer mes regresara a Woodside corriendo, no a sido así.
Dos semanas después de ese primer periodo de prueba, me entere que Liam no era solo el titular del equipo de futbol americano, sino que era el hijo menor del director.
Y tampoco era tan idiota como lo creí el primer día que lo conocí.
La semana que su padre lo mando a ayudarme con la adaptación se han acabado convirtiendo dos meses. Dos meses en los que Liam Croft ha vuelto mi vida más fácil de lo creía posible.
Ahora formo parte de su grupo de amigos, que consiste en los dos idiotas que han resultado ser adorables que han resultado ser parte del equipo de futbol americano, las gemelas Lexi y Stella Parker, a las que tarde tres semanas en poder diferenciar, junto a Vince y Ethan que también forman parte del equipo.
La primera vez que comí con ellos en la cafetería esperaba algún comentario sobre los rumores que a día de hoy siguen circulando por todos lados, pero me sorprendió cuando me preguntaron de todo excepto por cualquier cosa relacionada con el tema.
Pero lo que mas me sorprendió a mi misma fue lo que ocurrió hace un mes, durante uno de los días es los que Liam me acompaña mientras espero a que llegue el autobús para regresar a Woodside después de las clases.
No recuerdo cómo como salió exactamente el tema, pero acabe contándole todo lo que me paso hace meses con Tadeo, lo que me llevo a cortar con el y todo lo que ha ocurrido desde que lo deje.
Liam se quedo en silencio todo el tiempo en que hable con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón mientras miraba la carretera en silencio, al terminar de hablar pensé que no me había escuchado y había echo el ridículo hablando sola, pero acabo soltando un “es un completo idiota” que hizo que me riera.
Ese fue el primer día que vi reír a Liam Croft de verdad.
Tampoco es que lo haya echo mucho desde entonces.
El vaso de cartón que aparece en mi escritorio justo delante de mi libro de texto de historia me saca de mi ensimismamiento.
Levanto la cabeza mirando a mi derecha y encuentro a Liam sentándose en el asiento a mi lado como todas y casa una de las mañanas. En los dos asientos de detrás nuestra se sientan Stella y Ethan hablando de algo relacionado con lo que parece ser un grupo de música del que no e escuchado hablar en mi vida.
Dejo mi libro de texto a un lado tomando el café con una de mis manos para probarlo, el liquido caliente golpea mi lengua y me hundo mas en el asiento extasiada.
Por las mañanas no me da tiempo a desayunar porque estoy demasiado ocupada preparándole el desayuno a Leo para que cuando Bruce lo recoja para llevarlo al instituto no salga de casa sin comer, que me olvido de prepararme algo a mi misma.
No se como Liam se entero de eso, pero desde hace seis semanas se presenta cada mañana con un café y lo deja sobre mi escritorio antes de que empiece la primera clase del día, nadie a mencionado nada pero todos los días siento la mirada de Stella.
—Gracias— susurro mirándolo de reojo.
Liam ha sacado su propio libro de texto junto a su cuaderno y esta escribiendo algo en él, no me responde, pero se encoge de hombros como si eso fuera respuesta suficiente.
Siento unas manos tirar de mi coleta y al girarme con el ceño fruncido encuentro a Stella sonriéndome de oreja a oreja sosteniendo un batido de fresa de la cafetería en una de sus manos.
—¿Vas a venir?
Volteo los ojos soltando un resoplido, se refiere al partido que tienen el viernes por la noche contra un equipo que ni siquiera me he molestado en mirar. Stella a estado insistente en que vaya al partido, pero todavía no he decidido si ir o no.
—Todavía no se si puedo— respondo llevándome el vaso a los labios— Maxwell sigue intentando convencer a su padre para que le deje el coche y Bruce no sabe si se puede quedar con Leo
Ethan resopla apartándose el flequillo de su cara, lleva un ojo morado de uno de los entrenamientos de la semana pasada y me mira con algo parecido a la burla.
—A estas alturas tendrías que saber mentir mejor Yvonne— se burla apoyando la barbilla en su puño.
—¿Y porque no traes a tu hermano? —pregunta Stella inclinándose mas hacia mi— Debe de ser divertido.
No puedo evitar reírme casi atragantándome con mi café, Liam levanta la cabeza de su libreta mirándome con una ceja levantada. Deja a un lado lo que esta haciendo para girarse hasta que puede mirarme a la cara.
—¿Qué es tan gracioso?
—Que Leonel odia de futbol americano— le explico sin poder dejar de reírme, pro mucho que lo intento— Literalmente cada vez que ve algo relacionado con el deporte parece que va a darle algo.
Y no es mentira, desde que empecé a salir con Tadeo y empecé a acompañarlo a ver los partidos de su hermano pequeño Leo comenzó a desarrollar un odio hace el deporte. Empezó poniendo malas caras y negándose a ir a los partidos, hasta llegar al punto de repudiar todo lo que tiene que ver con ese deporte.
Llevarlo al partido conllevaría es que no me dirija la palabra durante al menos una semana completa.
Antes de que ninguno de los dos puedan seguir insistiéndome me giro de nuevo hacia mi asiento sacando unos auriculares inalámbricos del bolsillo de mi chaqueta del uniforme y me los pongo.
Escucho las primeras quejas de Stella antes de que la música cubra su voz con una de las canciones de la lista de reproducción que Manon nos creó a Sarah y a mí. Ruedo los ojos reprimiendo una sonrisa cunado la primera canción que se reproduce es de los Goo Goo Dolls.
Editado: 27.07.2026