El chico me a echo cambiar de planes, en vez de llevarle a la hamburguesería a la que tenia pensada ir, que es la única que conozco de este sitio, me ha hecho llevarlo a un sitio llamado Patty´s.
En el que estamos ahora.
El tiene una hamburguesa con quedo y patatas, la cual devora como si llevara sin comer días, mientras que me limito a observarlo masticando mi propia hamburguesa con queso fundido, pepinillos y beicon.
Su teléfono esta sobre la mesa y desde que llegamos hace media hora no a dejado de vibrar sobre la madera.
Leo pone mala cara soltando su comida a regañadientes, limpiándose las manos antes de agarrar el teléfono con un gruñido.
—¿Yvonne? —pregunto antes de darle un mordisco a mi comida.
El me mira como si fuera estúpido y luego regresa la vista a la pantalla de su teléfono frunciendo el ceño a mas no poder.
—¿Quién mas iba a ser si no? —refunfuña tecleando algo molesto— Lleva media hora atosigándome para saber donde estoy y con quien.
Me recuesto en mi asiento cruzando los tobillos por debajo de la mesa alargando uno de los brazos para llegar a mi lata de refresco.
Me la llevo a los labios dándole un sorbo en completo silencio mientras leo desecha su teléfono al otro extremo de la mesa para volver a concentrarse en su hamburguesa como si nada.
—Solo está preocupándose por ti— hablo después de un momento.
El pone los ojos en blanco apartándose el flequillo de la frente mientras se ríe con la boca llena.
Se toma su tiempo para masticar y tragar y cuando lo hace sonríe de medio lado negando con la cabeza.
—No confía en mí que es diferente— se queja— Se cree que voy a meterme en una pelea cada vez que salgo de casa. es insoportable.
Me encojo de hombros haciendo que su ceño se frunza.
—Ese es el trabajo de loa hermanos mayores— le digo agarrando un puñado de patatas fritas— Se pasan todo el día molestándote.
El chico bebe de su refresco sin apartar la mirada de mí, por mi parte sigo comiendo mi hamburguesa tranquilamente.
—No necesito que se preocupe por mi— gruñe cuando deja la lata sobre la mesa.
Vuelve a atacar su comida terminándose lo que le quedaba de hamburguesa antes de pasar a las patatas fritas bañándolas en queso fundido.
—Todos necesitamos que alguien se preocupe por nosotros de vez en cuando.
—¿Y tu que sabes sobre eso? —se queja pinchando una porción de patatas descomunal— ¿Acaso tienes hermano o algo?
Sonrío sin poder evitarlo porque una mata de pelos castaños me llega a la mente. Saco el teléfono buscando en la galería las fotos de este verano en Toronto.
No tardo mas de medio minuto en distinguir una sonrisa desdentada y un pequeño barco entre todas las imágenes de la galería, cuando abrí una de la que aparecemos Cam y yo con un pequeño cuerpo de pelos largos y rizados entre nosotros, le paso el teléfono.
El pequeño Fournier mira con atención la imagen, abriendo al principio un poco los ojos sorprendido para luego fruncir el ceño confundido y al final quedarse mirando la foto sin entender.
—El se llama Cameron, mi hermanastro— hablo señalando con un dedo la imagen del chico con un bañador rosa a mi lado— Y ella es Liv, mi sobrina.
Sus cejas se disparan hacia arriba por la sorpresa, pero acaba volviendo a mirar la pantalla del teléfono para regresar a mirarme.
—¿Sobrina? —pregunta con sorpresa.
Asiento lentamente mostrándole mas fotos, de Cam sentado en la arena con Liv, fotos mías con la pequeña sobre el pecho mientras los dos estamos dormidos en la arena y de cuando la enseñe a nadar hace apenas unos escasos cinco meses.
—Tiene cinco años— murmuro jugando distraído con mi lata.
El pelirrojo me lanza una mirada de reojo un momento, lo suficiente para poner repasarme la cara antes de regresar su atención al teléfono.
—No eres tan insoportable como lo pareces— admite a regañadientes.
Levanto una ceja sorprendido, pero el sigue mirando el teléfono como si no hubiera hablado.
—¿Significa que te caigo bien?
—Significa que no me caes tan mal como hace una hora.
Con eso me doy por satisfecho.
Miro su bandeja, la cual está vacía y miro la mía en la que quedan un par de patatas dispersas y me acabo levantando.
Leo me mira sorprendido mientras recupero mi teléfono guardándomelo en el bolsillo trasero de mi pantalón sacudiéndome las manos.
—¿Vamos? —pregunto agarrando mi chaqueta del respaldo de la silla— Como tardes mas tu hermana te va a matar.
El chico se levanta confundido agarrando su propia chaqueta de su equipo de hockey poniéndosela antes de seguirme saliendo del local. El frio de la calle es mal del que esperaza y acabo guardando las manos dentro de los bolsillos para no quedar congelado.
Mi coche esta aparcado en el otro lado de la calle, pero a mitad de camino siento como la presencia de Leo desaparece, al girarme lo encuentro parado en la acerca a quince metros de donde me encuentro.
Frunzo el ceño, pero me fijo en que tiene los puños apretado y esta mirando algo a su derecha. Sigo su mirada y me encuentro con un rubio caminando hacia Leo con una media sonrisa.
Me acerco a el parándose junto a su hombro levantando una ceja en su dirección, pero el chaval tiene toda su atención puesta en el rubio que se para a unos dos metros de donde estamos.
—Que coño estas haciendo aquí.
Mi atención se clava al instante en el pelirrojo, ya no parece nada divertido, como lo estaba, mas bien parece estar a dos segundos de saltarle a la yugular l grandote frente nuestra.
—Es una calle publica Fournier— se burla el tipo— Puedo pasear por donde quiera, cuando quieras.
Agarro al chico del brazo cuando lo veo inclinarse hacia el con toda la intención de lanzarse sobre él.
—¿Quién es? —pre pregunto sin mirar al tipo.
Leo me mira de reojo con indecisión.
—Nadie— acaba gruñendo.
El rubio frente a nosotros se ríe sin ningún tipo de gracia, da un paso hacia nosotros quedando ahora a solo un metro. El pelirrojo se tensa más de lo que ya estaba.
Editado: 27.07.2026