El precio de la verdad

Capítulo 7— Yvonne Fournier

No creía que iba a hacer tanto frio cuando salimos de casa.

Estoy envuelta en una camiseta termina, la sudadera que Leo me a dado hace unas horas, un abrigo térmico con pelo en su interior, una bufanda de lana que me cubre hasta parte de la cabeza y unos guantes.

Y aun así estoy congelándome.

Lexi y Stella están sentadas a mi derecha con los ojos puesto en el partido y cuchicheando entre ellas, por otro lado, Leo está a mi izquierda igual de abrigado que yo con un vaso de chocolate caliente y su teléfono en una de sus rodillas.

No ha mirado el partido en ningún momento desde que llegamos hace casi tres horas, solamente a levantado la cabeza cuando hemos marcado algún punto.

Que por ahora van veintiocho a doce ganando nosotros, pero al parecer los chicos tienen la intención de marcar un punto más.

Apoyo la mejilla en el hombro de mi hermano pegándome a el frotando las manos frente a mí. Al respirar se forma una nube de vaho frente a mi cara.

El brazo de Leo se levanta con un gruñido envolviéndome los hombros dejándome mas pegada a su costado.

—Eres una pesada— gruñe contra mi pelo.

No puedo evitar sonreír dándole un manotazo en el pecho que le saca una risa por lo bajo.

—¿Qué estas mirando? —pregunto alargando el cuello para tratar de ver la pantalla de su teléfono.

Leo voltea los ojos dejando el chocolate caliente a un lado para pasarme el dispositivo en silencio. En la pantalla veo una conversación con una chica que se llama Harper, veo algunos emojis de corazón y algunos sticker de besos.

Levando la cabeza de golpe hacia mi hermano quien prefiere mirar a los chicos jugar que enfrentar mi mirada.

Sin poder contenerlo lo abrazo apoyando la barbilla en su hombro soltando un pequeño grito involuntario justo contra su oído.

—Tampoco te emociones tanto— gruño dándome una suave colleja.

Son poder evitarlo me separo de él mirándolo con una sonrisa de oreja a oreja y le pellizco la mejilla.

—Mi chico pequeño— susurro.

Lexi ríe a nuestras espaldas y las orejas de mi hermano se ponen rojas apartando mi mano de un manotazo mirando a otro lado.

—No vuelvas a hacer eso.

No puedo responder porque las gradas se levantan gritando y aullando, cuando levanto la vista volviendo a concentrarme en el campo ve a Liam correr hacia la zona de anotación con el balón contra el pecho.

Liam esquiva a un defensa del equipo contrario y Kane lo ayuda placando a otro lanzándose, tirándolo al suelo, antes de que pueda abalanzarse sobre Liam.

Queda menos de treinta segundo para que toque el pitido que da el final del partido pero Liam no mira hacia ningún lado mientras corre hacia la zona de anotación sin mirar a nadie.

Se lanza de plancha hacia la zona de anotación justo cuando el pitido que da final al partido resuena en todo el campo, segundos después de que Liam caiga al suelo se cubre de los cuerpos de los chicos del equipo contrario y de los del suyo propio mientras todo el estadio grita y el marcador pasa de tener veintiocho puntos para nuestro equipo a treinta y cuatro.

Antes de que pueda reaccionar a lo que estoy haciendo ya me encuentro de pie en las gradas gritando con el brazo de Lexi enroscado en mi cuello.

—¡SI! —grito con las dos manos levantadas en puños.

Leo a mi lado gruñe hundiéndose mas en su sitio pegándose el teléfono a la cara con cara de fastidio.

Liam se escabulle de debajo del lio de cuerpos y se gira hacia las gradas, el aire abandona mis pulmones cuando sus ojos grises se encuentran con los míos a través de la gente y el ruido.

Una de sus manos se levanta dedicándome una media sonrisa antes de estar a punto de ser tumbado por Kane quien se tira sobre su espalda enganchando las piernas a su cadera con una mano cerrada en un puño levantada en el aire mientras aúlla.

El equipo los rodea a ambos en un abrazo de equipo que dura apenas unos segundos antes de que el grupo se disuelva con cada jugador corriendo en una dirección diferentes, para algunos abrazar y besar a su novias, otros chocar las manos con sus amigos y otros con sus familias.

Lexi y Stella corren gradas abajo esquivando a gente hasta que llegan junto a Kane y Vince quienes las abrazan levantándolas del suelo soltando una fuerte carcajada.

Liam se queda en medio del campo mirando en nuestra dirección son una sonrisa satisfecha en sus labios y los brazos cruzados sobre el pecho.

—Ve.

Me giro mirando hacia abajo para encontrar a Leo mirándome de reojo a regañadientes.

—¿Qué? —pregunto confundida.

Mi hermano me mira como si fuera estúpida y señala a Liam con un leve movimiento de cabeza.

—Te esta esperando ¿no lo ves?

Me giro para volver a mirar a Liam que esta en la misma posición observándome desde la distancia.

—No em esta esperando—mascullo.

Mi hermano me da una patada en la espinilla haciéndome dar un salto hacia atrás.

—¡Auch! —aulló.

—Corre hermana— me ordena— si no vas no pienses que voy a dejarte volver a casa conmigo en el taxi.

Lo miro malamente pero cuando regreso a mirar a Liam no puedo evitar que los nervios se me acumules en la boca del estómago.

Sin pensármelo mucho bajo las escaleras de las gradas hasta que llego al pasillo que hay justo en frente de donde se ponen las animadoras y salto la valla, pero está demasiado alto y me quedo a medio camino medio suspendida en el aire.

Para mi suerte la mascota del equipo, una ardilla con un gorro gigante y una sonrisa encantadora, está a unos metros y al verme se acerca agarrándome en volandas dejándome sobre el césped como si nada.

—Gracias— le agradezco antes de salir corriendo hacia donde Liam se encuentra.

Cuando llego a él se encuentra en la misma posición, pero con los brazos a los laterales del cuerpo, cuando me paro frente a el jadeando por la carrera me dedica media sonrisa observándome de pies a cabeza.




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