Me está abrazando.
Debe de ser un sueño, la pelirroja que lleva siendo el centro de mi atención durante un mes y medio me está abrazando.
Sus brazos están enroscados en mi cintura, su cara está enterrada en mi pecho y no tengo un mínimo de idea de qué hacer con mis propios brazos.
Sin poder resistirme a la tentación de tenerla tan cerca enrosco uno de mis brazos en su pequeña cintura pegándola a mí, y mi otro brazo lo subo hasta su cabeza descansando la mano sobre su pelo hundiendo los dedos en sus mechones naranjas notando la suavidad de su pelo.
Joder, por fin.
Casi dos meses esperando este momento y ahora no la quiero soltar.
Pagar ese taxi, sin duda, a sido lo mejor que e podido hacer en mucho tiempo.
Cuando Lexi me a contado hace unas horas, mientras la banda se estaba preparando para tocar, que Yvonne no podía venir porque no tenia como, no lo he pensado mucho.
Me he acercado a la calle principal al lado del instituto y le he pagado el viaje completo de ida y vuelta a Woodside, con la dirección de Yvonne, con la orden de que traiga a los dos hermanos hasta aquí.
Luego he buscado al pequeño Fournier en sus redes sociales y le e mandado un mensaje por Instagram, avisándole de que le diera a Yvonne la sudadera que hace unos días le llego a la pista donde entrena y la traiga hasta aquí.
Y no me arrepiento de absolutamente nada.
Porque ahora la tengo aquí, en mis brazos, después de tanto tiempo esperando que estuviera lo suficientemente segura conmigo para que se atreviera a acercarse a mi mas de lo socialmente aceptable.
Cuando sus brazos se tensan un momento a mi alrededor me obligo a dejarla ir y ella se escapa de mi agarre lentamente, con mejillas están coloradas y la nariz roja a causa del frio.
Pero lo que más gracia me hace es que no es capaz de mirarme directamente a la cara. Sus ojos se clavan en el césped a sus pies o en la gente que pasa a nuestro alrededor gritando y celebrando la victoria.
Aunque solo puedo centrarme en cómo sus manos se retuercen frente a ella y sus zapatos se mueven nerviosamente sobre el césped.
Una autentica monada.
—¿Y eso a que ha venido? —pregunto rompiendo el cerebro.
Su pequeño cuerpo se tensa en alerta antes de levantar la cabeza mirándome con los ojos como platos y sus labios entre abiertos. Sus mejillas se ponen las coloradas de lo que estaban hace un momento y su boca hace ese gesto de abrirse y cerrarse, cuando esta nerviosa que tanto me gusta.
—Yo, he… solo— trata de responder tartamudeando mirando a su alrededor— Quiero decir…
Sonrió abiertamente cruzándome de brazos mientras ella esta a punto de estallar por los aires de solo puro nervio.
Mi padre esta la esquina del campo con el entrenador mirándonos a Yvonne y a mi desde la distancia con una media sonrisa, lo se porque nuestros ojos se encuentran y su sonrisa se vuelve mas amplia.
Ha planeado todo esto.
Desde que acepto a Yvonne en el instituto y me pidió como favor que la ayudara a adaptarse a orquestado todo para que esto ocurriera. No sé cómo lo ha hecho, pero conozco a mi padre lo suficiente como para saber que ha planeado todo esto.
Mi atención regresa a Yvonne no sin antes levantar una ceja en dirección a mi padre que el responde con una sentimiento antes de girarse hacia el entrenador.
La pelirroja frente a mi a empezado a divagar hablando sin parar moviendo las manos frente a su cara rápidamente y de forma alborotada.
—Y Leo me ha pegado una patada en la espinilla— habla rápido retorciéndose los dedos de la mano— y si no me acercaba no podía volver a casa, y hace frio y tu tendrás que tener frio porque estas sudando y hace viento…
Mi cabeza se ladea observándola de pies a cabeza, esta mirando al suelo con algunos mechones de pelo tapándole parte de la cara mientras sus labios se mueven muy rápido hablando en casi susurros que me obligan a acercarme mas a ella para poder escucharla.
Por detrás de ella ver a Leone Fournier acercándose a nosotros con los brazos cruzados sobre el pecho y dedicándole un fruncimiento de cejas a su hermana.
Cuando se para a su lado le pone una mano en el hombro sacudiéndola un poco haciéndola callar de golpe.
—Llevas hablando cinco minutos seguidos hermana— le dice mirándola de reojo.
Yvonne lo mira con las cejas un poco levantadas antes de volver a mirarme como si la hubieran electrocutado. Una de sus manos se eleva hacia su boca soltando una maldición en un susurro bajo.
Leo niega lentamente mirando a su hermana como si fuera idiota, pero alguien se tira sobre mi como si fuera una puñetera cama elástica irrompible.
Unas piernas se enroscan en mi cintura por la espalda y unos brazos se enroscan en mi cuerpo haciéndome tambalearme hacia atrás con un gruñido. La cara de Vince aparece a centímetros de la mía por encima de mi hombros sonriendo de oreja a oreja.
—¡Croft! —me grita al oído— ¡hemos ganado tío!
Yvonne oculta una sonrisa contra el hombro de su hermano y yo suelto un resoplido menos molesto de lo que normalmente estaría.
—Ya lo se idiota— respondo tratando de quitármelo de encima— ahora bájate de encima mía. Me vas a joder la espalda.
El rubio se quita de encima mía con una carcajada pasándome un brazo por los hombros con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡Venga tío! —grita por encima del ruido arrastrándome con el lejos de los hermanos Fournier— ¡Los chicos nos están esperando para celebrar!
Trato de zafarme de su agarre, pero no me deja arrastrándome por todo el campo bajo la mirada sorprendida de Yvonne.
—Joder Vince— gruño clavándole un puño sin maldad en el costado— Estaba hablando con…
—Si, si ya lo sé— me corta quitándole importancia con un gesto de mano— Estabas hablando con la futura señora Croft, pero luego hablas con ella. Antes tienes que quitarte ese apestoso olor de sudor.
Editado: 27.07.2026