Mi vida se ha ido al traste.
En cuestión de un momento he pasado de ser una chica con una vida normal dentro de lo que cabe, a pasar los días moviéndome entre la cárcel municipal de Manhattan y el hospital Mount Siani.
Llevo dos días sin poner un pie en casa, dos días recordando como fue el momento de llegar a casa después de lo que ocurrió en clase con Liam y encontrar a mi padre parado en la puerta con dos maletas gigantes.
Nunca he visto a mi padre mas horrorizado que en ese momento.
Pero lo peor no fue eso, sino que mi padre me contara lo que había ocurrido apenas dos horas después de que Liam me recogiera en la puerta de casa con ese café, lo que paso cuando Bruce llego en su coche al instituto con Leo.
Según me a contado mi padre, cuando ambos llegaron al instituto se enteraron que había un rumor que se estaba esparciendo como la pólvora. Rumor del cual todavía no se nada, pero soy consciente que tiene que ver conmigo.
No me lo han querido contar, pero se que tiene que ser grave porque según me ha contado mi padre a Leo se le fue la cabeza.
No sé como pero consiguió acceder al pabellón privado donde los chicos del equipo de rugby hacen ejercicios de gimnasio todas las mañanas, donde entre ellos se encuentra Tadeo.
Y era a por el a por el que iba.
No se mucho mas después de ahí, solo que mi hermano se le lanzo encima y comenzaron a pelearse, sin que ninguno de los chicos del equipo interviniera por orden de Tadeo, según me han contado.
De la pelea no sé nada más, solo que cuando Bruce llego Leo ya estaba inconsciente sobre el suelo del pabellón. Donde después de dos días sigue inconsciente e internado en una de las alas del hospital que mi padre esta pagando porque mi madre se niega a hacerlo.
Ella le echa las culpas a Leo por haber buscado los problemas provocando a Tadeo, lo mismo que me dijo a mi cuando el empezó a difundir los rumores de mi hace meses.
Si no lo hubieras dejado de la nada Yvonne el no estaría tan enfadado. Eso es lo que em dijo hace exactamente nueve meses.
Y ahora tiene a su otro hijo ingresado en uno de los mejores hospitales de Manhattan y no es capaz de dar su brazos a torcer.
Tampoco se a presentado en el hospital a ver como se encuentra Leo, o eso es lo que los médicos me han dicho.
Los cuales tampoco saben cuanto tiempo tardara Leo en despertarse, y yo no tengo ninguna intención de moverme de este lugar hasta que sus ojos se habrán de nuevo.
Por otro lado, mi padre está tratando de sacar a Bruce de la cárcel municipal después de que la familia de Tadeo lo metiera ahí.
En una de las conversaciones por teléfono que mi padre me a intentado ocultar e llegado a escuchar como la familia de Tadeo tiene contactos y no se como han conseguido que sacaran a Bruce de los calabozos donde lo metieron después de que se metiera en la pelea tratando de separar a Tadeo de mi hermano y lo llevaran directamente a la cárcel municipal de Manhattan.
Lo que Tadeo no se acordaba es que mi padre tiene un buen equipo legal. Puede que viva en Francia y no tenga mucho contacto con nosotros. Pero no deja de ser el hombre de negocios que es.
Y parece que es ahora cuando Tadeo parece empezar a recordarlo. Por lo visto su equipo legal no es tan bueno como el de mi padre y sus planes hacen aguas por todas partes.
Según he escuchado es cuestión de horas para que Bruce salga de ahí.
La mano de mi hermano se encuentra fría entre las mías como lo lleva estando durante casi dos días. La otra mano de mi hermano esta vendada con una rejilla manteniendo firme una vía que sobresale de su mano.
Su cara esta llena de moratones, mas de los que he visto en toda mi vida, pero lo que me hace estremecer es el tubo que sale de su boca. Aunque siento algo de alivio cuando veo que su pecho sigue subiendo y bajando.
Los médicos pasaron hace un rato por la habitación para hacerle unas pruebas y nos dijeron que probablemente tarde entre unas horas y unos días en despertar. Pero puede que tenga lesiones, como que haya olvidado ciertas cosas cercanas al momento del traumatismo o incluso que tenga que aprender como andar o hablar de nuevo.
Solo de recordarlo siento que puedo echarme a llorar de nuevo.
Mi padre entra en la habitación guardando su teléfono en el bolsillo y yo separo la frente del hombro de mi hermano para mirarlo.
No lleva el traje con el que siempre estoy acostumbrada a verlo, sino que más bien lleva un chándal antiguo. Agarra una de las sillas y la deja a mi lado dentándose junto a mí.
Sin pensarlo me tiro sobre el sin soltar la mano de Leo y sus brazos me envuelven de inmediato estrujándome contra el en silencio.
—Va a estar bien ma puce— murmura contra mi pelo.
Entierro mi cara con más fuerza contra su pecho respirando hondo. No quiero estar aquí, quiero que esto sea un sueño y despertarme en mi cama sin que nada de esto haya ocurrido.
—Eso espero— susurro de vuelta.
Su brazo se aprieta mas en mi espalda y deposita un beso en la cima de mi cabeza en completo silencio.
—Deberías de ir a casa cariño— me separa un poco de el para mirarme— Debes de ir a descansar y comer algo.
No, ni loca. No me muevo de aquí hasta que mi hermano se despierte y me asegure que esta bien.
—No— respondo tajante volviendo a pegarme a el— No me voy.
Mi padre suelta un largo suspiro y sus dedos se enredan en mi pelo dándome pequeños tirones mientras trata de desenredarlo.
—Tienes que ir a descansar— trata de convencerme nuevamente— No es sano que estes aquí tanto tiempo encerrada.
Sacudo la cabeza con una negativa con tanta vehemencia que casi creo escuchar como esta a punto de reírse.
—Yvonne, mi vida tu madre esta...
—Mi madre nada— lo corto apretando suavemente la mano de Leo— Esa mujer ya no es mi madre.
Su pecho se tensa contra mi cuerpo y en parte lo entiende, sigue siendo la mujer que amo por mas de veinticinco años, pero esa mujer dejo de considerarse mi madre en el momento en el que no le importo que uno de sus hijos pudiera haber muerto.
Editado: 27.07.2026