El precio de la verdad

Capítulo 14— Liam Croft

Ninguno de los Fournier esta en casa. Llevo mas de una hora llamando a la puerta y nada, no hay señales de vida.

El cielo ya se ha vuelto completamente oscuro, pero no tengo ninguna intención de regresarme a mi casa hasta no obtener una respuesta de lo que esta ocurriendo.

En un intento desesperado de obtener, aunque sea una sola pista de lo que ocurre e parado a una de las vecinas de Yvonne, una mujer mayor que estaba paseando a un pequeño perro de orejas grandes.

Pero ni siquiera ella que lleva conociéndolos desde que nacieron sabe que es lo que ocurre.

Mira a mis espadas sobre los escalones del porche hacia las ventanas de la parte baja de la casa, están todas apagadas y no se a movido una sola cortina desde que e aparecido aquí a medio día.

Entierro la cara entre las manos resoplando frustrado.

El motor de un coche me hace levantar la cabeza y para mi sorpresa me encuentro con el castaño que hace unos días llevo a Yvonne a mi entrenamiento de por la mañana.

El chico al verme frunce el ceño y se baja del 4x4 sin siquiera apagar el motor. Pero mi corazón da un vuelco cuando reconozco el manojo de llaves con el llavero de un pato que lleva en la mano.

Porque llevo con ese pato dos meses, y pertenece a la misma chica que estoy buscando.

No puedo apartar la mirada de las llaves hasta que el chico se para frente a mi con los brazos cruzados y la mandíbula apretada.

—¿Qué haces aquí?

Me levanto ignorando el aspecto de estar a punto de soltarme un puñetazo que lleva y doy un paso hacia el mirándolo a la cara.

Tiene ojeras y esta algo pálido, casi rozando lo demacrado.

—Estoy buscando a Yvonne— respondo guardando mis manos en los bolsillos de mi pantalón— Llevo sin saber de ella días y se que su padre esta en la ciudad.

Los hombros del chico se tensan y trata de voltearme para entrar a la casa, pero soy más rápido que el y poso una de mis manos sobre su hombro deteniéndolo.

—Dímelo— le digo mas serio que antes— No pienso moverme de aquí, ni dejarte ir hasta saberlo.

Se suelta de mi agarre con un tirón brusco apretando los puños a sus costados, esta tan enfadado que hasta se esta poniendo colorado.

—Mira tío no te conozco de nada— responde entre dientes— Pero por tu bien es mejor que no te metas.

Me rio entre dientes dando un paso hacia él, hasta que mi cara está a centímetros de la suya.

Lo miro directamente a los ojos para que pueda notar que no estoy bromeando ni que estoy aquí por compromiso. Sino porque realmente me importa.

Quiero saber que esta pasando con Yvonne.

—Creo que lo que conviene lo decido yo— gruño contra su cara— Y quiero saber que es lo que esta ocurriendo con Yvonne.

El castaño retrocede un paso mirándome de pies a cabeza antes de tomar aire a regañadientes. En silencio me hace un gesto con la cabeza para que lo siga y obedezco en silencio mientras subimos los escalones y el abre la puerta de la casa.

El sitio esta a oscuras y desolado y el enciende una luz iluminando caso toda la estancia baja a excepción de lo que creo que debe de ser la cocina.

Pero no me centro en la decoración ni en la distribución de la casa mientras lo sigo escaleras arriba.

El entra en una habitación que esta mas ordenada de lo que esperaba, a excepción de una mochila tirada en el suelo, como si la hubieran dejado ahí tirada con prisas.

—Siéntate— me indica señalando la silla del escritorio con un movimiento de cabeza— Vas a necesitar estar sentado para lo que voy a contarte.

Frunzo el ceño, pero no pongo resistencia mientras el agarra un banco de madera que no se porque Yvonne tiene en su habitación y se sienta a medio metro de mí.

Sus codos se apoyan en sus rodillas permaneciendo en silencio durante un rato con la mirada clavada en el suelo.

—Tu debes de ser Liam Croft— habla de repente mirándome de reojo— El del futbol americano.

Asiento en silencio sin saber exactamente que responderle. De normal cuando conozco a alguien no es en estas circunstancias tan tensas.

—Tu debes de ser el que llevo a Yvonne al campo el domingo— respondo sin saber que mas puedo decir.

—Si, Maxwell. —se presenta no muy emocionado.

Asiento reconociéndolo de inmediato, Yvonne me ha hablado algunas veces de este chico. Si mal no recuerdo esta saliendo con una de sus mejores amigas, Manon creo que se llamaba.

Permanezco en silencio observándolo, dándole tiempo para que comience a contarme, aunque sea algo.

—¿De verdad no saber nada de lo que ha ocurrido?

Cuando niego el suelta una maldición entre dientes pasándose una mano por el, pero enderezándose.

—¿Qué paso hace dos días? —pregunto tratando de sacarle alguna información.

—Leo tuvo un altercado en el instituto— confiesa apretando la mandíbula— Tadeo lleva semanas provocándolo, pero ese día se paso de la raya y Leo perdió los estribos.

Su mirada se clava en el suelo apretando los puños contra sus rodillas, me inclino hacia delante quedando más cerca de él.

Ese chico puede ser un provocador de primera, pero no pierde los estribos por cualquier tontería, ni por nadie. Y algo me dice que para eso tiene que ser algo relacionado con Yvonne.

Lo cual me va a gustar mucho menos que pasarme dos días sin saber de ella.

—Que a echo Tadeo— pido saber tratando se sonar más relajado de lo que estoy— Que hizo Leo.

Una sonrisa triste se forma en sus labios y niega ligeramente agarrándose la cabeza con las dos manos.

—Difundió un rumor más, solo te puedo decir eso— su voz es mas apagada que hace un momento— Y leo perdió la cabeza, se coló en el pabellón donde el equipo de futbol hace algunos de sus estrenos y se lanzó sobre él.

Mis hombros se tensan sin que pueda evitarlo y todo mi cuerpo entra en alerta.

—¿Se lanzo sobre él?

Maxwell asiente enterrando los dedos en algunos mechones de pelo tirando sobre él.




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