El precio de la verdad

Capítulo 18— Liam Croft

Estoy en el puto paraíso.

Son las dos y cuarto de la mañana y me encuentro en el salón del sótano de mi casa, con ella.

Su cabeza esta recostada contra mi pecho mientras permanece completamente dormida, mi padre a pedido pizza para cenar y nosotros hemos preferido comernos las nuestras aquí en el sótano.

Al principio la he notado algo incomoda mientras permanecía sentada en la otra punta del sofá con las piernas sobradas bajo su cuerpo y los ojos clavados en la pantalla puesta en un canal aleatorio que Vince la dejo el otro día.

Pero cuando he puesto Dirty Dancing ha parecido relajarse, hasta el punto de sentarse mas cerca de mi para llegar mejor a las cajas de pizza.

Yvonne solo a tocado la pizza con mozzarella, tomate y orégano, mientras que ni siquiera se a girado para mirar la pizza de pepperoni que tenia al lado. En mi mente e anotado ese pequeño gusto y lo he guardado bajo llave.

No tengo idea en que momento a empezado a quedarse dormida pero de repente he sentido como su cuerpo se apoyaba contra el mío y al mirarla la he encontrado dormida con su mejilla apoyada contra mi pecho.

Agarro una manta que e puesto al bajar sobre el respaldar del sofá, moviéndome justo lo necesario para no despertarla. Y la tapo con cuidado dejando que la tela caiga sobre ella ocultándola casi al completo dejando solo su cabeza en mi pecho y sus manos en mi abdomen por fuera.

Por mucho que me gusta la imagen de ella con mi ropa no quiero que se enfrié ni que caiga enferma.

Agacho la cabeza apartando un mechón de pelo de su frente con el pulgar mientras entierro la nariz en su pelo. Huele a mi champú lo que hace que mi pecho se hinche.

Mi olor la envuelve por completo y planeo que siga siendo así durante mucho tiempo. Si puede ser toda la vida.

La mano con la que le he apartado el pelo de la cara se desliza por su mejilla acariciándola, por suerte esta tan dormida que no se da cuenta de nada. Su piel es cálida bajo las llenas de mis dedos y una sonrisa tonta baila en mis labios.

Yvonne se remueve en sueños murmurando algo en francés que no llego a comprender y se pega mas a mi cuerpo haciéndose una bola contra mi pegando sus rodillas a su pecho y dejando una de sus manos sobre mi pectoral, justo encima de mi pobre corazón que late desbocado.

—Si estuvieras despierta Yvonne— susurro contra su pelo— Ahora mismo estarías enroscada lo mas lejos de mi que pudieras.

No puedo evitar reírme, pero eso parece molestarla porque su ceño se frunce y suelta un largo quejido enterrando la nariz en la tela de mi sudadera de pijama.

Maldita chica consentida y quejumbrosa que adoro.

Volteo los ojos volviendo mi atención a la televisión quitando la película cuando salen los subtítulos y dejando la tele apagada dejando solo las luces que mi padre tiene colgadas del techo como único punto de iluminación.

Mi brazo se enrosca sobre sus hombros y ella suelta un largo suspiro hundiéndose mas con una media sonrisa somnolienta en los labios.

Pero sigo teniendo una espina en el pecho que no consigo sacarme con nada.

Agarro mi teléfono de encima del brazo del sofá y enciendo la pantalla desbloqueándola para meterme en el chat con Kane, donde tengo mensajes sin leer.

Quería leerlos a solas por si había algo que no me gustara.

Desde lo que me entere de lo que le ocurrió a Leo he querido saber cual es el rumor que su ex esparció que provoco que ese chico reaccionada así, pero nadie a estado dispuesto a decirme nada.

Así que he mandado a Kane a que investigue y pregunte a sus contactos en Woodside cual es ese maldito rumor. Pero pro los mensajes que me a enviado tampoco a conseguido ninguna respuesta.

Las ultimas opciones que me quedan es tratar de convencer a su amigo Bruce de que me diga de que se trata o esperarme a que Leo despierte y me lo cuente el mismo.

La simple imagen de hace un rato, cuando lo he visto desde la puerta de su habitación, en esa cama de hospital lleno de moratones, vendas y cables me a echo querer ir a buscar a ese bastardo de Tadeo Walter y dejarlo exactamente igual.

Pero luego he visto a Yvonne, con una mochila gigante en la espalda despidiéndose de él dándole un beso en la frente, peinándolo con cuidado y me e tenido que controlar.

Porque lo ultimo que necesita es que yo también me meta en problemas, y la meta mas en problemas a ella.

Pero hay una cosa que tengo muy clara.

Cuando Leo este en casa con su padre y ella y todo se haya relajado un poco ese bastardo va a recibir una visita que va a ser mas satisfactoria que agradable.

Respiro hondo para calmar el ritmo de mi corazón que se a alterado, para no alterar a Yvonne en sueños y vuelvo a mirar la hora del reloj. Las tres menos cuarto de la noche.

A regañadientes envuelvo a Yvonne con cuidado en mis brazos, sin despertarla, y la subo a mi regazo. Ella se da la vuelta para esconderse contra mi pecho y yo me pongo de pie tranquilamente.

Trato de caminar lo mas lento posible para que el movimiento no la despierte, y mientras subo las escaleras no puedo dejar de mirarla. Su expresión parece muchísimo mas tranquila que cuando la he encontrado en la cafetería, pero sigue estando algo pálida y ojerosa.

Me toma mi tiempo llegar a la planta de las habitaciones, pero cuando lo consigo me siento orgulloso de no haberla alterado ni un solo momento.

La puerta de la habitación de invitados, que esta justo al lado de la mía, esta abierta por lo que me facilita mucho mas la entrada. La mochila que antes he dejado en el baño se encuentra a los pies de la cama.

Seguramente mi madre la a tenido que poner ahí cuando ha ido a sacar a Murphy de mi habitación hace un rato.

Me acerco a la cama y con cuidado hago las sabanas a un lado con uno de mis brazos mientras que con el otro sigo manteniendo a Yvonne contra mi pecho, cuando la dejo en la cama ella se remueve un momento antes de hacerse una bola enterrando la cara en la almohada.




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