El precio de la verdad

Capítulo 21— Yvonne Fournier

Hace una hora ingresaron a Tadeo Walter. Todo mi cuerpo se quedo petrificado cuando estaba entrando por la zona de urgencias después de haber ido a por un café y vi como lo bajan de una ambulancia.

Al principio no lo reconocí por la cantidad de sangre que había en su cara y la cantidad de moratones que tenía, pensé que era otra persona que se había metido en una pelea callejera, pero al escuchar su nombre casi se me cae el café.

Ahora estoy en la puerta de la habitación de mi hermano mientras mi padre habla con los médicos sobre su alta de esta tarde. Leo lleva ya dos días consciente y todos los resultados de las pruebas que le han hecho al despertar, para ver si había alguna lesión han salido perfectos.

Tan perfectos que puede irse a casa, lo que significa irnos a Francia, con papa.

Pero mi atención se aleja de los médicos cuando veo aparecer por la esquina del pasillo a Bruce, Maxwell y Liam, los tres caminando con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones hablando entre ellos.

Manon y Sara que están sentadas frente a mi se levantan de golpe también al verlos, el rumor de la paliza a Tadeo a volado por todo el pueblo y nosotras sabemos perfectamente quienes han sido.

Me acerco a ellos mirando a mis amigos furiosa, ambos dicen algo entre dientes, tan bajo que no puedo llegar a escucharlos, y se detienen en medio del pasillo.

No me detengo mientras camino por el pasillo vacío apretando los puños a mis lados, Liam me mira con una ceja levantada cruzándose de brazos.

—¡Animales! —les digo a los dos dándoles una colleja a la vez— ¡Eso es lo que sois! ¡Unos malditos animales!

Ambos gigantes se encojen sobándose la parte trasera de sus cabezas mientras tratan de retrocedes.

—Joder— gruñe Maxwell esquivando un segundo golpe.

—¡Yvonne! — exclama Bruce abriendo mucho los ojos— ¡Se puede saber que hacer!

Trato de darle un segundo golpe, pero un muro humano se para frente a mi sujetándome ambas muñecas, deteniendo mis movimientos.

—Vaya Fournier— se burla una voz que me hace contener la respiración— Nunca te había visto pegarle a nadie. ¿Has desarrollado una nueva personalidad?

Trato de zafarme de su agarre, pero solo consigo es pegarme mas a su pecho, con mi nariz rozando su duro pectoral. El olor a su colonia se instala en mi nariz con cada respiración y mis ojos se abren como platos.

Me separo de el de golpe, ignorándolo porque no soy lo suficientemente valiente para enfrentarme a él, y vuelvo a mirar a mis dos mejores amigos frunciéndoles el ceño.

Ambos están siendo abrazados por mis dos mejores amigas, Manon está dándole un beso en la mejilla a Maxwell, que por poco me hace dar una arcada, y Sara esta enganchada al cuello de Bruce con la cara enterrada en su cuello mientras este la abraza de vuelta.

Mis ojos bajan a las manos de ambos buscando la evidencia de que han sido ellos los culpables de la paliza, pero me llevo una fuerte sorpresa cuando sus manos están perfectas.

No tienen ni un solo moratón, ni una sola herida en ellas mientras están posadas en la cintura de Manon, me giro hacia Bruce y las suyas están igual de limpias.

No puedo creerlo.

Y por las miradas confundidas que Manon y Sara me lanzan creo que están pensando lo mismo que yo.

Si no han sido ellos ¿Quién?

—¿No habéis sido ustedes? —pregunto estupefacta.

Manon y Sara regresan a mi lado cruzándose de brazos mirándolos a los dos con el ceño fruncido. Ambos intercambian una mirada confundida antes de mirarnos a las tres de nuevo.

—¿Qué se supone que hemos hecho? —pregunta Bruce arqueando una ceja.

—¿Dónde habéis estado todo el día? —interroga Manon.

Maxwell se queda en silencio más tiempo del que debería y Bruce abre la boca de forma indecisa.

—Conmigo— suena una voz a mi lado.

Al girarme me encuentro con Liam sonriendo de medio lado, se a apartado y ahora está apoyado contra la pared del pasillo con los brazos cruzados sobre el pecho mirándome fijamente.

—¿Contigo? —pregunto escéptica.

El asiente lentamente separándose de la pared acercándose a nosotras solo un paso, mis amigas se alejan un paso con medias sonrisas.

—Con Vince y Ethan— concreta expandiendo su sonrisa— Han estado viendo un entrenamiento del equipo en Forest Hills.

No le creo.

Sus ojos brillan con una burla que grita que esta mintiendo, pero no puedo desmontársela porque Bruce y Maxwell asienten sonriendo de oreja a oreja acercándose a Liam, pasándose un brazo por los hombros cada uno.

Y Liam, al que nunca he visto dar un abrazo a ninguno de sus amigos, a excepción de cuando ellos lo molestas, se deja medio abrazar sin que su sonrisa desaparezca.

—Con Vince y Ethan— repito lentamente— Viendo como entrenáis.

Liam frunce el ceño poniendo cara confundida mientras se suelta con fluidez del agarre de mis amigos.

—¿Qué pasa Yvonne? —pregunta acercándose tanto que tengo que levantar la cabeza para poder mirarlo a la cara— ¿No confías en mi palabra?

Esta jugando conmigo y ambos somos consientes de ello.

Desplazo mi mirada de su cara a mis dos amigos que están en silencio mirándonos con la mandíbula tensa, pero sin entrometerse.

—Espero que no los estes encubriendo Croft— gruño mirándolo de nuevo.

Arquea una ceja borrando la sonrisa de su cara.

—¿O que Yvonne? —pregunta con menos burla— ¿Vas a darme una colleja? Te aseguro que no es la primera que me darían.

Lo miro molesta apretando los puños a mis costados y frunciendo los labios, suelto un resoplido molesta antes de darme media vuelta y alejarme por el pasillo.

A mis espaldas escucho las risas de Manon y Sara junto a la maldición de Liam, seguido de unos pasos rápidos acercándose a mí.

De repente aparece a mi lado caminando a mi ritmo molesto con el ceño fruncido.

—¿Ahora que pasa? —pregunta confundido.

Voy a pasar por unas puertas de metal que están cerradas que dan a las escalera y antes de que pueda tocarlas él ya las está abriendo para dejarme pasar.




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