Definitivamente mi teléfono a muerto, a mitad de camino de regreso a casa en el coche de Luca, quien me a recogido de clases cuando han terminado, el teléfono se a apagado y no he conseguido encenderlo.
Llevo toda la tarde hablando con Manon y Sara a través de mi ordenador, lo cual no es nada cómodo, porque mi teléfono esta apagado en mi mesita de noche.
Mi padre cuando se a enterado me a prometido comprarme uno nuevo mañana por la mañana, pero hasta entonces tengo que estar escuchando las voces de mis dos mejores amigas por los altavoces de mi ordenador mientras estoy sentada en mi cama con las piernas cruzadas limpiando la lente de mi cámara de fotos.
De reojo veo a Maxwell pasar en ropa interior por detrás de Manon, quien también esta tumbada en la cama con el pelo revuelto.
—¡Manon! —chillo horrorizada— ¡Dile a tu novio que se vista!
Mi amiga empieza a reírse a carcajadas y Maxwell al escuchar que estoy hablando de el se asoma apareciendo de nuevo en la cámara con una camiseta entre las manos.
Nos sonríe de medio lado apoyando un brazo en el hombro de Manon pegando su mejilla a la de ella.
—Chicas— saluda sonriendo abiertamente.
Le devuelvo el saludo con una expresión de asco mientras Sara levanta la mano en forma de saludo antes de regresar su atención al libro que tiene en el regazo.
—Vístete Wells— gruño mirando mi cámara de fotos— No quiero verte desnudo en el cuarto de mi amiga.
El suelta una carcajada de burla y Manon lo aparta de la cámara de un empujón cuando abre la boca para decir algo más, mi amiga me sonríe de oreja a oreja apoyando la barbilla en sus manos.
—Ignoradlo— nos dice como si nada— Es un pesado.
Sara levanta una ceja con cara de pocos amigos y niega lentamente mientras deja el libro a un lado llevándose con ella la cámara mientras se acuesta en la cama.
—No te hagas la santa Weavers —habla la rubia poniendo los ojos en blanco— Las dos sabemos lo que estabais haciendo hace un cuarto de hora.
Mi mejor amiga se pone colorada como un tomate y yo suelto un gruñido asqueado asesinándolas a las dos con la mirada.
—¿Podemos dejar el tema? —pregunto entre dientes— No es agradable.
Ambas se comienzan a reír mientras Manon sonríe de oreja a oreja negando lentamente.
—¿Reprimida Fournier? —se burla divertida.
—¿A caso el niño rico no esta a la altura? —pregunta Sara uniéndose a la castaña.
Respiro hondo para no cortar la llamada de un porrazo y vuelvo a concentrarme en lo que estoy haciendo pasando el paño húmedo que tengo en la mano con cuidado por la lente eliminando el polvo que ha cogido dentro de la caja.
—No pienso responder a eso— gruño sin mirar a la cámara.
En una de las dos habitaciones se escucha un golpe sordo seguido de una maldición y al levantar la cabeza me encuentro con la cara de Maxwell ocupando toda la pantalla de Manon.
Por detrás de Sara veo a Bruce parado con los ojos como platos mirando la pantalla en completo estado de shock.
—¡¿A pasado algo con ese tío Fournier?! —exige saber Maxwell.
Bruce se acerca a pasos rápidos a la cámara con la misma expresión de shock.
—¿Cuándo? —quiere saber— ¿En qué momento?
—¡En ninguno! —grito estrellando el trapo contra la sabana enderezándome— ¡Es solo mi amigo! —vocifero nerviosa— ¿Tan difícil es de entender?
Los cuatros se quedan en silencio mirando a sus respectivas parejas con una ceja levantada.
—Si— dicen todos a la vez.
Abro la boca indignada cuando tocan varias veces a mi puerta, me giro esperando ver a Leo.
—¿Yvonne? —pregunta la voz de Liam al otro lado? — ¿Puedo entrar?
Las voces alborotadas al otro lado de la videollamada se callan todas de golpe, al mirar la pantalla me encuentro con todos mis amigos mirándome con los ojos como platos. Manon y Sara tienen sonrisas enormes en la cara, tirado al lado de Manon y con una camiseta puesta esta Maxwell con los ojos como platos y apoyando la cabeza en el hombro de Sara con una expresión similar esta Bruce.
La puerta se abre y vuelvo a mirar hacia la dirección, Liam asoma la cabeza clavando sus ojos grises en mi con el pelo alborotado. Al verme sentada en medio de mi cama entra al completo dejándome ver que lleva un chándal, como siempre.
Mientras se acerca al borde de la cama, en su mano derecha noto una bolsa blanca con el logo de una tienda de teléfonos.
Mi ceño se frunce mientras dejo el paño y la cámara a un lado confundida.
—¿Qué has hecho?
Me sonríe de medio lado mientras deposita la bolsa en mi cama, justo al alcance de mi mano quedándose con las manos metidas en los bolsillos.
—Se lo a dejado hace como unas horas un repartidor a mi madre— me explica encogiéndose de hombros— No había nadie en tu casa para recibirlo y lo han dejado en la mía.
Mi ceño se frunce mirando la bolsa, mi padre a dicho que me compraría un teléfono, mi padre a dicho que no tardaría en comprarme un teléfono nuevo, pero no creía que fuera a ser tan rápido.
Alargo mi mano tomando la bolsa dejándola sobre mi regazo mientras Liam se sienta en el borde de mi cama justo a mi lado. Me quedo mirando la bolsa en silencio un rato mientras mis amigos se pegan las pantallas a su casa sonriendo de oreja a oreja.
Liam no se da cuenta de que mis amigos están escuchando y viendo todo desde la pantalla de mi ordenador, porque el ángulo es malo desde su posición.
—¿No vas a abrirlo? —pregunta levantando una ceja.
No lo miro escuchando su risa entre dientes mientras saco del interior de la bolsa un teléfono ultimo modelo, ese del que todo el mundo esta hablando porque ha salido hace poco.
Mi boca se abre con sorpresa mientras sostengo la caja frente a mi cara.
—No puede ser— susurro.
Liam suelta una carcajada recostándose por completo en mi cama cruzando los brazos detrás de su espalda, con toda la confianza del mundo.
—¿Te gusta Fournier? —pregunta levantando una ceja— Te has quedado sin palabras.
Editado: 27.07.2026