El precio de la verdad

Capítulo 29— Liam Croft

—¡Corre! —le grito al pelirrojo a mi lado aparcando con brusquedad justo al lado de la entrada de los aparcamientos del auditorio de Woodside— ¡Ni se te ocurra llegar tarde!

El chico se baja de un salto del asiento del copiloto corriendo hacia los aparcamientos plagados de gente con un ramo en la mano.

Si, un ramo.

No podía dejar que se presentara aquí sin nada que darle a la chica.

Me bajo mucho mas tranquilo que el cerrando la puerta del coche observando a mi alrededor. Su espalda se aleja a unos metras de distancia mientras corretea entre las familias mirando a su alrededor buscando a la chica.

Me cruzo de brazos apoyándome contra el capo del coche con una sonrisa de oreja a oreja sin poder dejar de mirarlo.

Casi me arranca la cabeza cuando hace casi cinco minutos he frenado el coche frente a una floristería y me e bajado a toda velocidad, pero cuando me ha visto regresar con un ramo de rosas rosas sus ojos han brillado de sorpresa.

Desde mi posición veo como se detiene en seco mirando un punto fijo que no soy capaz de concretar entre toda la cantidad de personas que lo rodean.

Desde mi posición puedo ver como una sonrisa gigante se extiende en su cara mientras abre los brazos y segundos después una chica con el pelo castaño como la madera se estrella contra él.

No puedo escucharlo por el ruido a mi alrededor, pero si puedo ver es como su cabeza se echa hacia atrás abriendo la boca para seguramente soltar una carcajada.

Sus ojos se encuentran con los míos por encima de la cabeza de la chica y me mira con una expresión completamente brillante mientras la levanta del suelo.

Cuando ambos se separan tengo que apartar la vista porque me siento como si interrumpiera algo cuando ella le agarra la cara al pelirrojo que no deja de sonreír seguramente haciendo mil preguntas por segundo.

Saco mi teléfono viendo un par de mensajes de mi madre y otros de Yvonne.

Mama: Cariño cuanto te queda.

Mama: Tu padre esta por empezar a comer sin ti.

Me rio entre dientes negando con la cabeza, mi padre siempre a sido un impaciente con la hora de la cena y mi madre nunca a sabido darle un no por respuesta.

Le envió un mensaje rápido avisándole de que voy a llegar tarde y después abro el chat con Yvonne de inmediato.

Pelirroja: ¿Liam, donde estáis?

Pelirroja: Vince me ha escrito que te ha visto irte del instituto con mi hermano y llevabais caras raras

Pelirroja: ¿Qué está pasando?

Pelirroja: Liam, contesta.

El ultimo mensaje es de hace apenas diez minutos.

Aprieto los dientes soltando un gruñido molesto, una mujer que pasa por mi lado junto a su hija me mira confundida antes de acelerar el paso alejando a la pequeña a su lado de mí.

Vince. Como no.

Ese tío siempre se esta metiendo en todo, y seguramente se lo a contado a Yvonne para ponerme de los nervios.

Yo: Me a acompañado un recado.

Yo: No te preocupes Fournier, son cosas de chicos.

Yo: En un rato te lo dejo en la puerta de casa sin un solo rasguño.

Yo: Promesa de Croft.

Los dos tics azules aparecen al instante junto a los tres puntos suspensivos de la parte baja de la pantalla que dice que esta escribiendo.

Antes incluso de que su mensaje se pueda llegar a enviar un cuerpo choca contra el mío, cuando bajo la cabeza me encuentro con una coronilla castaña que nunca antes he visto en mi vida.

—¡Gracias, gracias, gracias! —exclama una voz chillona contra mi pecho.

Mis manos se levantan a los lados por puro instinto levantando la cabeza para mirar a mi alrededor tratando de encontrar alguna respuesta de lo que esta pasando.

Frente a mí, a solo dos metros se encuentra Leo apoyado contra un muro de concreto con las manos metidas en los bolsillos observando a la chica con una sonrisa boba en la cara.

Las manos de la chica se aferran a mi sudadera mientras levanta la cabeza observándome con unos ojos verdes brillantes.

Abro la boca para decir algo, pero no me sale nada. Estoy completamente paralizado, sin querer hacer un solo movimiento que se puedo malinterpretar de ojos para afuera.

Leo se ríe observándonos divertido mientras el móvil vibra en mi mano, seguramente con alguna respuesta de Yvonne, pero no puedo prestar atención a ellos.

—Creo que acabas de conocer a mi novia Croft— dice el pelirrojo con el pecho hinchado de orgullo.

Un instante después Harper se separa de mi sosteniendo contra su pecho un ramo de rosas rosas, se da media vuelta apoyándose contra el pecho del pelirrojo que sigue apoyado contra el concreto.

Leo la envuelve al instante en sus brazos apoyando la barbilla sobre su cabeza mientras los dos me miran.

—Lo siento— se disculpa la castaña algo colorada— No esperaba que Leo pudiera venir.

Me vuelvo a cruzar de brazos mas relajado que hace un momento mientras me encojo de hombros sin poder reprimir una sonrisa. Leo la mira desde arriba con una sonrisa socarrona bailando en su cara, casi sin que el se de cuenta.

El teléfono en mi mano vuelve a vibrar, pero lo guardo en el bolsillo de mis pantalones en silencio.

Yvonne va a tener que esperar un rato.

—Harper— le habla Leo a la chica— El es Liam Croft.

Los ojos de la chica se iluminan de repente observándome con los ojos como platos y una sonrisa pícara.

—¿Tu eres el novio de Yvonne?

Me tenso de pies a cabeza entreabriendo los labios mientras Leo suelta una carcajada y la castaña me mira con una mezcla de confusión y emoción.

—Yo no…—me detengo un momento tomando una respiración— No soy su novio.

Las palabras saben amargas en mi boca, pero son la verdad, por mucho que quiera y me guste la idea no soy el novio de Yvonne Fournier.




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