El precio de la verdad

Capítulo 30— Yvonne Fournier

Casi se me sale el alma del cuerpo cuando una mano se posa en mi hombro, la cámara de fotos casi se me estrella contra el suelo y la ardilla a la que estaba a punto de fotografiar sale corriendo trepando por las ramas de un árbol.

Me dejo caer de culo en el suelo mirando por encima de mi cabeza para encontrarme a mi hermano observándome desde arriba con las manos metidas en los bolsillos.

Estamos en el patio del instituto esperando a que Luca llegue para recogernos después de que se haya retrasado con algo del trabajo de papa. Tampoco me e interesado en escuchar mucho su excusa porque mi cabeza esta en otra cosa desde hace días.

Y esa cosa tiene, ojos grises, un pelo gris y lleva días evitándome como si tuviera la peste. Desde el día que dejo a Leo en la puerta de casa y no me miro a la cara todo ha ido a peor.

A dejado de sentarse a mi lado en clase, a traer el café por las mañanas y me habla solo cuando no le queda mas remedio.

—¿Qué quieres Leo? —escupo volviendo a centrar mi atención a la lente de la cámara.

Mi hermano se queda en silencio un momento respirando hondo antes de agacharse a mi altura mirando al frente.

—Parece que alguien esta de mal humor— murmura jugando con el césped.

Volteo los ojos apretando los labios, de mal humor es poco, estoy confundida y molesto. Bueno, mas que molesta es furiosa.

¿Se puede saber que le pasa a Liam Croft?

Una parte de mi esta herida, pero se oculta debajo de la molestia, como hago con cada cosa que me duele, lo oculto detrás de una espesa capa de molesta hasta que acabo explotando, arrastrando a todo lo que están a mi alrededor conmigo.

Al no obtener respuesta Leo se levanta sacudiéndose las manos con un suspiro antes de volver a guardarlas en sus bolsillos.

—Luca esta en los aparcamientos esperándonos— informa dando meda vuelta— Dice que nos va a llevar a por algo de comer.

Respondo con un sonido y Leo se aleja en silencio dejándome sentada y sola, como lo he estado estos últimos días. O al menos es como lo he sentido.

Me cuelgo la cámara al cuello y me levanto notando como las rodillas me crujen y comienzo a caminar hacia el interior del instituto. Antes de irme con Luca tengo que ir a clase donde he dejado mi mochila para agarrarle.

Los pasillos están completamente en silencio y a oscuras cuando entro por una de las puertas laterales del pasillo inferior, todo el mundo ya se ha ido por lo que no hay una sola alma por ninguna parte.

Ni siquiera veo la luz de la sala de profesores encendida, lo que me dice que ya se a echo mas tarde de lo que yo creía.

Subo las escaleras en silencio escuchando solamente mi respiración como único acompañante mientras llego a la segunda planta y camino por el pasillo.

La puerta de nuestra clase esta abierta y puedo ver desde lejos la sombra de varias personas dentro, detengo mis pasos a solo unos metros pegándome a la pared sin hacer ruido y apenas respirando para que no escuchen.

Deduzco al menos cuatro voces masculinas que están en el interior y me acerco solo un par de pasos para conseguir enterarme de algo de la conversación.

Tardo solo dos frases en reconocer las cuatro voces que hay en el interior, son Vince, Jake, Ethan y Kane. Los cuatro están hablando en susurros pero en el silencio del pasillo sus voces suenan como si estuvieran hablando en su tono natural de voz.

—¿Qué planeas hace tío? —pregunta Vince y lo escucho arrastrar una silla o una mesa. —Llevas días haciendo el ridículo.

—Meses— lo corrige Kane— Lleva meses pareciendo un cachorro detrás de su dueña.

Un gruñido de una quinta persona resuena en todo el pasillo.

—Cierra la boca— gruñe Liam desde dentro— No sabes de lo que estas hablando.

Abro los ojos como platos y me llevo una mano a la boca callando mi jadeo de sorpresa.

¿Liam? ¿Qué está haciendo ahí?

Una carcajada colectiva me devuelve a la realidad.

—Esto es ridículo— masculla Ethan chasqueando la lengua— La chica te gusta Croft, llevamos sabiéndolo mucho tiempo, y tú eres el único que te niegas en admitirlo en voz alta.

—Hasta las chicas se han dado cuenta tío— lo respalda Jake— Esto se esta volviendo vergonzoso.

Se escucha un cuerpo caer de golpe sobre una silla seguido de un suspiro demasiado largo.

—¿Y que se supone que debo de hacer? —pregunta Liam con voz aguda— ¿Me acerco a ella y se lo digo así sin más?

Mi respiración se corta y apoyo mi peso completamente contra la pared para no caerme contra el suelo, mi corazón late con tanta fuerza que lo siento retumbar en mis orejas y cabeza.

—Si— responden todos al unisonó.

—Es lo que deberías haber echo desde hace meses— termina de decir Kane.

Meses.

A Liam lleva meses gustándole alguien y no lo sabía.

—No puedo hacer eso— gruñe frustrado Liam— Ella es demasiado especial para algo así. Se merece algo mejor que un par de palabras dichas de golpe— suelta un suspiro largo quedándose en silencio— Merece algo tan especial como ella.

Mi pecho se me aprieta hasta el punto de dolerme y los ojos se me aguan hasta el punto de que el pasillo se pone borroso.

Las ganas de llorar son abrumadoras, pero todavía tengo que recoger mi mochila de dentro de la clase y ellos no pueden verme así. No pueden saber que me he enterado de toda la conversación.

Me quedo en silencio respirando un momento mientras ellos siguen hablando en el interior.

—¿Y cuál es tu miedo tío? —pregunta Ethan— ¿Qué te diga que no?

—Que es más pequeña tío— corta Liam secamente— Que puede que no este preparada, que puede sentirse presionada a decirme que si. Y no quiero eso.

No puedo seguir escuchando.

Mi corazón no puede resistirlo más.

Miro mi teléfono que se ilumina en mi mano con un mensaje de Leo preguntándome que donde estoy y entro en la clase fingiendo que acabo de llegar y que no llevo siete minutos escuchando su conversación.




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