No ha estado pasando la noche en casa.
Lo sé porque hace dos días, por la mañana, cuando llegue de pasar la noche en casa de Ethan, planeando como confesarle de una vez por todas lo que siento, no estaba.
Me encontré con la noticia de que mi madre la vio subirse anoche al coche del chofer se su padre de madrugada.
Madrugada. Yvonne. Subiéndose al coche de ese rubio sin un por qué.
Cuando cruce la calle y toque la puerta de su casa encontré con Leo esperándome solo, cuando le pregunte por Yvonne se encogió de hombros y me a respondido que no estaba en casa.
No me quedo otra opción que tragarme mi enfado y llevarme a Leo conmigo al instituto. Ahora dos días después, estoy saliendo de clase dirigiéndome directamente a mi coche sin esperar a nadie, Leo camina a mi lado como si nada mas centrado en su teléfono que en lo que pasa a su alrededor.
El pelirrojo no parece muy preocupado por el que su hermana no haya pasado la noche en casa durante los últimos días, en sabe dios donde con un tío a solas con casi temperaturas bajo cero.
De solo pensarlo mis puños se aprietan a mis costados.
Leo me mira de reojo levantando la mirada del teléfono para arquearme una ceja, actúo como que no lo veo mirando al frente bordeando a la gente que pasa por nuestro lado.
—¿Celoso Croft? —pregunta de repente.
Me detengo con brusquedad girándome tan rápido que el chico casi choca conmigo, desde que lo lleve a ver a su novia hace casi una semana parece que le caigo mejor.
—De que estas hablando— gruño frunciendo el ceño.
El se ríe entre dientes apoyándose en la balla a su lado sonriéndome con sorna mientras me lanza una mirada de los pies a la cabeza.
—Parece que algo te tiene enfadado últimamente— comenta— Y creo que tiene algo que ver con mi hermana.
El estomago se me revuelve de solo mencionarla, un nudo se me forma en el pecho y siento todo mi cuerpo estremecerse bajo su mirada, pero finjo normalidad, o tanto como puedo fingirla.
—Te estas equivocando Leo— desvió la mirada a la carretera a nuestro lado— No estoy enfadado.
El pelirrojo suelta una carcajada separándose de la pared comenzando a caminar de nuevo, pero cuando pasa por mi lado se queda quieto mirando al frente.
—Solo dale tiempo a Croft— su tono es mucho mas serio que hace un momento, sin rastro de su sonrisa— No esta bien desde…— se detiene un momento buscando las palabras— hace días.
Me quedo mirando su espalda mientras la sangre en mis venas se comienza a congelar al mismo ritmo que la idea se asienta en mi cabeza.
No, no, no, no. no puede saberlo.
¿Cómo demonios se a enterado Yvonne de eso?
Pero Leo parece demasiado relajado como para saber algo de lo que vi el otro día, camina demasiado tranquilo, metido en sus propios asuntos.
Su supiera que su madre y el padre de Tadeo están saliendo estaría echando fuego, o seguramente ya se habría presentado allí para pedir una explicación.
Solo hay dos opciones. O Leo ya lo sabia de antes o Yvonne no se lo a querido contar a nadie.
—¿Te vas a quedar ahí parado o vas a subirte al coche?
Vuelvo a pestañear regresando a la realidad, encontrándomelo parado a unos metros con los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño un poco fruncido.
En vez de responder comienzo a caminar haciéndolo voltear los ojos dándome de nuevo la espalda mientras siento mi cuerpo mas pesado de lo que estaba hace un momento.
Me invade el arrepentimiento con la sensación de que podría haber evitado todo esto si no hubiera estado evitándola estos días.
Pero no podía sentarme a su lado todo el día y seguir tratándola como la e estado tratando estos meses teniendo este secreto guardado.
No podía seguir mirándola a la cara siendo consiente de mis sentimientos hacia ella mientras le ocultaba algo tan gordo como lo que vi.
Cuando llego al coche un par de minutos después encontrando a Leo apoyado en la puerta del copiloto mirando al cielo, al verme aparecer reprime una sonrisa mientras entra al interior.
Por mi parte me siento detrás del volante dejando la mochila en los asientos traseros sin mirarlo.
—Tienes un grave problema tío— se burla Leo mirando su teléfono.
Lo ignoro arrancando el motor y comenzando a salir de los aparcamientos para incorporarme a la carretera.
Pero el camino se me pasa en una bruma espesa y soy consiente de que he pasado casi un cuarto de hora conduciendo cuando me veo a mi mismo aparcar de forma autómata en el hueco del aparcamiento de mi casa.
El motor se queda encendido un momento mientras me quedo observando en silencio mis manos sobre el volante, Leo por otro lado, abre la puerta del coche bajándose.
Pero en vez de cerrarla e irse como siempre hace se queda observándome de pie desde el exterior, apoyándose en el marco de la puerta.
—No te machaques mucho tío— aconseja— Yvonne solo necesita tiempo para hacerse a la ide. Después volverá a estar bien.
Lo veo darse la vuelta cerrando a sus espaldas para caminar a su casa con las manos en los bolsillo, pero por casualidad veo como le lanza una mirada rápida a la ventana de la habitación de Yvonne.
Cuando desaparece completamente dentro de la casa me permito soltar todo el aire que llevo aguantando el camino. Dejo mi cabeza caer hacia delante apoyando la frente contra el volante soltando un gruñido.
—La has cagado, joder— me digo a mi mismo— Has metido la pata hasta el fondo.
Editado: 27.07.2026