La sabana que Leo me a echado por encima hace un rato cuando a llegado con la mochila del instituto todavía colgada sobre el hombro es demasiado cómoda.
No sé de dónde la ha sacado, pero tampoco tengo la energía suficiente como para preguntarle.
Tengo la cabeza apoyada sobre su regazo mientras el se dedica a mirar la televisión que esta colgada de la pared justo en frente de mi cama con el mando en una mano y la otra enterrada en mi pelo, deshaciendo los nudos que durante los últimos dos días se han hecho en mi pelo.
No me muevo cuando sus dedos tiran de mi pelo con mas fuerza de la necesaria, no tengo fuerzas para hacerlo.
La presión de mi pecho a aumentado estos dos días, y aunque el paseo nocturno con Luca me ayudo un poco el dolor no a desaparecido.
Y conforme pasa el tiempo va a peor, como si fuera una mancuerna que han colocado sobre mi pecho a la que le van agregando quilos conforme pasan las horas.
Para mi sorpresa mi padre no a echo ninguna pregunta del porque llevo dos días sin bajas a almorzar ni cenar. Supongo que Leo y Luca le habrán soltado alguna excusa de que estoy enferma.
Luca.
El peso parece disminuir un poco cuando pienso en como se a estado comportando, la noche que me saco de casa me ofreció quedarme un par de días en su departamento en el centro de la ciudad para que no tuviera que ver todo los días a Liam, pero acabe rechazándolo porque no quería aprovecharme de su confianza.
Liam.
De solo pensar en él, el peso aparece multiplicado por tres. Lo e escuchado este medio día dejando a Leo en casa, han hablado de algo de lo que desde mi ventana no me e podido enterar.
—Yvonne— me llama mi hermano.
Muevo la cabeza lo justo para poder mirarlo, y lo encuentro observándome desde arriba, la voz de la televisión se baja dejándonos casi en silencio y su mano, la que estaba en mi pelo, se posa sobre mi frente.
En silencio desvía la mirada hacia su mochila a un lado en el suelo, junto a la cama y busca algo en el interior entre sus cuadernos.
Me incorporo un poco con algo de curiosidad apoyándome en uno de mis codos lo suficiente como para ver como saca una barrita con un envoltorio azul y plateado dejándola con cuidado sobre mi regazo.
La sujeto con cuidado sujetándola frente a mi cara mientras Leo vuelve a presionar mi cabeza contra su regazo. Es una barrita de Baby Ruth, mi chocolatina favorita desde que soy una cría.
—La e agarrado de la caja que Luca a dejado esta mañana en la encimera de la cocina.
Sonrió de medio lado por primera vez en días y la desenvuelvo dejando que el papel cruja entre mis dedos.
—He hablando hace un rato con Liam— menciona mi hermano de repente sin mirarme.
Dejo de masticar al instante girándome para mirarlo, pero Leo esta atento a la televisión, sin escucharla porque todavía no le ha subido el volumen.
—No lo menciones— mascullo cuando termino de masticar.
Mi hermano detiene su movimiento sobre mi pelo desplazando la mirada directamente hacia mí, sus ojos me miran con confusión y algo temerosos.
Se que a entablado algo parecido a una amistad con Liam, y por eso mismo es por lo que no quiero decírselo. Si Leo llega a saber de la conversación no se que es lo que va a hacer o como se lo va a tomar, y me gusta que mi hermano tenga alguien en que pueda confiar fuera de la familia en este sitio.
—Yvonne…
—Leone— lo corto girándome de nuevo para mirar al frente— Por favor, ahora no.
Mi hermano suelta un largo suspiro reanudando sus movimientos en mi pelo con algo mas de tensión, se queda en silencio, pero puedo sentir su mirada sobre mí.
La puerta de mi cuarto se abre con cuidado mientras sigo masticando mi chocolatina y los dos nos giramos hacia la misma dirección para encontrarnos con Liam observándonos desde la puerta.
Lleva puestos unos vaqueros y una sudadera, de uno de sus hombros cae s mochila mientras nos observa en silencio.
Me quedo paralizada con la chocolatina olvidada en la mano mientras Leo se levanta con cuidado, sustituyendo su regazo por un cojín mullido observando solo a Liam.
Pero en vez de quedarme tumbada me enderezo observando en silencio como Liam entra en la habitación intercambiando una mirada con Leo antes de que este salga de la habitación cerrando detrás de él.
Cuando el silencio se expande entre nosotros Liam se gira a mirarme y yo por instinto aprieto mas la sabana a mi alrededor.
Liam se acerca a la cama antes de quedar a solo dos pasos de distancia, dejando caer la mochila al suelo con un golpe seco.
—Yvonne— murmura.
—Liam— respondo porque no sé qué más decir— ¿Qué haces aquí?
Se sienta en el borde de la cama, a una distancia prudente de donde yo estoy sentada inclinándose hacia delante rebuscando en su mochila.
De ella saca varios papeles y una pequeña nota con algo escrito a mano. Lo deja sobre las sabanas justo frente a mí.
—Son todas las actividades que han mandado estos días— explica cuando agarro los papeles— Mi padre me a pedido que te lo traiga.
—Gracias— susurro.
El no dice nada más, solo se queda mirándome en silencio mientras paso las paginas de apuntes con algunas anotaciones echas a mano en los bordes. Al final de algunas páginas están algunas actividades explicadas con un pequeño texto escrito a mano indicado con una flecha.
Los dos nos quedamos en silencio, y no me atrevo a levantar la cabeza para mirarlo.
—Yvonne— dice de repente— Yo… lo siento.
Despacio subo la cabeza hacia el encontrándome con sus manos puestas sobre sus rodillas y su expresión culpable.
La mentira que llevo días montándome en mi cabeza, tratando de convencerme a mi misma de que me había malinterpretado la conversación, cae en el mismo instante en el que esas palabras salen de su boca.
Dejo los papeles lentamente sobre mis piernas sin apartar la mirada de él.
—Entonces es verdad.
Editado: 27.07.2026