—Tienes que salir de aquí ya.
La puerta de la habitación se abre de golpe y me escondo debajo de las sabanas con un gruñido de advertencia. Los pasos de Vince se acercan a la cama y me arrancan las sabanas de golpe.
— ¡Qué demonios te crees que haces! — Me incorporo como un resorte empujándolo en el pecho con las dos manos, haciéndolo retrocedes varios pasos— ¡Déjame Vince!
Mi pecho sube y baja a pesar de que no e echo ningún esfuerzo.
Vince esta parado a unos pasos de mi cama con los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño fruncido, la habitación esta completamente a oscuras a excepción de la luz que entra por la puerta que Vince ha dejado abierta al entrar.
Llevo tres días escondido en mi habitación sin salir de mi cama, desde que Yvonne me echo de su habitación y escuche su llanto colarse por fuera de su ventana mientras regresaba a mi casa.
No e ido a los entrenamientos, ni he ido a clase o respondido a ninguno de los miles de mensajes que han estado quemando el teléfono estos días.
Mi pecho se siente pesado como nunca y toda la motivación que me a costado años conseguir se ha ido a la mierda con solo una frase y unos ojos marrones tristes.
—No puedes seguir así Croft— da un paso hacia mí, pero se detiene antes de que vuelva a empujarlo— No puedes detener tu vida Liam.
Lo ignoro volviéndome a acostar en la cama dándole la espalda, agarro la almohada cubriéndome la cabeza para evitar la luz y así poder hundirme en mi propia miseria.
Cada vez que cierro los ojos su expresión me persigue, cada vez que me duermo sueño con ella llorando, con su cara antes de echarme de la habitación. Es un bucle constante del que no puedo huir, del que no consigo la forma de escapar.
Un tirón que me toma desprevenido me saca de golpe de la cama lanzándome contra el suelo haciéndome chocar con un golpe seco que me deja sin respiración un momento, Vince me arranca la almohada de las manos mirándome desde arriba.
Sin contenerme me levanto de un solo salto lanzándome contra el con toda la rabia que llevo acumulando todo este tiempo.
Los dos caemos al suelo, conmigo encima de él agarrándolo por el cuello de la camiseta.
Mi amigo me sujeta las muñecas sin impedirme que lo zarandee haciéndolo chocar repetidas veces contra el suelo de madera.
—¡Lárgate y metete en tus putos asuntos Vince! —le gruño en la cara completamente rabioso— ¡Déjame pudrirme de una puta ves joder!
Sus piernas se enredan con las mías y de un solo movimiento acabo con la espalda pegada a las tablas de madera y su cuerpo contra el mío.
—No voy a irme a ninguna parte— jadea manteniendo mis manos inmovilizadas— No voy a moverme de aquí hasta que te saque de esa cama.
Una de mis manos se escapa de su agarre y trato de golpearlo del hombro para que se me quite de encima, pero el golpe se desvía tanto que Vince acaba interceptando mi mano antes de que llegue a el y la sujeta en el aire con fuerza retorciéndome la muñeca.
Suelto un gruñido de dolor, pero el no se detiene hasta me tiene las dos manos inmovilizadas por completo sobre la madera.
Su mandíbula esa fruncida y su ceño mas fruncido que hace un momento, trato de liberarme sacudiendo los brazos, pero solo consigo que si agarre se haga mas insoportable.
Finalmente dejo caer la cabeza hacia atrás, golpeándome contra las tablas soltando un resoplido.
—¿Ya has terminado?
No le respondo. Vince me mira un momento más mirándome fijamente antes de soltarme lentamente quitándose de encima de mi dejándose caer a un lado quedando sentado con las piernas dobladas.
Por mi parte me quedo mirando al techo sin moverme, con los brazos extendidos a los lados y la mirada perdida en la lampara de mi habitación.
Lo escucho levantarse y dar unos pasos a mi alrededor hasta que los muelles de mi cama crujen bajo su peso.
—Levántate del suelo Croft.
Lo ignoro sin mover un solo musculo, permaneciendo mirando al techo. Vince respira hondo inclinándose al frente hasta que sus codos acaban apoyados sobre sus rodillas.
Por el pasillo escucho a alguien arrastrar los pies en el suelo y una figura oculta parte de la luz que entra por la puerta. Al girar la cabeza me encuentro con Leone Fournier parado en el marco de la puerta de mi habitación con los brazos caídos a los costados.
Me quedo mirándolo desde mi posición en el suelo como un completo imbécil mientras Vince se levanta con un suspiro sorteándome para salir de la habitación, al pasar por al lado de Leo le palmea el hombro cerrando la puerta a sus espaldas dejándonos a los dos solos y a oscuras.
Leo enciende la luz de la habitación y para mi sorpresa se sienta en el suelo apoyando la espalda contra la madera de la puerta, sus rodillas se doblan y las abraza en silencio sin apartar la vista de mí.
—¿Planeas estar ahí tirado mucho mas tiempo? —pregunta— Se me esta quedando el culo dormido de estar aquí sentado.
Me quedo en silencio sin apartar la vista de la lampara del techo, Leo desenrosca los brazos de sus piernas dejándolos caer a sus lados mirando al mismo sitio al que yo lo hago.
—No pienso moverme de aquí hasta que me hables, ¿lo sabes verdad? —suelta un suspiro volviendo a mirarme— Puedo quedarme aquí todo el tiempo que tardes en moverte de ese suelo.
Le doy la espalda recostándome contra uno de mis costados utilizando uno de mis brazos como almohada, mi almohada se fija en las maderas de la estructura de mi cama.
Detrás de mi Leo chasquea la lengua y lo escucho levantarse y acercarse a mí. Unos segundos después en mi lateral aparecen sus rodillas dobladas a la altura de mi cabeza.
—Liam— me llama.
Tengo que cerrar los ojos porque no soporto el peso de su mirada. Leo me ha llamado un par de veces contadas y cada vez que lo hace algo se me revuelve en el pecho.
Pero ahora mismo no soy capaz de soportarlo.
—Deberías de estar con tu hermana— le digo a regañadientes— De seguro ella te necesita ahora.
Editado: 27.07.2026