El Recuento de los Daños.

Un encuentro! Una Mirada!

Preparó un almuerzo simple, luego de llegar a su casa, almorzó sola como ya era costumbre puesto que sus padres estaban trabajando, el instituto había ido bien en lo que corresponde Jeik otra vez volvió a interceptarla en el pasillo, no podía negar que era un chico guapo pero era el típico chico mimado con padres no millonarios pero que tenia una posición económica mas grande que la de los suyos, aunque el chico parecía ser noble y de buenas intenciones no se fiaba del todo,  puesto que Kasandra siempre andaba tras el y le era mas que evidente que entre ellos pasaba algo mas que una simple amistad, los había pillado mas de una vez besándose y aunque ellos juraban ser solo amigos no les creía, Kiara su única amiga le había dicho qué no perdería nada intentándolo con Jeik era el chico mas lindo del instituto y debería aprovechar que el esta interesado en ella, que era afortunada fue su argumento, pero Samanta no estaba en lo mas mínimo interesada en el chico y no entendía como por mas que le dejaba claro su desinterés hacia el mismo, él asta ahora parecía no lograr aceptarlo  es mas estaba convencido de que por alguna razón ella daría su brazo a torcer cosa que ella sabia bien que no pasaría, pero eso no le interesaba se conformaba con creer que él algún día se cansaría de estar tras ella solo esperaba que ese día llegara pronto porque ya se estaba cansando de lidiar con él.

Termino las tareas que le habían dejado para el siguiente día en el instituto, dio gracias a Dios que solo fueran 10 ejercicios sobre interés simple en matemáticas y un informe corto sobre política vs economía. Para cuando se vio libre de responsabilidades decidió tomar una pequeña biblia que había sido obsequio de su madre cuando cumplió 14, había estado deseando tener la suya propia en ese entonces y su madre se entero de alguna manera al ver su regalo de cumpleaños no hizo mas que gritar de la emoción por la sorpresa que su madre le había dado y asta ahora guarda ese regalo como si fuera la joya mas cara que existe sobre la faz de la tierra, entonces tomo un pequeño bolso donde deposito las llaves, su celular que aunque era táctil no era de los mas sofisticados que existen, también era una de sus reliquias pues lo había adquirido luego de mucho esfuerzo y trabajo asta lograr juntar para comprárselo, por ultimo deposito la pequeña biblia, y salio con rumbo al parque que quedaba justo a dos cuadras de su edificio, al llegar al vestíbulo saludo a Cárter un hombre joven de aproximadamente unos 34 años quien era el encargado de la seguridad del edificio, él no paro de preguntar que tal avía ido su día y de como estaban sus padres ya que cuando salieron del edificio era muy de mañana y no los vio salir, el hombre era bastante amable a decir verdad y contaba con una educación que muchos en el mundo de los ricos  ya quisieran tener, en todo el tiempo que llevaba de conocerle jamas lo había escuchado ofender a nadie y mucho menos dejar salir una vulgaridad de su boca, al contrario era un hombre bastante cortes y culto  además de guapo,  por lo que era un buen paquete aun no tenia pareja pero no dudaba que el día que la tuviera, la susodicha seria una mujer muy afortunada. Sus padres le tenían aprecio de vez en cuando lo invitaban a cenar  pero el no los veía mucho pues para cuando salían era muy temprano y el aun no llegaba  y para cuando  volvían el ya no estaba solo los veía cuando sus padres regresaban temprano del trabajo lo cual no era a menudo. Después de contarle sobre los ajetreos de sus padres pues en estos últimos meses la familia para la que trabajan tendrán un sin fin de actividades y fiestas por lo que como de costumbre su madre se encargara de la comida y su padre de organizar al personal aveces deseaba con ansias que dejaran ese trabajo pues sentía que le quitaban tiempo con ella, pero luego pensaba en la economía y en los gastos, que cubrían con ese sueldo y sobre todo en lo bien que los trataba la señora Ágata una mujer que a pesar de ser muy exigente y estricta era noble y considerada, era por eso que su madre no podía dejarla pues ya le había tomado aprecio no era para menos llevaban  años trabajando para esa familia era lógico que se tuvieran empatia después de todo Ágata se avía acostumbrado a su madre y viceversa.

Luego de despedirse de Cárter, siguió su camino rumbo al parque le encantaba el aspecto a bosque que tenia la parte norte del mismo, habían árboles enormes tan frondosos que apenas y dejaban que algunos rayos del sol atravesaran por sus hojas, llevaba un chaleco finó sobre el vestido holgado que se había puesto y los botines color café que usaba casi todo el tiempo pues eran sus favoritos. El viento soplaba con una pequeña brisa helada, y hacia que su vestido se moviera un poco con forme avanzaba pero iba sonriendo saludaba con mucho carisma a cuanto conocido encontraba a su paso, quienes le respondían con la misma alegría que Sam desbordaba por todos lados, algunos asta insinuaban que la chica era un ángel, pues la conocían como el ser mas honesto y dulce que existía, ni había persona que no quedara encantada al conocerla, pues parecía una cajita de felicidad y buenos deseos, llego al área a la que acostumbraba frecuentar y se sentó al tronco del mismo árbol de siempre, por alguna razón ese era el lugar que mas le gustaba del parque, pues podía disfrutar de una vista estupenda sobre familias compartiendo a lo lejos y había un silencio tan relajante que no comparaba con nada, solo se escuchaba el sonido de alguna ave que anidaba sobre los arboles pero eso también le parecía relajante, sin duda le agradecía a Dios por todo lo que había creado, Esque ella veía  la belleza asta en las pequeñas cosas, hurgo en su bolso para sacar la biblia pero antes de habrirla justo donde había dejado el marca libros, escucho tras ella un sonido que se  asimilaba a sollozos que parecían como ser contenidos no aguantó la curiosidad y se dispuso a encontrar a la persona portadora del llanto, a un par de metros de ella justo al tronco de un árbol, había un chico, tenia las piernas flexionadas al pecho con el rostro sobre las rodias y cubriéndose con los brazos su cuerpo se sacudía entre cada sollozo,  solo podía ver que portaba unos vaqueros azules, mocasines negros y una polo gris, sin olvidar el gorro de lana gris sobre su cabeza, se quedo paralizada por un rato solo lo observaba desde su lugar sin saber que hacer, pero ese espíritu suyo de querer ayudar a todos, la hizo caminar hasta acercarse a el, en su mente formulaba sobre que le diría aun no hallaba las palabras pero era una chica entusiasta y quería ayudarlo por lo que camino los cortos metros con precisión, una vez al lado de el se agacho asta tocar su hombro.




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