El viaje hacia las afueras de la ciudad fue silencioso. Abbie, sentada atrás, miraba a Emma con curiosidad. La niña sentía la tensión en el aire, pero también veía que su padre no estaba enfadado, sino... concentrado. Como un general yendo a la batalla.
Cuando el SUV negro se detuvo frente al viejo edificio de ladrillo rojo del orfanato, Emma sintió que el corazón se le salía del pecho. En la puerta, tres hombres con cascos blancos y carpetas bajo el brazo discutían con la hermana Teresa.
Axel bajó del coche con una elegancia que contrastaba violentamente con el entorno decadente. Caminó hacia los hombres del casco, ignorando sus miradas de sorpresa.
—Señores, mi nombre es Axel Vane —dijo, y su voz hizo que los hombres se cuadraran instintivamente—. Entiendo que tienen una orden de demolición para este edificio.
—Así es, señor Vane —dijo uno de ellos, tratando de sonar seguro—. Riesgo estructural inminente. Orden del departamento de urbanismo.
Axel tomó la carpeta que el hombre le ofrecía, la ojeó durante diez segundos y luego la cerró con un chasquido seco. —Esta orden ha sido firmada por un juez que casualmente es el primo segundo del padre de Victoria Miller. Y este informe técnico es tan falso como la sonrisa de la mujer que los envió.
Axel sacó su propio teléfono y marcó un número. —¿Francis? Era su jefe de ingeniería —dijo al teléfono, sin apartar la vista de los hombres—. Trae al equipo de inspección a San Judas. Ahora. Y llama a la prensa. Quiero que cubran cómo una heredera caprichosa intenta demoler un hogar de niños por puro despecho personal.
Emma, que estaba al lado de la hermana Teresa, vio cómo Axel se convertía en un muro infranqueable. Abbie se acercó a ella y le tomó la mano. —Papá les va a ganar, Emma. Él siempre gana cuando alguien es malo.
Emma apretó la mano de la niña, mirando la espalda de Axel. Por primera vez en mucho tiempo, no se sintió como una huérfana desprotegida. Se sintió parte de algo más grande. Pero sabía que esto solo era el inicio. Victoria no aceptaría una derrota pública tan fácilmente.