El Refugio de Tu Mirada

El Peso del Apellido Vane

El encuentro con Eleonor había dejado a Emma con una sensación de vacío. El rascacielos de Vane Global, que antes parecía un logro, ahora se sentía como una jaula de cristal. Cuando Axel entró en su despacho diez minutos después, el rastro del perfume de su tía todavía flotaba en el aire como un veneno.

—Mi tía tiene una habilidad especial para marcar territorio —dijo Axel, cerrando la puerta tras de sí—. No dejes que sus palabras te alcancen, Emma. Ella vive en un pasado que ya no existe.

—Ella cree que soy un peón en tu guerra contra Victoria —respondió Emma, mirando por el ventanal hacia la ciudad—. Y a veces, cuando miro este despacho, yo también lo creo.

Axel se acercó y, por primera vez, no se detuvo a la distancia de seguridad. Sus ojos azules, usualmente fríos, mostraban una chispa de comprensión. —Vamos a almorzar. Fuera de aquí. Necesitas aire que no esté viciado por el apellido Vane.

Salieron por una puerta lateral para evitar a los fotógrafos y caminaron unas manzanas hasta un pequeño bistró escondido tras una fachada de ladrillo visto. Era un lugar que Axel frecuentaba cuando necesitaba recordar quién era antes de ser el CEO de un imperio que parece devorarlo todo.

—Este lugar era el favorito de mi esposa —confesó Axel mientras esperaban el servicio. Fue la primera vez que la mencionó sin que su voz se quebrara.—Ella decía que aquí el tiempo se detenía. A veces, cuando la presión de la junta directiva y la de los Miller es demasiada, vengo aquí para recordar que el mundo es más que números y acciones.

Emma lo miró con respeto. La vulnerabilidad de Axel era algo que él protegía más que su dinero. —Victoria dijo que usted solo me usa para ganar.

—Victoria proyecta sus propias ambiciones en los demás —respondió Axel con firmeza—. Te traje a Vane Global porque eres la única que no me mira con miedo ni con avaricia. Necesito a alguien que me diga la verdad, Emma. Y respecto al orfanato... no es un juego. Es lo correcto. Mi familia ha hecho muchas cosas dudosas para llegar a la cima; salvar ese lugar es mi manera de equilibrar la balanza.




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