Bruno
- ¿Me estas jodiendo?
- Mi auto murió Bruno ¿Podrías ser considerado por una vez en tu vida?
- No tiene sentido. ¡Es prácticamente nuevo!
- ¿Quieres que te mande un audio con el motor ahogado de fondo Bruno? ¿Donde quedo nuestra confianza amor? - Ironiza dramáticamente al otro lado de la línea.
- Ivan no jodas.
- Te espero en 10.
Esta clarisimo que eso de que su auto no sirve es una excusa que se inventó luego de lo que le conté ayer.
A Ivan le entusiasma más mi vida social que la de él mismo, por eso está tan empecinado en subirse al mismo auto que Luisa e incomodarnos a los dos.
Pero no puedo no puedo ignorarlo, en el caso de que realmente su auto no funcionara me odiaría para toda la vida.
Paso por la casa de Ivan a eso de las 6:45 y el no se demora prácticamente nada en bajar. Se ha tomado el trabajo de molestarme una vez no se atrevería a hacerlo dos.
Abre la puerta del acompañante con una sonrisa que le ilumina toda la cara.
- ¡Buen día Romeo! ¿Vamos a buscar a Julieta?
- Te veo de buen humor- ironizo
- Cómo para no estarlo.
- ¿Me explicas porque es la primera vez en 3 años que madrugas?
Ivan había empezado ya tres carreras y 5 cursos diferentes desde que dejamos el secundario. Nada le gustaba. Nada era para él.
Politica, medicina, finanzas, educación inicial, computación, marketing, ciencias básicas.
Nada.
Parecía dispuesto a vivir del basket durante toda su vida, aunque no nos iba nada mal a ninguno de los dos. Dudo que eso nos garantice un futuro siendo apenas deportistas de alto rendimiento.
- Ya te lo dije, tengo que acompañar a mi tía Norma al médico.
Mi mirada cargada de fastidio se posa en él. Arranco lentamente el auto mientras lo veo divertirse de toda la situación.
- ¿Norma por lo menos existe?
- Claro que existe, ella nos llevó al partido de basket fuera de la ciudad hace como 5 años, me sorprende que no lo recuer...
- Bueno. - lo corto - ¿Dónde te dejo?
Su expresión ahora esta teñida de sorpresa, claramente no esperaba esa respuesta porque no era parte de su plan bajarse antes de que se subiera Luisa.
- Todavía tengo algo de tiempo, podemos ir por Luisa para que no llegue tarde. - Ahora esta mirando a la ventana fingiendo desinterés en la conversación.
Suspiro.
- No te vas a salir con la tuya ¿sabes?
- De igual manera ya estoy arriba del auto en movimiento. Hasta que no te diga la dirección no sabrás donde dejarme. - Me mira de reojo y veo el destello pícaro en sus ojos. - ¿No te gustaría que ella llegue tarde, no?
- Te dejo en cualquier lugar donde se hagan estudios médicos y que tu tía se las arregle.
- ¡Dale Bruno!
- Estas cosas pasan cuando me jodes a estas horas de la mañana.
- Solo quiero verla, no voy a decir nada malo. - Dice casi suplicando.
Pero después de años de amistad se muy bien que lo que esta diciendo no es verdad.
Igualmente son las 06:49 y estoy a dos cuadras del departamento de Luisa.
El no todavía no lo sabe, pero lo deje ganar.
Estaciono frente a la puerta del edificio e Ivan lo analiza con total curiosidad.
- Deja de comportarte como si no hubieras visto un edificio en tu vida inútil.
- Estoy registrando donde vive tu futura novia. - Suelta una carcajada al terminar la oración.
Me paso las manos por la cara, agotado. Apenas pasaron cuarenta minutos desde que sonó la alarma, pero el cansancio del día anterior ya empieza a comerse las pocas energías que había guardado para hoy.
Luisa aparece en el hall del edificio junto con su mochila rosa que se distinguía a tres cuadras.
Ivan me mira de reojo y luego la mira a ella.
Aprieta el botón a su derecha y yo observo como la ventana baja lentamente y deja al descubierto la imagen de nosotros dos dentro del auto.
La mirada extrañada de Luisa deja en evidencia que no esperaba compañía.
Se sube a la parte trasera del auto y deja su mochila al costado.
- Buenos días - Dice Ivan girandose un poco sobre el asiento para regalarle una sonrisa inofensiva.
- Buenos días, no sabía que hoy tendríamos compañía.
El me echa una mirada rápida y vuelve a dirigirse a ella.
- Soy Ivan, el mejor amigo de Bruno.
- Un gusto, soy Luisa.
Enciendo el auto en el momento en el que se tienden la mano e inmediatamente sé que empezó el juego.
Luisa
Ivan tramaba algo, se notaban en cada sonrisa que le dedicaba a Bruno y como miraba picaramente por el retrovisor.
Pero no sabía de que se trataba hasta que empezó.
Lo vi acomodarse el pelo y cambiar de manera casi imperceptible el espejo para verme mejor. Me miró a través de este y note el destello de diversión en sus ojos antes de soltar.
- Siempre supe que mi amigo tenía buen gusto.
El silencio pesado se instalo en el auto de manera automática.
Juraría que vi a Bruno a tragar incómodo.
Me aclaré la garganta.
- ¿De que estamos hablando?
Entonces Ivan levantó ambas manos a la altura del pecho, con los codos apenas separados del cuerpo. Las palmas quedaron abiertas, vueltas hacia arriba, en un gesto lento y deliberado, como si la respuesta estuviera flotando en el aire y fuera imposible no verla.
- ¡De autos!
Su rostro se frunció y tan solo grio la cabeza un poco para verme nuevamente.
- Este modelo es una bestia. 130 CV de fuerza es una locura.
- Ah sí... en realidad nosd nada de autos.
- Buena bufanda. - Cambió de tema con una naturalidad que me dejó en claro que en realidad no esperaba respuestas.
Este juego lo estaba jugando solo él.
- Gracias.
- Seguro que a mi amigo tambien le gusta ¿O no Bruno?
- Se ve abrigada. - Argumenta Bruno fingiendo interes en el semaforo en rojo qué brillaba delante nuestro.
- Dale admitilo, esta tan linda como ella.
Esa comparación si que me dejo sin palabras. Levabte las cejas en busca de un remate o con la esperanza que fuera un chiste mal contado, como el de los autos.
Me incliné un poco hacia adelante esperando la aportación de Bruno y juraría que lo vi sonrojado, evitando mi mirada, lleno de verguenza.
- Y no lo digo yo - Dice Ivan frotándose la barbilla - Lo dice mi amigo.
Okey, ahora la verguenza se habia apoderado de mi también, pude sentir el calor de las mejillas al mismo tiempo que se ponían rojas. No tenía salida.
- Me contó que intento disculparse diciendo que le habías parecido super atractiva y no se...
- No fue así - Lo corta Bruno.
- Sus caras no dicen lo mismo - La carcajada de Ivan sacude el ambiente tenso.
- A ver Luisa, quiero saber si eres por lo menos un poco más inteligente que mi amigo. - Se humedece los labios con la lengua y me mira fijamente por el retrovisor. - ¿De que se trata todo esto que tienen?
¿Qué se supone que deba responder? Esto era un trato, solo eso. El hecho de que Bruno haya soltado que me veía "bien" en un intento desesperado de que lo perdone no cambiaba la realidad. Y la realidad era que nosotros no eramos nada y tampoco íbamos a serlo.
Algo que el idiota de Ivan no parecía entender y prefería torturarnos con sospechas.
- No tenemos nada, esto es un simple trato.
El camino a la cafetería se estaba haciendo más largo de lo que recordaba, incluso que cuando lo hacía en colectivo.
Él suelta un suspiro irónico, burlándose de lo que acababa de decir, luego chasque la lengua con desaprobación varias veces antes de continuar.
- No, no es solo eso. - Bruno tiene los nudillos blancos de apretar el volante - Los dos se estan haciendo los boludos.
- Ya escuchaste Ivan, es un trato ¿No te quedo claro con eso? - Parecía molesto, aunque no se atrevería a verme desde alla adelante, ni siquiera por el retrovisor.
- No, en realidad no. A ver los ayudo - Se reacomodó en el asiento - Pueden fingir demencia y ser amigos con derechos. Así además Bruno se ganaría tu perdón, esa es buena.
- ¿Pero como te atreves a decir algo como...?
- También pueden probar con una relación abierta, aunque tiene muchos mas compromisos obviamente. - Me corta. - Esa no me gusta tanto.
- Ivan...
- A ustedes les queda bien una "situationship" ya saben... De esos que dicen no ser nada...
- Te dije que es un trato.
- O un casi algo eterno. Tuve una relación asi hace un tiempo...
Ya estaba harta de lo que sea que estaba jugando, nose si Bruno lo había llevado con nosotros a propósito, pero se estaba burlando de mí, y yo no me quedaba de brazos cruzados cuando se burlaban de mí.
- Esta claro que no pueden ser algo serio, eso no termino muy bien la última vez ¿No Bruno?
Dirigí mi mirada nuevamente a él. Estaba hecho una furia. No le gustaba la situación en la que estábamos, pero el no tenía el carácter que se necesitaba para frenar al imbécil que tenía sentado al lado. Yo en cambio, sí que lo tenía.
- ¿Por qué no dejas de joder? Ya te dijimos que no hay nada, si tu cerebro a medio desarrollar no lo entiende no es problema de ninguno de los dos. Seguro que alguien asi de fracasado ni siquiera tiene amigas porque confunde amabilidad con coqueteo. Basta de jueguitos estúpidos para incomodarnos solo por diversión, a mi me cansaste.
Ambos quedaron perplejos, al parecer no esperaban que me supere la situación, o tal vez iban a soltarme que solo se trataba de un juego, pero yo había visto la cara de Bruno.
El auto frena en seco a unas cuantas cuadras de mi cafetería. Ivan y Bruno miran en la misma dirección.
"Centro de estudios médicos"
- ¿Qué esperas para bajarte?
- Me parece que era en la otra...
- Bájate.
Ivan no replica, no se queja. Se despide de nosotros con un saludo que queda en el aire y cierra la puerta.
Veo que queda parado frente al centro de estudios médicos pero no entra. Como si en realidad ese no fuera su destino.
Esta claro que su objetivo había sido otro. Torturarnos dentro de él auto.
Llegamos a la cafetería tan solo unos minutos después. El reloj marca las 07:00 cuando estoy a punto de despedirme de Bruno.
- No te vayas...
Mi mano queda congelada en la manija apenas levantada, no lo suficiente como para abrir la puerta.
- Perdón. Otra vez.
- ¿Fue idea tuya?
El parecía sorprendido.
- ¿Qué? No. ¿Por qué haría algo así?
- ¿Tener que llevarme al trabajo te molesta más de lo que debería?
- No me molestas, lo hago porque tengo que enmendar mi error.
- Podemos dejarlo aca.
- ¿Qué?
- Si... podemos hacer que este sea el último viaje.
- Pero nada mas llevamos dos días y el trato...
- Olvidemos el trato.
- Pero no estoy perdonado.
Mi mirada paseando vagamente por el auto hasta que se detiene de golpe en sus ojos.
Sus ojos verdes, que otra vez me miraban como si pudieran saber lo que estaba pensando antes de si quiera decirlo.
Realmente le importaba quedar bien conmigo, a pesar de que empezamos con el pie izquierdo.
Su mirada se cargaba de compasión, pero también de suplica. No quería que las cosas quedarán mal entre nosotros, porque el no era un mal chico.
Pero yo si era una mala persona. Alguien rencorosa, que cerraba su corazón en cuanto sentía que estaba la mínima posibilidad de que la lastimen. Una chica poco interesante que se pensaba que algún día alguien la elegiría a pesar de tener un carácter de mierda.
¿A quién engañaba?
Bruno sí que me pareció lindo, pero alguien como yo no tiene chance con personas como él, debí de darme cuenta desde el primer momento en el que vino a disculparse, porque yo podía ser igual de hiriente y no pedir perdón jamás.
Esos pensamientos empezaron a torturarme en cuestión de segundos mientras lo miraba fijamente a él. En el fondo, muy en el fondo tenía la esperanza de que los viera, de que me entendiera y me diga que a él no le importaba todo lo malo que me atormentaba.
Nadie tiene la capacidad de ver lo que cargamos y no le contamos a nadie.
Ni siquiera él, que parecía verme mas allá de los demás.
- Chau Bruno, fue un placer.
Editado: 01.02.2026