El Sabor del Alma

C1: El Sabor de los Recuerdos

En la ciudad de Nutrivale, donde los rascacielos de cristal reflejaban un cielo perpetuamente gris, la vida había tomado un giro inesperado. Desde la instauración del suplemento Vitalis, los ciudadanos ya no se sentían obligados a comer. Tres veces al día, se reunían en sus cocinas minimalistas para tomar su dosis, una pequeña botella de líquido que prometía todos los nutrientes necesarios. Sin embargo, el sabor de la comida había quedado atrás, relegado a los recuerdos de una era olvidada.

A pesar de la eficiencia del Vitalis, había un vacío que muchos no podían ignorar. El acto de comer, con sus rituales y su calidez, había sido reemplazado por una rutina fría y casi clínica. Para llenar ese vacío, los bares de sabores florecieron en cada esquina. Eran lugares vibrantes, decorados con luces de neón que cambiaban de color, donde los bartenders eran verdaderos alquimistas, capaces de evocar cualquier sabor que un cliente deseara. Desde la suavidad de un chocolate caliente hasta la acidez de un limón recién exprimido, todo era posible.

En uno de esos bares, "El Elixir de los Recuerdos", se encontraba Lira, una joven de cabello azul que había crecido en un mundo donde los sabores eran solo ecos del pasado. Su trabajo como barista le permitía experimentar con los sabores que nunca había conocido. Lira se movía con gracia detrás de la barra, creando cócteles que hacían que sus clientes se perdieran en la nostalgia. A menudo, escuchaba historias de aquellos que recordaban cómo era un día de verano con una sandía fresca o una cena familiar con su abuela.

"Un sorbo de pastel de manzana, por favor," pidió un cliente, con una mirada melancólica en sus ojos. Lira sonrió mientras mezclaba los ingredientes, añadiendo un toque de canela y un chorrito de vainilla. Al servirlo, observó cómo el cliente cerraba los ojos, como si estuviera transportado a un jardín soleado, rodeado del aroma de la repostería casera.

Sin embargo, a pesar de su habilidad para evocar sabores, Lira sentía que había algo más en el acto de comer que solo el placer del gusto. Había una conexión, una comunidad que se había perdido en la transición hacia el Vitalis. Esa noche, mientras la música resonaba en el bar y las risas llenaban el aire, una idea comenzó a gestarse en su mente: ¿y si pudiera crear un evento que reuniera a la gente en torno a la experiencia de los sabores, incluso sin la comida real?

Con el corazón acelerado y la mente llena de posibilidades, Lira decidió que era hora de hacer algo al respecto. La idea de un "Festival de Sabores" comenzó a tomar forma, un evento donde las personas pudieran compartir sus historias, sus recuerdos y, por supuesto, experimentar los sabores de la comida del pasado a través de sus bebidas. Pero para que el festival fuera un éxito, necesitaría la ayuda de otros, y no solo de los bartenders. Tendría que atraer a aquellos que aún llevaban en su corazón el amor por la comida.

Mientras la noche avanzaba y las risas se mezclaban con los colores brillantes del bar, Lira miró a su alrededor y se dio cuenta de que, aunque el mundo había cambiado, las conexiones humanas y el deseo de recordar seguían vivos. Con esa chispa de esperanza, comenzó a trazar su plan, sin saber que esta decisión la llevaría a un viaje inesperado, lleno de desafíos, descubrimientos y la posibilidad de cambiar Nutrivale para siempre.




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