El Secreto de Giselle

Prólogo

No todos los deseos nacen de la ausencia.

Algunos aparecen incluso cuando el amor está presente.

Cuando la confianza existe.

Cuando la felicidad parece suficiente.

Hay preguntas que permanecen dormidas durante años.

Ocultas detrás de la rutina.

Del miedo.

De las convenciones.

Esperando el momento adecuado para ser pronunciadas.

Giselle había aprendido a convivir con una de ellas.

La guardó en silencio.

La observó crecer.

La imaginó innumerables veces sin atreverse a convertirla en realidad.

Hasta que comprendió que algunos deseos no desaparecen.

Simplemente esperan.

Y cuando encuentran un resquicio por donde escapar, ya no existe forma de contenerlos.

Porque el verdadero peligro de una fantasía no es imaginarla.

Es descubrir lo que sucede cuando deja de serlo




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