Capítulo 2
Atrás quedó el conductor y con él la sensación de haber abierto la puerta para liberar lo reprimido.
Cuando ingresó a su departamento encontró a Martín sentado en el living.
La mesa todavía no estaba preparada.
Un programa cualquiera sonaba en el televisor sin captar realmente su atención.
—Era hora de que llegaras —dijo con una sonrisa cansada.
—¿Tanto me demoré?
—Bastante.
Martín la observó durante unos segundos.
—Te pasa algo.
—¿Tan evidente es?
—Después de tantos años juntos, sí.
Giselle dejó el bolso sobre un sillón.
—Me quedé hablando con alguien.
—¿Con alguien?
—Sí.
—¿Y quién es ese alguien?
—El conductor que me trajo.
Martín arqueó una ceja.
—¿Te quedaste hablando con el conductor?
—Yo tampoco esperaba hacerlo.
—Y evidentemente fue una charla importante.
—Mucho.
Martín apagó el televisor.
Ahora sí estaba prestando atención.
—¿Qué pasó?
Giselle tomó asiento frente a él.
Durante años había imaginado aquella conversación.
Durante años había guardado silencio.
Pero ya no quería hacerlo.
—Hay una fantasía que tengo desde hace mucho tiempo.
Martín permaneció en silencio.
—Y quiero compartirla con vos.
—Te escucho.
—Quiero abrir la pareja.
El asombro apareció de inmediato en el rostro de Martín.
—¿Abrir la pareja?
—Sí.
—¿Estás segura?
—Completamente.
—Sabés los riesgos que implica algo así.
—Los sé.
—Entonces también sabés que podríamos lastimarnos.
Giselle asintió lentamente.
—Lo sé. Pero también sé algo más.
—¿Qué cosa?
—Que te amo.
Y que si existe una persona con la que me animaría a compartir algo así, sos vos.
Martín guardó silencio.
No parecía enojado.
Parecía reflexionar.
—¿Y cómo imaginás esa fantasía?
—Invitando a un hombre.
Alguien que yo elija.
Martín respiró profundamente.
La propuesta era mucho más seria de lo que había imaginado.
Finalmente habló.
—Entonces tendremos que hablar mucho antes de tomar una decisión así.
—Lo sé.
—Y establecer reglas.
—También lo sé.
Martín asintió lentamente.
Ninguno de los dos imaginaba hasta dónde los conduciría aquella conversación.
Giselle tomó uno de los platos y comenzó a poner la mesa.
Por primera vez en mucho tiempo sentía que había dejado de ocultar una parte de sí misma.
Y aunque todavía no existían respuestas, una cosa era segura.
Aquella noche acababan de abrir una puerta que ya no volvería a cerrarse
. Giselle y Martín.
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Editado: 04.07.2026