Capitulo 3
La cena transcurrió en un silencio extraño.
No era un silencio incómodo. Era de esos que anuncian que algo está por suceder. Apenas el sonido intermitente de un grifo rompía la quietud del departamento.
Martín dejó los cubiertos sobre el plato, se levantó sin decir una palabra y caminó hacia la habitación.
Giselle permaneció unos minutos más en la cocina. Ordenó los platos con una tranquilidad que parecía ensayada. Intercambió unas pocas palabras con quienes ya conocían aquella rutina y, cuando terminó, respiró hondo.
Cada paso hacia la habitación parecía más lento que el anterior.
La timidez que había mostrado durante el viaje convivía ahora con una expresión distinta. Había nervios, sí, pero también decisión. Como si, después de tanto imaginar ese momento, ya no hubiera espacio para retroceder.
Martín estaba recostado leyendo un libro.
Ella se acercó, le sostuvo la mirada y, con un gesto suave, cerró el libro.
No hizo falta decir nada.
Aquella noche confirmó lo que ambos habían hablado durante el viaje. No fue una decisión impulsiva, sino la concreción de una fantasía que llevaba mucho tiempo guardada.
A la mañana siguiente, mientras la luz comenzaba a entrar por la ventana, Martín rompió el silencio.
—Si este sigue siendo tu deseo... acepto la propuesta.
Giselle sonrió.
—¿Con una condición? —preguntó.
—Con una sola.
Ella aguardó la respuesta.
—Que sea una única vez. Si vas a cumplir esta fantasía, que empiece y termine esa misma noche.
Giselle permaneció unos segundos pensativa.
—Acepto.
No hubo más palabras.
Por la tarde tomó el teléfono.
El número seguía grabado en su memoria.
—Hola... ¿cómo estás?
Del otro lado respondió la misma voz serena que había escuchado durante el viaje.
—Bien. Qué sorpresa.
—Quería preguntarte si tenés algo que hacer esta noche.
Hubo un breve silencio.
—No. ¿Qué tenés pensado?
Giselle respiró profundamente antes de responder.
—Martín y yo tomamos una decisión. Queremos abrir nuestra intimidad e invitar a una tercera persona. Esa persona la elijo yo... y te elegí a vos.
El silencio volvió a instalarse.
—¿Por qué yo? —preguntó él.
—Porque despertaste algo que no esperaba. Curiosidad... confianza... y una atracción que no pude ignorar.
Del otro lado llegó una respuesta tranquila.
—Acepto escuchar la propuesta.
—Hay condiciones —aclaró Giselle—. Las reglas las pongo yo. Si estás de acuerdo, avanzamos. Si no, terminamos esta conversación ahora mismo.
—Decime cuáles son.
Ella las explicó una por una.
Él escuchó sin interrumpir.
Cuando terminó, solo hizo una pregunta.
—¿Y Martín?
—Va a estar presente. Todo sucede con su consentimiento.
Otra pausa.
—De acuerdo —respondió finalmente.
—Entonces te esperamos esta noche.
Cuando la llamada terminó, Giselle marcó otro número.
—Ya está —dijo apenas Martín atendió—. Todo quedó organizado.
Él sonrió del otro lado.
—¿Estás nerviosa?
—Más ansiosa que nerviosa.
—Lo imaginaba.
—Quiero que llegue la noche.
Martín dejó escapar una leve risa.
—Yo también tengo una sorpresa para vos.
—¿Una sorpresa?
—Sí... vamos a ver quién termina sorprendiendo a quien
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Editado: 04.07.2026