Capitulo 10
Giselle llega ilusionada al encuentro.
Esteban la observa con afecto y, tras un largo silencio, le confiesa que no puede volver a verla.
Le explica que la intensidad de lo vivido le hizo comprender cuánto la aprecia, pero también cuánto ama a su familia y que no está dispuesto a perderla.
Le agradece haber compartido aquellos momentos y le dice que no quiere cerrar definitivamente la puerta entre ellos.
—No te digo adiós.
Te digo hasta pronto.
La puerta queda entreabierta, pero quiero ser yo quien decida si algún día vuelve a abrirse.
Giselle permanece unos segundos en silencio.
Ya no es la misma mujer del comienzo de la historia.
Lo mira con serenidad.
—Esa puerta que decís que quedó entreabierta... acaba de cerrarse.
Hace una pausa.
—Y la cerré yo.
Le agradece todo lo que hizo por ella y reconoce que fue una persona importante en el momento más difícil de su vida.
Pero comprende que el camino que comenzó ya no depende de Esteban ni de nadie más.
—Hoy entendí que soy yo quien decide qué puertas abrir y cuáles cerrar.
No necesito que nadie elija por mí.
Se pone de pie.
Lo mira por última vez.
—Adiós, Esteban.
Se marcha sin volver la vista atrás.
Mientras camina, comprende que el verdadero secreto nunca fue aquella noche ni la relación que vivieron.
El verdadero secreto era la mujer que había permanecido escondida dentro de ella durante demasiado tiempo.
Ahora ya no había secretos.
Solo una mujer dispuesta a forjar su propio destino.
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Editado: 04.07.2026