El Senador

Prólogo

—Me mandaste a llamar amor 


—Dice Alana entrando a mi despacho. 


—Si— Respondo de manera tosca, lo que la sorprende y asusta.  


—¿Sucede algo malo? — Pregunta con su mirada, verdosa fija en mí.  


—Firma esos papeles— Digo volteando a mirar la carpetilla, que trajo mi abogado y que acabo de poner sobre mi escritorio.  


—¿Qué es amor? — Pregunta ella, algo intrigada.  


—Firma y deja los cuestionamientos— Digo con una mirada dura, sobre ella.  


La veo abrir la carpetilla y ver sus ojos abrirse como platos, me mira desconcertada e inmediatamente sus lágrimas empiezan a brotar, clava sus ojos en mí y su boca no dice nada, pero sus ojos hablan incesantemente. 

—¿Por qué? ¿Qué sucede? ¿Qué significa esto? — Dice con la voz temblorosa y el llanto ahogado. 


—Sabes perfectamente lo que es, pero bueno, igual voy a explicártelo, son los papeles del divorcio, a partir de hoy dejas de ser mi esposa, ya pedí que empacaran tus cosas y hay un auto, esperando para llevarte al aeropuerto, de vuelta a tu país— Termino diciendo.  


—¿Qué broma de mal gusto es esta Farid?— Tú y yo no podemos divorciarnos, nosotros nos amamos— Dice en un grito. 


—Eso no es lo que veo en esas fotos— Digo mirándola, mientras esparzo por el escritorio algunas fotografías, en donde se observa a Alana, besándose con un hombre.  


—¿En serio vas a creer, en una patraña como esa? — Es obvio que todo esto es una trampa, Farid… 


Unos toques en la puerta hacen que calle de repente. La misma se abre y es su guardaespaldas Lucius, quien entra. 


—Todo está listo, señor, solo esperamos a la señora— Dice Lucius, sin atreverse a mirarla. 


—Bien, firma Alana y vete, no queremos perder más tiempo por tu culpa— Digo desde mi lugar observándola. 


—Amor, por favor, dice desencajada y llorosa, no entiendo nada de esto, pero si tú sabes algo y me lo explicas, seguro que lo entenderé, y juntos lo vamos a resolver, tal como ha sido siempre,  pero por favor habla Farid, no nos hagas esto.  


—Firma y sal de aquí, Alana. No me interesa seguir atado a una mujer, que es capaz de fingirme amor, mientras me engaña, con otro, esas fotos demuestran que tú no eres la mujer que yo creía, lo mejor que puede pasarme, es que te vayas de mi vida, cuanto antes— Es lo último que digo, antes de verla acercarse al escritorio, para firmar los papeles del divorcio.  
 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.