Aquí no yace un monstruo.
Yace la prueba de que la curiosidad también sabe devorar.
El agua cerró la herida.
La culpa, no.
A los que llegaron hasta acá
Gracias.
De verdad.
No fue una historia cómoda. No fue amable. No fue fácil de escribir ni de leer.
Si seguiste hasta el final, bajaste conmigo al sótano, respiraste ese aire húmedo y miraste algo que no quería ser visto.
Esta novela nació del misterio, creció en la oscuridad y terminó donde terminan las cosas que no deberían existir… pero existen igual.
Si sentís que algo te incomodó, funcionó.
Si algo te perturbó, también.
Y si hay algo que creés que puede mejorar —ritmo, personajes, atmósfera, profundidad— decímelo. Las historias vivas se afinan con miradas honestas.
Gracias por no soltar la linterna.
Gracias por quedarte cuando el agua empezó a subir.
Nos leemos en la próxima grieta. 🖤🌊
Raquel Ortiz