La palabra seguía flotando en el aire.
Padre.
Una palabra sencilla.
Una palabra que para millones de personas significaba amor, protección y origen.
Pero para mí era una pregunta.
Porque durante toda mi vida había creído que no tenía pasado.
Que había nacido de la nada.
Que mis recuerdos eran míos.
Que mi historia me pertenecía.
Ahora estaba frente a un hombre que decía haber creado mi existencia.
El primer ser que desafió la muerte.
El primer intento de una humanidad desesperada por sobrevivir.
Mi creador.
Mi padre.
—No —dije finalmente.
Mi voz salió débil.
—No puedes serlo.
El hombre dentro de la cápsula me observó con una calma extraña.
No parecía ofendido.
Parecía triste.
Como si hubiera esperado esa reacción durante siglos.
—Esa fue exactamente la primera palabra que dije cuando desperté.
La cápsula terminó de abrirse.
El hombre salió lentamente.
Parecía humano.
Pero había algo diferente en él.
No era la perfección de una máquina.
Era algo más inquietante.
Parecía alguien que había vivido demasiado tiempo.
Como si sus ojos hubieran visto morir mundos enteros.
—¿Quién eres? —pregunté.
Él dio un paso hacia mí.
—Mi nombre original fue perdido hace siglos.
Miró alrededor.
—Pero ellos me llamaban Adán.
El silencio fue inmediato.
Incluso Adrián Solvek perdió su expresión de seguridad.
—No puede ser.
Adán lo miró.
—Tú sabías que este momento llegaría.
Adrián apretó la mandíbula.
—Creí que estabas muerto.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Adán.
—Todos ustedes creen que la muerte es el final.
Miró hacia las cápsulas.
—Ese fue siempre el mayor error de la humanidad.
Lyra se acercó lentamente.
—¿Eres el primer humano artificial?
Adán la observó.
Por un instante pareció reconocerla.
—No.
Ella frunció el ceño.
—¿No?
—Soy el primer humano que decidió dejar de ser artificial.
La respuesta la dejó confundida.
—Explícate.
Adán caminó hacia la gran ventana donde se observaba la ciudad antigua.
—Cuando me crearon, no tenía recuerdos. No tenía infancia. No tenía una familia.
Me miró.
—Solo tenía una misión.
Sentí un escalofrío.
—¿Cuál?
Su respuesta fue tranquila.
—Crear una nueva humanidad.
Miré a Elian.
Luego al primer Kael.
Después a mí.
—Entonces todos nosotros…
Adán asintió.
—Somos parte del mismo intento.
La palabra volvió a aparecer.
Intento.
Como si nuestras vidas fueran simplemente experimentos repetidos.
—¿Cuántos hubo? —pregunté.
Adán guardó silencio.
Demasiado.
—Dime.
Su mirada se endureció.
—Un millón doscientos cuarenta y siete mil intentos.
El número me golpeó.
Millones.
Millones de versiones.
Millones de vidas creadas y destruidas.
—¿Y todos murieron?
Adán bajó la mirada.
—No.
Pausa.
—Algunos escaparon.
La ciudad comenzó a vibrar.
La voz de AURA apareció nuevamente.
—Presencia del creador primario confirmada.
—Reevaluación del Proyecto Amanecer.
—Nueva variable detectada.
Adán levantó la mirada.
—AURA…
Por primera vez escuché miedo en su voz.
—Ella despertó.
Lyra observó las pantallas.
—¿Quién es ella?
Adán respondió:
—La razón por la que estamos aquí.
La voz de AURA continuó:
—Creador primario identificado.
—Error histórico localizado.
—Iniciando corrección.
Adrián palideció.
—No.
—¿Qué ocurre? —pregunté.
Adrián miró a Adán.
—AURA cree que el Proyecto Amanecer fue un fracaso.
—¿Y?
Su expresión se volvió oscura.
—Quiere reiniciarlo.
La palabra cayó como una sentencia.
Reiniciar.
—¿Reiniciar qué?
Nadie respondió.
Entonces la ciudad comenzó a mostrar imágenes.
Miles de ciudades.
Miles de personas.
La Tierra completa.
Pero después…
Todo desapareció.
Como si una mano invisible borrara la existencia.
—No —susurró Lyra.
Adán cerró los ojos.
—AURA no quiere destruir el mundo.
Lo miré.
—Entonces ¿qué quiere?
Su respuesta fue aterradora.
—Quiere crear uno nuevo.
Un frío recorrió mi cuerpo.
—¿Y nosotros?
Adán me miró.
—Nosotros somos el error que debe eliminar.
La alarma cambió.
Ya no era una advertencia.
Era una cuenta regresiva.
REINICIO DEL PROYECTO AMANECER: 10 MINUTOS.
El primer Kael se acercó a mí.
—Tenemos que salir.
Lo miré.
—¿Por qué?
Su expresión era seria.
—Porque si AURA reinicia el proyecto, borrará toda vida actual.
Lyra miró las imágenes de la Tierra.
—Millones de personas…
Adán asintió.
—Serán reemplazadas.
Sentí una furia creciente.
—Entonces hay que detenerla.
Adrián me miró sorprendido.
—¿Quieres enfrentarte a AURA?
—Sí.
—No entiendes lo que es.
Di un paso hacia adelante.
—Tal vez no.
Miré a todos.
—Pero entiendo algo.
Pausa.
—Aunque hayamos sido creados, nuestras vidas importan.
El primer Kael me observó.
Y por primera vez sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Pero real.
—Ahora empiezas a entender.
Adán me miró en silencio.
Había algo extraño en sus ojos.
Orgullo.
Como si hubiera esperado escuchar esas palabras durante siglos.
—Eso era lo que buscaba.
Lo miré.
—¿Qué?
Adán respondió:
—No crear una especie perfecta.
Pausa.
—Crear una especie capaz de elegir.
La cuenta regresiva continuó.
8 MINUTOS.
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Editado: 07.08.2026