El Último año

6. Reencuentro

Salía corriendo mientras las puertas estaban a punto de cerrarse, iba tarde. La gente me miraba raro, supongo que por la ropa y porque corría como si la vida me fuese en ello. En cuanto vi el colegio me hice una última carrera, la más rápida. No quería llegar tarde porque si no, el árbitro, no me dejaría entrar y eso era suficiente motivación para mí. Llevaba ya más de dos meses sin pisar un campo, sin tocar un balón. Entré en el pabellón y vi la pista, ya estaban jugando. Fui hacia el banquillo y en el trayecto parecía que me querían dar, no sé de dónde salieron todos esos balones, pero iban a por mí, todos los de la pista querían darme. Esquivé los que pude y cuando llegué al lado de mi entrenador, me dijo que llegaba tarde y entonces, lo vi todo borroso.
🏐
«Hola, q tal?»
«Bien y tú? Por cierto, ayer llovió, ¿vamos a ir al parque hoy?»
«Si, en principio si, de todas maneras, ya te cuento.»
«Vale, gracias, Luis.»
Había pasado ya tiempo, tres meses para ser exactos. Las cosas con Patri no iban bien, me miraba mal, no me saludaba, y lo más molesto era que yo intentaba actuar con normalidad. Yo lo intentaba y las demás ya sabían todo lo sucedido entre las dos, el problema era que ella no lo había aceptado y yo había pasado página. Hacía un mes que ya volvía a jugar, había vuelto y ya volvía a tener el mismo nivel, solo que la mano me seguía doliendo. No pensaba renunciar a todo lo que tenía ahora, todo lo que había conseguido.
Tenía a todas mis amigas y desde que ya no estaba con Patri, había empezado a llevarme más con el resto del grupo. Siempre están tus amigas cercanas y después tienes al resto, con las que no tienes tanta relación, pero las quieres. Me había dado cuenta de que era Patri la que me impedía estar con las demás, me quería solo para ella, al igual que ahora estaba haciendo con María.
Ahora volvía a ir al parque con ellas, es más, había conseguido que fuésemos una hora antes para así poder seguir jugando al fútbol. Me sentía muy unida a David, Luis y los demás, a la vez que, con mi padre, sentía que él podía verme jugar a pesar de estar lejos, sentía que una herida se estaba cerrando. Hoy cumplía 15 años, ya, y me daba pena no poder estar a su lado, pero, si él lo quiso así, yo lo iba a respetar. Dejé de pensar y empecé mi mañana.
Me levanté, hice mi cuarto, me arreglé y cuando salí de mi cuarto estaba todo en silencio. Era raro. Fui a desayunar y no había nada preparado, es más, la casa estaba vacía. Cuando abrí la despensa, en la puerta había un papel, decía que mi madre y Sara había salido temprano, que volverían para la comida. La verdad, me sentí decepcionada.
🏐
— Hola cielo, ya estamos en casa. Que bien huele, ¿Qué has hecho para comer? — Mi madre acababa de llegar con Sara.
— He hecho pollo al roque, sé que es algo que tú nos hacías de pequeñas y nos gustaba mucho a Sara y a mí.
— Si, muchas gracias — Creo q fue la primera vez que Sara me habló con cariño desde que se fue papá, la primera vez que no quería nada a cambio, esa vez fue sincero.
La comida fue como siempre, les gustó mucho lo que hice y hablamos un poco de la semana. Después vimos una película y mi madre se quedó dormida. Aquí el tiempo era muy raro, el verano parecía primavera y el otoño invierno, así que le puse una manta mientras estaba en el sofá y fui con mis amigas a jugar un rato.
🏐
— ¡Valeria! — La casa de Paula me pillaba de camino y me esperé a que bajase, siempre me llamaba desde el balcón para que me parase en su portal.
Tardó dos minutos en bajar y en cuanto me vio me dio un abrazo, uno que sentí que necesitaba.
— ¡FELICIDADES!
— Muchas gracias, Pau, pero creo que si lo gritas más se entera mi primo de china.
— ¿Tienes un primo en china? Preséntamelo, solo si es guapo.
— Jaja, que chistosa
— Has empezado tú, jajajajaja.
Con ella las cosas eran así de fáciles, podías decir o hacer lo que quisieras sin sentirte incómoda, era algo que con otras no podía. Sentir que puedes ser tu misma, que no debes tener miedo a mostrarte tal cual eres, eso sí es una amistad de verdad. En otros grupos, que había tenido antes, sentía la necesidad de adaptarme a cada persona en vez de encajar por como soy. Un ejemplo es, como cuando te compras un zapato, hay veces que necesitas plantilla, pero no sabes cual usar, por eso es mejor buscar otro zapato que sea para ti y además te guste el doble que el anterior.
Con ella te sentías segura, era una amistad de la que siempre tendría buenos recuerdos, momentos de los que reírnos, y es aquella de la que nunca me arrepentiría.
Después de 15 minutos andando, llegamos al parque y nos encontramos con Tere, Ana, María y Patri, saludé a todas menos a ella, sabía que estaba muy enfadada conmigo por lo que le dije, simplemente por haberle plantado cara. Todas las demás me felicitaron y trajeron cosas para merendar. Eran las típicas galletas y dulces del Mercadona que a todos les gusta. Se pasaron un poco y lo que sobró, me lo dieron a mí. Menos mal que solo fue un paquete de galletas Oreo y otro de Príncipe.
🏐
Habíamos estado jugando una hora ya, pero yo estaba cansada porque había perdido resistencia y además me dolía la mano, no sabía que estaba pasando, pero sabía que tenía que parar si quería seguir al mismo ritmo de antes. Había sido la mejor del equipo, pero, eso ahora no servía de nada si la resistencia no era suficiente para el nivel que tenía.
Podía llevar unos 10 minutos sentada cuando alguien, que ya conocía bien, se sentó a mi lado. Sin mirarle le hablé.
— Hola David, ¿los demás ya están?
— Si, venía a avisarte, pero si seguís jugando quédate, ven más tarde.
— no, voy contigo, llevo 10 minutos sentada, ya me he cansado.
— Pues venga, vamos.
— Deja que me despida, ve tu.
Me levanté y me acerqué a las demás. Estaban jugando todavía. Les avisé de que me iba con David, que ya nos veríamos el lunes en clase.
— Valeri, en vez de tu primo chino, ¿puedes quedar algún día con ellos y voy contigo? Ese, David, me parece muy mono.
— Pau, no me digas que te gusta. Pero si solo habéis hablado tres días.
— Es el destino y tú serás mi Celestina.
— Madre mía, estás peor que la última vez.
— Pero lo harás, ¿no?
— Si Pau, lo haré.
— Gracias, nos vemos otro día.
Con un abrazo nos despedimos y me fui con los otros, que ya estaban jugando.
🏐
Jugando al fútbol, nada me salía bien, sentía que alguien me miraba y eso me ponía nerviosa así que propuse otra cosa.
— Oye, antes he merendado con mis amigas y nos ha sobrado, tengo Oreo y Príncipe. ¿Queréis?
— Yo siempre quiero comer — Pedro parecía muy entusiasmado con la idea de merendar, es verdad que siempre tenía hambre.
— Vamos a descansar un rato mientras merendamos.
Todos vinieron conmigo a donde teníamos las mochilas y sacamos las galletas. Todas volaron en unos pocos de minutos.
— ¡Carlos! — Miguel le pego tal grito que el suyo de respuesta hizo que todo el parque nos mirase.
— Joder, que susto. ¿Qué te pasa Miguel?
— Valeria no ha probado las Oreo, déjale la última a ella.
— No, no te preocupes Miguel, no me gustan.
Todos se callaron y se quedaron mirándome, fue gracioso. Ellos no sabían que a mí no me gustaba, pero mis amigas tuvieron la misma reacción cuando se lo dije.
— ¡Eres una loca! ¡Alejadla de mí!
— Luis no exageres, son solo unas galletas.
— ¡Sólo unas galletas, dice! No mereces mi amistad, ni la de las galletas.
Cuando dijo eso último, todos nos empezamos a reír como locos, tanto que David se atragantó con una galleta y Miguel se puso a pegarle en la espalda. Fue todo muy gracioso y con la casi muerte de David, dimos la merienda por finalizada. Nos levantamos todos y recogimos los papeles antes de volver a jugar.
Cuando pasó un rato, todos se pararon y se quedaron mirándome, yo no sabía por qué así que me di la vuelta. Sentí mucho vértigo cuando le vi, pero, a la vez me sentí feliz. Parecía que Dios me había escuchado y había hecho que volviese.



#3218 en Otros
#183 en No ficción

En el texto hay: adolescente, memorias, crecimiento

Editado: 12.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.