Volvía a estar todo bien, en su sitio. La risa ya no parecía prohibida y sentirse bien era lo esperado. Todo ese dolor anterior, parecía que ya no existía, se había ido.
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Mi cumpleaños fue perfecto, nada era como yo había esperado, pero sin duda fue mejor. Estaba rodeada de todos aquellos a quienes quería.
Cuando mi padre y yo llegamos a casa, todo estaba decorado y muy bonito. Mi madre y mi hermana nos saludaron y Sara se acercó a mi primero. Me abrazó y mientras lo hacía me dijo:
— Felicidades Valeri. — Por primera vez, desde que mi padre se fue, volvió a llamarme así.
— Gracias — Lo dije casi en un susurro.
Mi madre sabía que uno de mis placeres favoritos era comer, siempre me reñía por eso ya que no era sano, pero ese día hizo muchos platos, en pequeñas cantidades, para comer de todo lo que me gustaba. Había macarrones con queso, pizza, minihamburguesas, burritos, espaguetis chinos y una pequeña bandeja se sushi que apenas daba para los cuatro. Además, había patatas fritas y tostas con queso. Pasamos todo el tiempo hablando, poniéndonos al día y contando anécdotas viejas.
— Cielo, aprovecha todo lo que puedas porque no vas a comer en una semana. — Mi madre no sabía bien que eso era la mentira más grande del mundo.
— A ti te gusta pintar y a mí me gusta comer, no tiene nada de malo.
— Malo es cuando no lo haces de forma responsable.
— ¡Yo no engordo! Soy un palo glotón ahora y lo seré hasta que me muera.
— En eso tienes razón jajajaja — Sara siempre que hacía postres con chocolate sabía que era yo la que hacía que desapareciesen.
— Oye, ¿podemos hacer una tarta de chocolate? — Mi obsesión por el chocolate la había descubierto después del accidente.
— No cielo, tenemos otra ya.
Por un momento pensé en mi abuelo, en casa, lo único que hacía era tarta de zanahoria. Le salía incluso más rica que a mi abuela. En todos mis cumpleaños me la hacía, pero, desde que hace dos años murió, ya no había vuelto a comerla. A los dos nos encantaba el dulce y más la tarta. Mi abuela siempre le decía que comiese zanahoria porque ayudaba a la vista, o no sé qué cosas, así que el hacía tarta y mi abuela le echaba de la cocina, pero después nos llamaban e íbamos a comer a su casa. Mi madre volvió a hablar distrayéndome de mis recuerdos.
— Hemos buscado al mejor pastelero de la zona y le hemos encargado una tarta de zanahoria.
— Eso era lo que él siempre había querido hacer —. mi abuelo decía que la quería comparar con la del mejor pastelero y ese día yo lo haría por él. — Muchas gracias. — Me levanté y le di un abrazo a todos, un abrazo de esos que sientes que lo son todo, esos que dan más fuerza.
Nos comimos la tarta como pudimos, ya que, habíamos comido mucho ya. Yo fui la primera en probarla y estaba muy rica, era esponjosa y cremosa. Se parecía a la de mi abuelo, pero no era igual, él le echaba un ingrediente secreto y tenía una forma diferente de hacerla. Lo que el hacía era cocer las zanahorias primero, solo que no lo hacía en agua normal, las cocía en agua con canela, así endulzaban y estaba tiernas. Era algo que no había visto a nadie hacer. Últimamente me acordaba mucho de él, le echaba de menos y quería que volviera, quería abrazarle de nuevo y volver a hacer su tarta.
Al terminar la tarta, recogimos toda la mesa y la cocina y nos sentamos en el sofá. Mi madre cogió el mando de la tele y puso la mejor película de todos los tiempos, Frozen. De pequeña siempre la quería ver y la había repetido, por lo menos, unas 19 veces. Cuando era chica, estaba obsesionada con ser Elsa y mi hermana era Ana. Iba por el final de la película cuando el móvil me sonó, al mirarlo era Luis.
«holaa»
«q tal te lo has pasado en tu cumple??»
«muy bien, graciass»
«y tu??»
«hoy es mi cumple tambien??»
«jajajajaja noooo»
«pero me has entendido no??»
«sii, ps bien. solo q estaba aburrido»
«y sigues aburrido??»
«no, hablando contigo no»
«y eso??»
«ns, me gusta estar contigo»
«a mi tambien»
«q a ti te gusta estar contigo misma??»
«deja de hacer eso!!»
«jajajajaja vaaaale»
«si lo vuelves a hacer dejo de responderte»
«no serías capaz»
«ponme a prueba y veras»
«nono, creo que no me arriesgo»
«jajajajaj»
«oye, te puedo hacer una pregunta?»
«claro, dime»
«q te pasó con tu padre?»
«a ver, lo digo pq no soy ciego y me he dado cuenta de que algo habia pasado en el parque»
«es una larga historia»
«sabes q puedes confiar en mi vrd??»
«yo antes jugaba al futbol, era buena y el era quien me entrenaba. el había sido jugador profesional y por una lesion tuvo q dejarlo, desde entonces, no volvio a jugar con nadie, solo conmigo, yo era la unica excepcion.»
«me entreno hasta q fui la mejor y al final hice las pruebas para entrar en el Betis, solo que, cuando me llamaron para decirme q entraba, yo ya me habia enamorado de otro deporte. le dije q queria jugar al voley y discutimos de una manera increible, me dijo q no estaba a la altura y se fue.»
«había pasado un año desde que le vi y soñaba con volver a verle, cada vez que jugaba con vosotros sentia que el podia verme y al final paso. ha vuelto.»
«ah, no pensaba q fuese a ser algo asi»
«lo siento mucho, gracias por contarmelo»
«bueno, no me apetece seguir con esto»
«ya no vas a seguir hablando conmigo??»
«contigo si, de esto no»
«vale, pero una cosa te digo antes»
«dime»
«puedes contarme lo q sea, solo quiero ayudarte valeri»
«qn te ha dicho q me puedas llamar asi lu??»
«1. tu padre y una amiga tuya te llaman asi, 2. no me llames lu pq suena a niña»
«1. si, la gente con la que mas confianza tengo, 2. lo siento lu»
«y conmigo no tienes confianza valeri?»
«contigo tengo mas q confianza lu»
«q insinuas valeri??»
«nada, solo he dicho la verdad»
«me gustas valeria»
«oyee, mañana seguimos hablando q no tengo bateria adss»
Apagué el móvil y lo puse en modo avión para que no llegasen más mensajes, me había quedado tiesa con ese mensaje. Lo estuve pensando un rato y al final, me quedé dormida.
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