El Último año

10. Mi cumpleaños

Hoy era el día que celebraba mi cumpleaños, tenía muchas ganas y además podría hablar con Luis porque dijo que iría.
Me levanté de la cama y fui a mirar el móvil, tenía mensajes del grupo de mi cumpleaños.
«a q hora hay q estar al final?»
«puedes mandar la ubi?»
«yo al final no voy, me voy a la playa»
Luis escribió ese mensaje y fue ahí cuando me di cuenta de que hay cosas que no tienen solución, que por mucho aprecio que le tenga, es el quien decide si se queda o se va, porque es su manera de protegerse y yo tengo que aceptarlo. Obviamente me jode, porque era alguien a quien le podía decir cualquier cosa y nunca me juzgaría, porque pude confiar en el desde el minuto uno, porque aun estando triste, él era el amigo que me hacía reir, porque conseguía que me hiciese gracia algo que antes me sacaba de quicio, porque simplemente a su lado me sentía segura. Pero, igual de fácil que pasan de ti, igual de rápido les olvidas tu. Lo que más duele es ir detrás de alguien, esperar a una persona que, o no quiere llegar o no sabe cómo hacerlo.
Dejé de pensar en eso y me centré en responder los otros mensajes e ignorar el suyo. Me vestí y me arreglé el pelo.
Cuando salí de mi casa, el tiempo estaba un poco raro, estaba el cielo un poco nublado, pero hacía calor, al cabo de una hora salió el sol. Fui a casa de mi abuela, que era allí donde se celebraría mi cumpleaños. Hable con ella una semana antes para ver si me dejaba hacerlo ahi ya que la casa tenía un patio grande y piscina, que con el calor venia bien. estaba a punto de terminar el verano, pero yo aun asi avise para que se trajesen un bañador. sobre la una empezó a llegar la gente. Primero llego paula con Isabel, después llego teresa, David, pedro y Carlos llegaron juntos y el resto vino en autobús, por lo que llegaron a la misma vez. En total éramos unas 15 personas, cosa que hacía difícil mantener el control, pero muy facil divertirse.
Estuvimos todos hablando un rato hasta que empezamos a comer, pedimos pizza, ya que era algo que a todo el mundo le gustaba, y además había patatas y cosas de esas para picar. en la comida estuvimos hablando del verano y de cómo estaba siendo el comienzo de curso, llevábamos solo un mes y ya teníamos muchos exámenes. me gustó mucho que los chicos se integraron muy bien con el resto de mis amigas y yo me lo pase increíblemente bien.
Empezamos a jugar a verdad o reto y por si la gente se tangaba dijimos que si no se cumplía era un euro a cada uno de nosotros, en total 14 euros. a muchos les toco llamar a gente con numero oculto, incluso a las personas que le gustaban, a Carla le toco pedirle salir al niño que le gustaba y que además todos sabíamos que iba detrás de ella, a miguel le toco decir con quien de todos se enrollaría y asi muchas cosas. Cuando fue mi turno, me preguntaron si me gustaba Luis y yo les dije que no, lo que provocó una broma de que éramos la pareja perfecta, de que yo a él le gustaba y cosas asi. estaba claro que ellos no sabían lo que me había dicho unas noches antes.
Cuando nos aburrimos de jugar sacamos la tarta, la había hecho yo con mi padre el día antes venir, de chocolate y galleta, una que era facil y siempre era un éxito. Cuando todo soplar las velas, me dijeron que pidiese un deseo, yo lo tenía muy claro, asi que lo pensé y sople las velas. "Deseo que la mano me deje de doler y sea lo que sea se cure". me seguía molestando, pero eso no impidió que minutos más tarde de acabar la tarta nos pusiésemos a jugar a una mezcla de futbol y vóley.
🏐
Cuando estuvimos cansados decidimos bañarnos un poco en la piscina. Hicimos concursos de ver quien llegaba más lejos tirándose, carreras nadando, jugamos con las colchonetas... Más tarde, nos entraron ganas de salir y como era una especie de pueblo no hubo inconveniente. Salimos a dar una vuelta y mientras hablábamos y reíamos a alguien se le ocurrió la idea de jugar al famoso ding-dong corre, un juego en el que uno llama al timbre y salen todos corriendo, la cosa es que no nos pillen, pero a algunos de los más lentos los vieron y empezaron a gritarles. Yo me considero una persona madura, pero por un día no pasa nada.
Cuando llegamos, me dieron los regalos, me alegro mucho saber que era entre todos, incluido los niños. Me estuvieron grabando todo el rato mientras los abría tambien. Me regalaron dos libros que tenía muchas ganas de leer desde hacía tiempo, una blusa, unos pendientes, chuches, un bolso y un cuaderno con post-its. Me gustó mucho todo. Cuando abrí el paquete para comer una chuche empezaron todos a pedirme y yo, como cualquier fanática de la comida, fui una egoísta y les dije a todos que no mientras me la comía delante de todos para dar envidia. Al final, empezaron a hacerme cosquillas y me quitaron el paquete, lo importante fue que yo me comí la mayoría.
Al final terminamos muy cansados todos de correr, jugar y bañarnos asi que, a la hora de cenar, cuando ya había oscurecido, pusimos una pantalla y una película de miedo. Había algunos que estaban cagados de miedo a pesar de que no era una de las peores y mucho menos con los mejores efectos especiales, pero entre la película, la oscuridad de la noche y que yo no dejaba de tirar cosas al aire para que les cayeran encima, sí que tenían miedo. Estábamos viendo una parte de mucho suspense y justo cuando era la parte más tensa, salió mi abuela con una máscara y pego un grito que hasta yo me asuste. Eso no estaba pensado pero la risa que nos echamos cuando Pedro y Tere se pusieron a llorar no se le olvida a nadie.
Después de eso, la película la seguimos viendo sin ningún otro “percance”, el problema fue que los padres empezaron a llegar sobre las doce y la película no había terminado, por lo que se quedó a medias y por la noche yo soñé que la acaba, ¿increíble no? Ya cuando la gente se fue, yo recogí todo con mi madre y alrededor de la una nos fuimos a casa, me despedí de mi abuela y ella me dio su regalo. Era una caja pequeña. Cuando la abrí vi que era una colonia, o perfume no sé, no los diferencio, la verdad es que olía muy bien y me gustó mucho. Le di un abrazo y me dijo una cosa: A tu abuelo, mi marido, le encantaba que usase perfume, sé que a ti tambien te gusta.
Es verdad que muchas veces me habla de él, me cuenta sus historias y me doy cuenta de que hay cosas que nos gustan a ambos. A mi padre le molestan los olores fuertes porque le dan alergia, pero si a él le gustaba, merece la pena que me riñan alguna vez por eso. Cuando voy a su casa, siempre me cuenta como se conocieron, viajes que hizo con el abuelo… Me alegra saber que no es un tema tabú.



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En el texto hay: adolescente, memorias, crecimiento

Editado: 12.02.2026

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