En lo profundo del bosque

Perros gigantes

Más de la media noche y el sueño no aparecía, se estaba preocupando, estaba demacrado, seguro estaba de eso, cada vez que se veía en el espejo podía apreciar las grandes ojeras que adornaban sus ojos negros, la piel se le había vuelto pálida y se le había pegado más a los huesos, hambre no tenía y agradecía eso, no tenía que comer desde hace tres días.

Cansado de esperar a que el sueño apareciera se levantó, tomó una vieja chaqueta y se abrió paso hacia afuera, el frío aire hizo contacto con su cuerpo, suspiró profundamente el aire, observó por un momento el lugar. Siguió caminando sin un rumbo fijo, dejando atrás aquella pequeña casa que había comprado años atrás para despejar su mente.

Los faros iluminaban ciertos puntos de la carretera, la mayoría estaba cubierta por la obscuridad, con las manos en los bolsillos de su chaqueta apresuró el paso, quería despejarse la mente de tantos sucesos que habían pasado, todos en su contra. Vivía fuera de la ciudad prácticamente en la frontera de breakworld y hasta ahí llegaría si no quería morir a como le habían advertido.

Se desvío de la carretera a un camino al lado izquierdo cerca del puente que dividía las dos ciudades por dónde pasaba el gran río swish, quitándose la ropa y zapatos para darse un chapuzón con agua que tocaba la tierra donde había nacido, era ridículo hacerlo, lo tenía muy presente, pero servía como motivación para seguir luchando.

De un agraciado clavado entró al agua fría, estaban adentrándose a invierno, estaban en los últimos días de otoño, todo se estaba volviendo más frío, perdiendo vida. Se sumergió una vez más tratando de llegar al fondo cosa que fue inútil, quiso nadar río arriba, pero la idea fue descartada al recordar los fuertes rápidos, no lo matarían, pero no lo dejarían pasar.

Miró con odio a esa dirección, pero todo sentimiento rencoroso se desvaneció al ver flotar algo hacia su dirección, por la luz de la luna se miraba un bulto blanco, pero entre más avanzaba se iban notando más detalles, traía ropa puesta. Un interruptor se encendió en ese momento en el, trató de acercarse a aquella persona que estaba cada vez más cerca de él.

Lo tomó del pecho y empezó a nadar a la orilla, lo jaló lo más que pudo lejos del agua como si así se asegurara de que el agua no se lo volvería a llevar, miró su rostro pálido, sus labios morados, colocó su oído en el pecho del contrario encima del corazón; era débil, demasiado.

Empezó a darle respiración boca a boca,hacia presión en su pecho, pero el chico ese no reaccionaba —"Maldita suerte la mía" —pensó.

—¿Qué estás haciendo aquí?—preguntaron de entre unos arbustos donde estaba el camino hacia la carretera.

—¿Quién es?— siguió preguntando mientras salía a donde la luna iluminaba, dejando ver un joven peli negro y delgado, pero con músculos, era él.

—¡Ayudame! Se está muriendo— exclamó el otro y fue cuando entonces corrió hasta donde estaban, empezó a hacer lo mismo que el contrario, pero con mucho más fuerza.

—uno, dos, tres, cuatro...—juntó sus labios con los del contrario brindándole aire.

—uno, dos, tres, cuatro...—el agua salió de su boca provocándole tos hasta que salió toda.

—hey!, ¿estás bien?—preguntó el que lo había sacado del río, se había vestido lo más rápido posible para llevarlo a un hospital si se complicaba, al parecer no lo necesitaría.

—si...— fue lo único que dijo para después apartarse de ellos desconfiado, miraba a uno y después al otro, no sabía quienes eran y tampoco en donde se encontraba, pero eso no importaba, lo importante era escapar lo más lejos posible.

No esperó movimiento de parte de aquellos dos, simplemente corrió sin previo aviso siendo perseguido por el más joven que hacía llegado recientemente, uno corriendo detrás del otro, dejó salir al animal que llevaba por dentro para alcanzarlo más rápido, sólo unos seis pasos en aquella forma y lo había alcanzado, lo había lanzado al suelo, cayendo cara a cara, pero una fuerza invisible lo hizo volar hasta estrellarse con un árbol. Rápidamente retomó su postura y siguió su persecución, nuevamente lo alcanzó, a pesar de que el camino estás estaba obscuro, aquella ropa blanca que el extraño chico llevaba lo hacía relucir en el más negro espacio.

Nuevamente llegó hasta él, dió un salto para caer en sus espaldas mientras se transformaba nuevamente en un humano, lo envolvió en una especie de abrazo que lo inmovilizó, con un brazo le rodeó el cuello y con el otro le tomó las manos y las llevó hacia sus espaldas.

—shhh... shhh...tranquilo, no te haremos nada, sólo queremos hablar—el contrario empezó a removerse bastante inquieto, y sólo cuando logró apartarse un poco logró hablar.

—aire...—el contrario lo aflojó del cuello sólo para recibir un cabezazo que fue aprovechado por el menor para salir corriendo nuevamente.

Un aullido se escuchó, segundos después un segundo, trató de acelerar su paso, aquellos dos no se darían por vencidos en su captura, más el peli negro que ya lo tenía nuevamente a centímetros de él. empleó aquella táctica que había aprendido con sus familiares cuando lo seguían, frenó abruptamente y corrió en dirección contraria, pero que error, sólo había contado al peli negro, más no al otro que al igual que el anterior se había convertido en un perro gigante.

En un descuido, el más joven de entre los dos desconocidos se le lanzó encima, lo tomó de las manos lo que provocó un quejido que ignoró y con la otra mano le tapó la boca.

— ¿A dónde lo llevo?—el otro se levantó en su forma natural y lo quedó viendo con mirada confundida, ambos estaban completamente desnudos sin sentir la vergüena de alguien normal.

—¿No crees que exageras con eso de tenerlo así? Sólo queremos preguntarle lo que le pasó.

—Será en tu casa entonces, porque a la mía no podremos ir—sonrió travieso y empezando a caminar con el más joven al frente que solo podía dar gritos que eran callados por la mano en su boca.




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