En los brazos del príncipe

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Carlie.
No supe qué responder ante la pregunta de mi madre así que solo hice como si no la escucharás y cambie de tema.

No creo que sea buena idea decirles que me casé con un Príncipe estando ebria cuando fui a trabajar como bailarina a una despedida de soltera, y que pronto me convertiré en reina de Dinamarca.
Seguro se reían pensando que es broma, o terminarían por confirmar lo que tanto han pensado estos años desde que dejé mi carrera, que solo sería un desastre.

Me invitaron a quedarme a dormir en su casa, o más bien mi madre lo hizo, pero no me siento cómoda, este ya hace mucho tiempo dejó de ser mi lugar, ahora solo soy una invitada.

Me despido de ellos y me voy a la posada del pueblo, mientras le escribo a Adem cómo me está yendo, tengo exactamente tres días para regresar junto a él, tres días para despedirme de mi pasado y poner la mirada hacia el futuro.

Se me hace extraño que Adem no lea los mensajes en cuanto los envió, pero dejó de prestarle mucha atención, a lo mejor está trabajando con su hermano, o simplemente durmiendo.

Salgo junto con mi guardaespaldas, por algo de comer, para luego regresar a la posada y enfocarme en mi tarea de estos últimos días, estudiar sobre el Estado de Dinamarca, para conocer a mayor detalle, su pasado, para entender el presente e intentar planear el futuro.

Me acuesto en la cama a comer mientras con mi laptop sobre mis piernas veo documentales y sacó algunos que otros apuntes, también escribo algunas preguntas que le haré a Adem.

Sigo sintiéndome aterrada ante lo que pueda pasar en el futuro, sigo sintiendo que quiero huir cada vez que pienso en lo que está a punto de suceder, si no fuera porque sin Adem me veo perdida ya hubiera huido tan lejos que ni el mismísimo sol podría encontrarme.
No me siento preparada para nada, tengo ese pensamiento recurrente donde me afirma que yo no sirvo para nada de esto, que apenas si podía con mi vida antes de Adem como para poder con todo esto.

Tomo mi celular esperando que Adem haya visto el celular, pero no todo sigue exactamente igual, salvo su horario de conexión que se actualizo a hace unos 5 minutos atrás.

-¿Qué estarás haciendo?

No me quiero ver como una maniática celosa así que solo cierro todo y me voy a dormir.

Esa noche dormí tranquila sin saber absolutamente sobre lo que estaba pasando en el palacio de la corona, mientras que allí se generaba el descontrol ¿la razón? un documento que traía consigo una noticia que cambiaría totalmente lo que ya creían un hecho, incluso el orden previamente dictado.

Un nuevo orden se crea con cada minuto, cada segundo que le agregamos a la vida, cada pequeño cambio genera un gran cambio en nuestro futuro, es como un efecto dominó, si algo se cae, todo se puede derrumbar.

Amanecí con un fuerte dolor de cabeza, acompañado de los golpes en la puerta de mi habitación.

—Voy. —Abro la puerta encontrándome con mi guardaespaldas. —¿Esas son formas de dar los buenos días?

Lo dejo pasar y este se ve muy nervioso.
—Están solicitando su presencia en el palacio real princesa, él príncipe Adem la ha estado llamando y no logra comunicarse con usted.
—Tengo mi teléfono, si no es nada de vida o muerte iré en la fecha acordada. —digo para caminar hasta la pequeña mesa donde deje mi celular.
Una vez que el celular terminó de encenderse uno a uno comenzaron a llegarme mensajes y llamadas, pero en ningún momento me dice de que se trata, solo que necesita que regrese en cuanto oiga los mensajes.
Me apresuro a buscar en las noticias y no hay absolutamente nada en ellas.

—Bien, entonces es algún problema interno o aún no sale a la luz. —Hablo para mi misma.

Todas las malas noticias son las primeras en llegar y si no hay ninguna reciente así que eso de alguna forma me tranquiliza un poco.
Llamó a Adem y este no tardó en responder.
—¿Ya vienes en camino? —es lo primero que pregunta ni bien toma la llamada.
—No, recién me he despertado ¿puedes relajarte un segundo?, es muy temprano para estar tan exaltado.

«¿Será que acaso no conocen el té de tilo para los nervios?»

—Si ya estás más tranquilo, dime qué sucede y por qué me están reventando el teléfono a llamadas y mensajes. —hablo calmada.

—No te lo diré por teléfono Carlie, tú solo debes ir al aeropuerto ahora mismo y tomar un avión de regreso, ya se terminaron tus días de descanso.

—Me dijiste tres días y apenas está por comenzar el segundo y ayer no contó cómo un día Adem, mejor dime si es de vida o muerte, porque si puede esperar tendrás que esperar.

Lo escuchó bufar.

—¿Puedes hacer lo que te ordenó por una vez en tú vida? Me estás exasperando. —se queja.

—Oh, disculpé el príncipe, su majestad. —hablo molesta. —descuida, no te molestaré más, llámame en la noche si ya estás más relajado. —colgó la llamada para apagar de nuevo el celular.

«¿Quién te has creído que eres principito Adem?»

Me quedo en la habitación sola luego de eso, mirando hacia la pared blanca, pensando en que podría ser tan importante para que me exiga regresar de esa forma, de igual forma no puede hablarme de esa manera, con esta manera de empezar el día ya tengo el presentimiento de que será un día malo, muy malo.

Me doy un baño y me dispongo a ir a la casa de mis padres, sola porque deje al custodia, no estoy de humor para que alguien me está recordando constantemente a Dinamarca.
Antes de bajar del auto recuerdo la pregunta de mi madre sobre el anillo, así que me lo quitó y lo guardó en mi bolsillo.




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