En otra vida fuimos perfectos los dos y nada nos falló… y respirábamos el aire sin dolor y nada nos falló. -Accidents
Una sola acción puede definir el rumbo de tu vida o tu camino, el paso de alguien por tu vida puede o no dejar una marca pero nosotros decidimos lo que aprendemos.
Anhelo cada momento de mi vida, aún cuando reí, llore, grité, enfurecí, cuando quise morir pero aún más cuando quise vivir porque fue entonces que todo cobró un sentido diferente. Soy una persona que suele aferrarse al pasado y a quienes están en el, eso dependiendo de la situación puede ser malo o bueno pero cometemos muchos errores tratando de entenderlo. También entendí como bien dicen porque los huracanes llevan nombre de personas.
Ya no recuerdo bien pero a finales de julio o principios de agosto comencé el bachillerato, aún hacia calor en mi ciudad cosa que ya de por si odiaba, me había tomado un año antes de entrar porque la migraña no cedía, la medicación me mantenía aturdida ensimismada y atontada, incluso sentía que mi cara estaba hinchada por no dormir, ni comer correctamente y cuando estuve mejor tuve que entrar al curso después de que todos mis conocidos ya iban un ciclo arriba, así que no conocía a nadie y eso era bueno en teoría… bueno yo era pésima para hacer amigos y tampoco tenía intenciones de hacerlo pero justamente conocí a Romina, quien por supuesto era absolutamente lo contrario a mí y en aquel momento no sabía lo importante que llegaría a ser en mi vida, después de iniciadas las clases Sarah se unió a nosotras y entonces fuimos tres, Sarah era tímida al principio pero rápidamente se abrió, mucho más rápido que yo y por eso ella y Romina se unieron mucho más, jamás me excluían pero se notaba la complicidad, jamás sentí envidia de su cercanía de hecho yo amaba lo bien que nos llevábamos y que me dejarán ser yo también, así con mi seriedad. Un poco más tarde conocimos a Kenia, Kaleb y Dania. Dani como todos la llamábamos aunque no era mucho más corto que su nombre completo, también fue pieza clave en mi vida, encendió un interruptor que mantenía apagado, más bien nunca lo encendí que era el de la comprensión, la amabilidad, la amistad leal y real Dania también era luz cálida, como cuando tienes mucho frío y te pones al sol en invierno, me hacía sentir confianza, me enseñó a pedir perdón y a perdonar, era pequeña, bonita y confiada. Me hacía sentir su amistad de la manera más bonita aunque a veces yo sentía que su amabilidad era lo que en ocasiones la lastimaba , la conocí de manera particular.