En tu Mirada

Capítulo 8

El lunes por la mañana, la atmósfera en *Casafer Holdings* era eléctrica. Los rumores en los pasillos corrían más rápido que el servicio de mensajería interna. Que Alinne se había ido llorando del ático, que la esposa de Mauricio había regresado para poner orden, que la "cenicienta de la barriada" por fin se había dado cuenta de su lugar.

Sin embargo, cuando las puertas del ascensor se abrieron a las ocho en punto, no salió una mujer derrotada.

Alinne Vaca caminaba con un paso firme que hacía eco en el suelo de granito. Vestía un traje sastre color gris carbón, impecablemente entallado, y llevaba el cabello recogido en una coleta alta y tirante que acentuaba la dureza de sus facciones. No había rastro de lágrimas en sus ojos; solo una determinación gélida. Cruzó el área de analistas sin mirar a nadie, ignorando los cuchicheos. Se sentó en su escritorio, encendió su computadora y comenzó a teclear con una velocidad que denotaba que su mente estaba a años luz de los chismes de oficina.

A media mañana, el silencio del piso ejecutivo se rompió con el sonido de unos tacones que Alinne reconoció de inmediato. Catalina Casafer no se conformaba con haberla humillado en privado; quería marcar su territorio en el campo de batalla de Alinne.

Catalina entró en el área de análisis, atrayendo todas las miradas. Llevaba un vestido de diseñador color sangre y una sonrisa de suficiencia. Se detuvo justo frente al escritorio de Alinne.

—Vaya, qué sorpresa —dijo Catalina, su voz proyectándose para que todos la escucharan—. Pensé que después de nuestra pequeña charla del viernes, estarías buscando empleo en algún lugar más... acorde a tus raíces. ¿No te enseñaron en tu barrio que cuando no eres bienvenida, lo más digno es retirarse?

Alinne dejó de teclear. Lentamente, levantó la vista. No se puso de pie, lo que obligó a Catalina a inclinarse ligeramente para mantener el contacto visual, perdiendo un poco de su aura de superioridad.

—Señora Casafer —dijo Alinne con una calma que descolocó a la otra mujer—. Este es un centro de inteligencia financiera, no un club social. Si ha venido a discutir mi contrato, le sugiero que hable con el departamento de Recursos Humanos o con el Director General. Pero si ha venido a cuestionar mi dignidad, me temo que está perdiendo su tiempo. Mi dignidad no depende de su aprobación, sino de mi capacidad. Y hoy, mi capacidad es lo único que mantiene a flote el proyecto de expansión en el que su patrimonio está invertido.

Catalina palideció de rabia. La audacia de Alinne era algo para lo que no estaba preparada.

—Eres una insolente. Solo eres una becaria que se aprovechó de la debilidad de un hombre. Mauricio te dio este puesto por lástima, no por talento.

Alinne se puso de pie entonces, ganándole por unos centímetros de altura gracias a su postura impecable.

—Si fuera por lástima, ya me habría despedido para evitarse el problema que usted representa. Estoy aquí porque soy la mejor en lo que hago. Así que, con todo respeto, si no tiene un informe que revisar o una junta que presidir, le agradecería que me deje trabajar. Mi tiempo es valioso para la empresa; el suyo, aparentemente, no lo es.

Los analistas que fingían trabajar contuvieron el aliento. Catalina apretó su bolso de piel de cocodrilo con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

—Disfruta tu pequeño momento de gloria, Alinne. Las piezas como tú son fácilmente reemplazables. Mauricio se cansará de tu "brillantez" mucho antes de que se canse de mi apellido.

—El apellido se hereda, la inteligencia se cultiva —respondió Alinne con una sonrisa gélida—. Buenos días, señora.

Catalina dio media vuelta y se marchó, destilando odio, mientras Alinne se sentaba de nuevo, aunque por dentro su corazón latía con fuerza. Había ganado la batalla, pero sabía que la guerra apenas comenzaba...

🍒

Mientras tanto, en la oficina principal, el enfrentamiento era de otro tipo. Mauricio había citado a Octavio bajo el pretexto de una revisión de cartera, pero en cuanto la puerta se cerró, el aire se cargó de violencia.

—¿Por qué lo hiciste, Octavio? —preguntó Mauricio, sentado tras su escritorio, con una calma que precedía a la tormenta.

Octavio, que estaba recostado en uno de los sillones de cuero con aire despreocupado, enarcó una ceja.

—¿Hacer qué, socio? ¿Darte los números del trimestre? Están en tu escritorio.

—No te hagas el idiota —Mauricio se puso de pie y rodeó el escritorio con pasos felinos—. Fuiste tú quien le llenó la cabeza de veneno a Alinne. Fuiste tú quien le habló de Catalina y de la asistente anterior. Se supone que eres mi amigo, mi mano derecha.

Octavio se enderezó, su máscara de cinismo cayendo por un momento.

—¿Tu amigo? Los amigos no se ocultan cosas que ponen en peligro el negocio, Mauricio. Estabas perdiendo el control. Esa chica te tiene hipnotizado. La llevaste a tu ático, ¡por Dios! Estás a un paso de cometer un error legal que nos costaría millones en un divorcio con Catalina. Solo le di a la chica una dosis de realidad.

—No fue realidad, fue zizaña —espetó Mauricio, golpeando la mesa—. Sabías perfectamente que yo le iba a contar todo esa noche. Querías sabotearlo. Querías que ella me odiara antes de que tuviera la oportunidad de explicarme. ¿Qué buscas, Octavio? ¿Quieres la empresa? ¿O es que la quieres a ella y no soportas que me prefiera a mí?

Octavio se rió, una risa amarga y oscura.

—Lo que quiero es que dejes de actuar como un adolescente hormonal. Alinne es peligrosa, Mauricio. Es demasiado inteligente para ser solo una amante y demasiado pobre para ser una esposa. No encaja. Y si yo tuve que jugar el papel de "mal amigo" para recordarte quién eres y dónde estás parado, que así sea.

—Has cruzado una línea que no tiene retorno —dijo Mauricio, señalándolo con el dedo—. A partir de hoy, nuestra relación es estrictamente profesional. Si vuelves a interferir en mi vida personal o a acercarte a Alinne con tus manipulaciones, te juro que encontraré la forma de sacarte de esta holding, aunque tenga que quemar mis propias acciones para hacerlo.



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En el texto hay: obsesion, pasion, poder

Editado: 23.08.2026

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