Enamorate De Mí

02 - ¿Tienes un hijo?

Sofía

El silencio en la sala es ensordecedor. Margaret carraspea.

—Señor Watson, ella es la nueva asistente ejecutiva. Sofía Rick. Empezará hoy mismo.

Damian no aparta la mirada de mí.

—Lo sé —responde sin pestañear—. Ya nos conocemos.

Siento el calor subiéndome por el cuello. Todos nos están mirando. Nadie se atreve a preguntar cómo.

—Bienvenida —continúa él, frío como el acero—. Espero que estés preparada para el ritmo. Aquí no hay espacio para errores.

Asiento, tragando saliva.

—No tengo intención de cometerlos.

Margaret rompe la tensión con una sonrisa forzada.

—Perfecto. Entonces… empecemos con la agenda del día.

Me siento en la única silla vacante, justo frente a él. Durante la siguiente hora finjo tomar notas mientras él habla de proyecciones, fusiones y plazos. Su voz es la misma que recordaba: grave, precisa, autoritaria. Pero ahora hay algo más.

Cuando la reunión termina, todos se levantan. Yo también. Intento salir rápido, pero él me intercepta en la puerta.

—Un momento, señorita Rick.

Los demás desaparecen como por arte de magia. Estamos solos en el pasillo.

Me cruzo de brazos.

—¿Qué quieres, Damian?

Él se acerca un paso. Demasiado cerca. Puedo oler su perfume: madera y algo más oscuro, como tormenta contenida.

—Quiero saber por qué estás aquí —dice en voz baja—. Después de seis años desaparecida. Después de dejarme sin una maldita explicación.

—No desaparecí. Me fui. Hay una diferencia.

—¿Y ahora trabajas para mí? ¿Casualmente?

—No sabía que eras el dueño —respondo con honestidad—. Creí que era una subsidiaria más. No revisé el organigrama completo.

Él suelta una risa corta, sin humor.

—Mentira piadosa. Siempre fuiste demasiado inteligente para eso.

—No vine por ti —insisto, mirándolo directo a los ojos—. Vine por el sueldo. Por mi hijo.

Sus pupilas se dilatan ligeramente.

—¿Tu hijo?

No respondo. No puedo. No todavía.

Damian da otro paso. Ahora estamos a centímetros. La tensión entre nosotros es tan densa que casi duele respirar.

—No hemos terminado esta conversación —murmura—. Ni de lejos.

Se aleja sin esperar respuesta. Lo veo caminar por el pasillo, elegante y peligroso, como un depredador que acaba de reconocer a su presa.

Entro al baño más cercano, me apoyo en el lavabo y respiro hondo.

Seis años huyendo y en menos de una hora, todo se ha derrumbado.

Miro mi reflejo: ojos grandes, piel pálida, expresión de alguien que acaba de darse cuenta de que el pasado no se queda quieto. Nunca se queda quieto.

Lucas está en casa con la niñera. Tengo que recogerlo a las cinco. Tengo que fingir que todo está bien.

Pero ya no lo está.

Damian Watson sabe que existo de nuevo y algo me dice que no va a dejarme escapar esta vez.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.