Enamorate De Mí

11 - Los Watson

Damian

El reloj de pie en el gran salón marca las diez y media de la mañana cuando el eco de un motor rompe la quietud sepulcral de la propiedad. Estoy de pie junto al ventanal del segundo piso, observando cómo el viejo sedán de Sofía —un vehículo que debería estar en un desguace y no cruzando las puertas de hierro forjado de los Watson— avanza por el camino flanqueado por robles centenarios.

Se detiene frente a la escalinata de mármol. El contraste es casi insultante. Mi mansión, una estructura de piedra blanca y simetría perfecta, se alza como un gigante que observa con desdén al pequeño coche oxidado.

Veo la puerta del conductor abrirse. Sofía sale, se ajusta la chaqueta y mira hacia arriba, hacia mi ventana. Aunque no puede verme a través del cristal tintado, sé que siente mi mirada. Se ve pequeña bajo la sombra del pórtico, pero mantiene la espalda recta. Luego, rodea el coche y abre la puerta trasera. Lucas salta fuera, su mochila de dinosaurios balanceándose, y se queda petrificado, con la boca abierta, mirando las fuentes de agua y las estatuas.

—Es el momento —susurro para mí mismo.

Bajo las escaleras con una calma calculada. En el vestíbulo principal, la atmósfera está cargada de electricidad estática. Eleonor ya está allí, impecablemente vestida con un traje sastre color crema, sus manos entrelazadas sobre su regazo como si estuviera a punto de recibir a una delegación diplomática hostil. A su lado, Valeria retoca su labial frente a un espejo dorado. Lleva un vestido rojo que grita "atención" y su sonrisa de cámara ya está instalada.

—Espero que esto no sea un circo, Damian —murmura mi madre sin mirarme—. He tenido que cancelar mi cita en el club para presenciar esta... llegada.

—Consideralo una inversión en el futuro de tu apellido, madre —respondo con frialdad.

Las puertas dobles se abren. El mayordomo, Harrison, hace una reverencia profesional mientras Sofía y Lucas entran. El silencio que cae sobre el vestíbulo es tan denso que casi se puede tocar.

—¡Guau! —la voz de Lucas rompe el hielo, resonando contra las cúpulas pintadas a mano—. ¡Mamá, mira! ¡Este techo tiene nubes de verdad! ¡Y hay estatuas de gente sin ropa!

Sofía le pone una mano en el hombro para contenerlo, sus mejillas ligeramente sonrosadas. Sus ojos castaños recorren el lujo excesivo —las lámparas de cristal de roca, los suelos de mármol italiano, los tapices flamencos— y veo en ellos una mezcla de asco y asombro. Ella odia lo que esto representa: el dinero que destruyó a su padre.

—Bienvenidos —digo, dando un paso adelante. Mi voz suena profunda en el espacio vacío.

—Hola, señor de la oficina —saluda Lucas, soltándose de su madre y corriendo hacia mí. Se detiene justo antes de chocar con mis piernas—. ¿Aquí es donde viven los dragones?

Me pongo de cuclillas, ignorando la mueca de desagrado de Eleonor.

—En el jardín hay un estanque donde podrías encontrar algunos si buscas bien, Lucas. Harrison te llevará a ver tu habitación en un momento. Tiene la cama de coches que te prometí.

—¡Sí! —exclama el niño, dando un salto.

—¿Y tú quién eres? —pregunta de repente Lucas, girándose hacia mi madre.

Eleonor se tensa. Mira al niño con una mezcla de fascinación biológica y repulsión social. Se inclina apenas unos centímetros, manteniendo una distancia de seguridad.

—Soy la señora Watson —responde ella, su voz gélida—. Aunque preferiría que me llamaras Eleonor.

—Tienes cara de estatua —observa Lucas con su honestidad brutal.

Valeria suelta una risita ensayada y da un paso adelante, capturando la atención de inmediato.

—¡Oh, pero qué niño tan encantador! —exclama con un entusiasmo falso. Se vuelve hacia la puerta, donde noto por primera vez a un fotógrafo y un asistente escondidos tras las columnas—. ¡Damian, querido, es precioso! Una verdadera sorpresa para todos.

Sofía se tensa, sus ojos relampagueando.

—¿Quién es ella? —pregunta, mirando a Valeria y luego a mí. Su tono es directo, sin filtros.

—Valeria, mi prometida —respondo, sintiendo una punzada de incomodidad que me obligo a ocultar—. Valeria, ella es Sofía Rick. La madre de Lucas.

Van a amar a Eleonor JAJAJA




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